«El neurótico no nace, se hace»

La psicóloga clínica y psicoanalista Alicia Antonia Crosa ofrece el martes una conferencia sobre la neurosis en el Club Diario

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Cristina Martín | Ibiza «Las personas no nacemos neuróticas, nos hacemos neuróticas», sentencia Alicia Antonia Crosa (Buenos Aires, 1943), psicóloga clínica y psicoanalista que el martes ofrecerá la charla en el Club Diario de Ibiza ‘La neurosis, una visión desde la psicología clínica’. ¿Qué es ser un neurótico? «Es un individuo que está invadido por la angustia, que sufre por un presente que existe y por un futuro que no existe», responde Crosa, especializada en trastornos de pánico y violencia que trabajó durante 30 años en las cárceles de Buenos Aires como asistente criminológica, psicóloga evaluadora de penados y psicóloga forense en el Instituto Neuropsiquiátrico de Seguridad del Hospital de Melchor Romero de La Plata. Susana Ripoll, presidenta de la asociación Mujeres Anónimas que Aman Demasiado, presentará a Crosa.

La angustia es el foco de la neurosis, agrega la psicóloga, que explica que el neurótico está lleno de síntomas. Uno de ellos es la ansiedad, provocada por la frustración, por la incompetencia derivada de la falta de seguridad en uno mismo. «El neurótico está plagado de mecanismos de defensa del yo; es masoquista por la falta de confianza en sí mismo y tiende a la servidumbre en relación a otro, razón fundamental por la que suele entrar en relaciones amorosas desiguales y sufrientes en uniones psicopáticas», detalla Crosa. Es más, la psicóloga asegura que siempre que hay un individuo con tendencias psicopáticas «hay que pensar que detrás hay un neurótico que deja hacer», en cualquier tipo de relaciones, no solo de pareja.

La repetición, otro síntoma
Ese dejar hacer tiene mucho que ver con otro de los síntomas de la neurosis, la repetición, que obedece a un mecanismo inconsciente «muy neurótico» que conduce a buscar en alianzas amorosas personales o vínculos de todo tipo con otra persona (por ejemplo un jefe o un empleado), «estigmas que tienen que ver con modalidades de relaciones ancestrales y desiguales».

Así, «el neurótico queda capturado entre querer salir de lo que le pasa y repetir lo mismo», aclara Crosa, que agrega que es común en ellos la ambigüedad: decir una cosa y hacer la opuesta.

El neurótico vive todo este panorama con una «enorme culpa que lo somete a un estado de reproche constante», prosigue la psicóloga. Esta sintomatología parte de «un yo débil, lisiado, inseguro, que es el eje de la conformación neurótica». Además, está inmerso en «un tremendismo cotidiano y constante» que le hace necesitar siempre ayuda, por lo que los consultorios psicológicos están llenos de neuróticos, «pero no hay ningún psicópata», aclara la psicoanalista: «Un neurótico siempre necesita ser escuchado y atendido. Necesita tratamiento psicológico de forma constante. El psicoanálisis ayuda mucho porque trabaja con el inconsciente, que es donde están trabadas las estructuras neuróticas que asfixian al yo. En la medida en que recurre al tratamiento tiene posibilidades de tomar conciencia de lo que le pasa y de dejar de sufrir un poco, lo que no hace el psicópata».

Ayuda profesional, muy eficaz
Precisamente la ayuda profesional es muy eficaz para estas personas, asegura Crosa, que en cualquier caso lanza un mensaje tranquilizador: «Mi intención es transmitir a la gente que esto le pasa al 99,9% de la gente, que no es una enfermedad, es una modalidad anómala del ser».

«El psicoanálisis ayuda mucho porque trabaja justamente el inconsciente, que es donde están guardadas las estructuras neuróticas que asfixian al yo», prosigue.

Otro de los síntomas de la neurosis, «muy complicado y hasta peligroso», es el miedo, el temor, las fobias que surgen a un individuo que está extremadamente angustiado. «El pánico es la enfermedad de esta época. Detrás siempre hay un neurótico, que suele entrar en situaciones de pánico cada vez que la angustia lo inunda y se queda inerme, le fallan los mecanismos de defensa del yo. El psicópata no se angustia, el neurótico sí. El psicópata utiliza la angustia del neurótico en su propio provecho», agrega.

Todos estos síntomas (los trastornos) hacen sufrir y «desacomodan» al individuo, en palabras de la psicoanalista, que analizará el martes el «valor deformante de la cultura como principal gestor de la neurosis, por eso el individuo neurótico presenta muchos síntomas de desadaptación, a una cultura, a un medio, a una sociedad que lo enferma. Todo eso parte del primer núcleo social de origen, que es la familia».

La familia es así el primer punto de inadaptación: «Cuando uno nace se instala en una estructura social armada por otros a la que hay que adaptarse, lo que implica sus precios».

Crosa defiende la utilidad del psicoanálisis pese a que «tiene muy mala prensa»: «En el psicoanálisis, el paciente se pregunta cosas sobre sí mismo delante de otro que lo analiza, en cambio desde la psicología clínica es esta clínica psicológica la que responde a partir de la conducta, valorada como síntomas que presenta un individuo».

 

Fuente: http://ocio.diariodeibiza.es/agenda/noticias/nws-530174-el-neurotico-nace-hace.html

Gabriel Rolón: “El Psicoanálisis es mi vida. Desde allí pienso, siento y analizo cada cosa”

El reconocido analista, autor de varios best sellers, habló del camino recorrido en la literatura, la radiofonía y la televisión. Además,se expresó sobre la obra teatral que protagoniza y su primer paso por el séptimo arte

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Es reconocido, entre otras cosas, por su extensa carrera mediática. Gabriel Rolón no reniega de su popularidad y celebra la presencia del psicoanálisis en los medios. Durante 14 años participó del programa radiofónico La venganza será terrible junto con Alejandro Dolina. También fue parte de RSM, con Mariana Fabbiani, e incluso contó con sus propios programas, como Terapia: única sesión y Noche de diván. Es uno de los escritores más leídos en la Argentina y lidera el ranking de libros vendidos. En 2007 editó Historias de diván, su primera obra con el psicoanálisis como tema central. Tiempo después continuó con sus creaciones literarias y produjo Palabras cruzadas, Encuentros, Medianoche en Buenos Aires, Historias inconscientes y Los padecientes. Esta última es su primera ficción policial y será llevada a la pantalla grande.

Durante una entrevista íntima con este medio, Gabriel Rolón detalló cómo llevó su obra a las tablas, habló sobre el éxito de la misma y también se expresó acerca de su incursión en el séptimo arte.

En sesión Fue en 2006 cuando tuvo una crisis profesional y decidió escribir Historias de diván para transmitir el proceso que se da en la sesión, ese marco donde se juega la verdad más profunda de un sujeto. La trama está dada por “dos historias basadas en hechos reales que se entrelazan con los pensamientos y dudas que generan en un analista. Transcurre en un consultorio y busca mostrar la importancia que puede tener trabajar sobre el propio dolor hasta llegar al origen  del mismo”, relató el especialista, que protagoniza la pieza teatral junto conMalena Rolón, Alejo García Pintos y Carlos Nieto.

—A menudo tus libros son leídos por públicos de diferentes edades, ¿ocurre lo mismo con la obra de teatro?

—A la obra vienen a veces la abuela, la madre y la nieta. Es muy fuerte ver eso. No importa la edad que se tenga, nadie escapa a las dos problemáticas básicas de todo ser humano: el amor y la muerte. Es muy emocionante saludar a la salida y ver sus rostros conmovidos, su emoción a flor de piel. Para mí, hacer teatro es difundir el análisis y volver a lo que es mi primera pasión mediante la actuación. El Psicoanálisis me sirve como fuente de inspiración. Es mi vida. Desde allí pienso, siento y analizo cada cosa.

—Los padecientes llega a la pantalla grande. ¿Cómo surgió este proyecto?

—Hace cuatro años me llamó Nicolás Tuozzo, el director. Había leído la novela y quería hacer la película. Vi sus filmes y me gustó cómo cuenta con imágenes las historias. Solo puse como condición participar activamente en el guión. Quería que la película reflejara la novela y Nico aceptó. Eugenia Suárez y Benjamín Vicuña recibieron el guión antes de ser pareja, y no sabíamos que luego surgiría una relación entre ellos. Están entregando todo en el set, como Pablo Rago, Ángela Torres, Luis Machín, Nico Francella, Osmar Núñez y Carlos Nieto.

Mujeres de ceniza

Así se titula la obra que protagonizan cuatro íconos de la actuación de nuestro país (Argentina) como Nora Cárpena, Mercedes Carreras, Zulma Faiad y Adriana Salgueiro. El libro fue escrito por Sergio Marcos y Martín Guerra. La obra es dirigida por Roberto Antier y producida por Aldo Funes. Mujeres de ceniza relata el encuentro de cuatro amigas de la infancia.

La trama se entrelaza con momentos de drama, humor y suspenso. Las protagonistas desnudan, con descarnada ironía, sus visiones sobre la amistad, el matrimonio, el sexo, la infidelidad, la juventud, el tiempo, las relaciones humanas y la vejez.

En el marco de su gira provincial, llegará a la ciudad este domingo a las 20 en el Teatro La Nonna, ubicado en calle 47 N° 395 esquina 3.

 

Fuente: http://diariohoy.net/espectaculos/gabriel-rolon-el-psicoanalisis-es-mi-vida-desde-alli-pienso-siento-y-analizo-cada-cosa-78448

¿Qué es el acompañamiento terapéutico?

El acompañamiento terapéutico es una práctica que en Argentina ha tenido un gran desarrollo en las últimas décadas, en el ámbito de la Salud Mental.  Este recurso especializado, surgido en los años 70, se sustentó desde un inicio en su gran capacidad de contención, reconociéndose sus  indicaciones en la medida en que se fue consolidando como una herramienta terapéutica eficaz en los distintos ámbitos de inserción.

En un equipo de trabajo, amplía la posibilidad de tratamiento para el paciente y su familia, permitiendo al terapeuta o la institución contar con un dispositivo alternativo ante situaciones críticas y en pacientes de difícil abordaje. 

Es un recurso clínico dedicado a la asistencia ambulatoria de pacientes con perturbaciones psíquicas severas, en  situaciones de crisis o emergencias, que se desempeña en el medio donde vive habitualmente el paciente y en actividades del ámbito social, por fuera del consultorio y el espacio institucional.

Sus diversas modalidades de intervención se sostienen desde una relación terapéutica personalizada, acotada a las necesidades y momentos de cada paciente y sus vínculos de referencia cotidianos, respetando la especificidad y los lineamientos de su tratamiento.

Permite esquemas de asistencia tendientes a evitar la internación institucional, en los casos que resulte pertinente, acortando los tiempos de residencia en la clínica o el hospital psiquiátrico, que suele traer consecuencias negativas para el paciente.

En el mediano plazo, facilita también la disminución de costos si es utilizado por un equipo profesional idóneo, en tanto se instrumenten los recursos y programas más convenientes para el seguimiento de un paciente en cada etapa del tratamiento y para su reinserción social. Al ser un dispositivo flexible, el AT es un recurso que fortalece y complementa en la vida cotidiana los abordajes institucionales, favoreciendo la continuidad entre esas distintas etapas, para tratar de evitar recaídas en los momentos de especial fragilidad psíquica

Permite contener y asistir al grupo familiar que suele estar atravesando una situación crítica o padecer los efectos de cuadros clínicos que implican un deterioro crónico del paciente.

En su trabajo con niños, el acompañamiento terapéutico ofrece una intervención que llega al medio familiar, social o educativo del niño, así como en el marco de las instituciones asistenciales, con objetivos puntuales delineados y orientados en una estrategia de trabajo en equipo.

El AT es un recurso especializado para la asistencia ambulatoria de pacientes con perturbaciones psíquicas severas, en  situaciones de crisis o emergencias, y en casos recurrentemente problemáticos o que no son abordables en forma excluyente por las estrategias clásicas del campo de la Salud Mental.

Se desempeña especialmente en el entorno habitual -familiar y social- del sujeto: desde el domicilio a la calle, así como también en bares, cines, clubes, parques, shopping, etc. busca utilizar el espacio de circulación del paciente para promover el desarrollo de un proyecto terapéutico, y para esto se vale de la cotidianidad.

Implica un acto terapéutico en el  espacio y el tiempo cotidiano del paciente. En función de esto, trabaja para facilitar el lazo social,  incentivar la inserción educativa, laboral y recreativa. Es un elemento privilegiado para evitar la estigmatización social, la segregación y la cronificación.
En casos con un deterioro crónico, es además un recurso que promueve estímulos acordes a las circunstancias,  desde el establecimiento de un vínculo singular con el paciente, para tender a mejorar la calidad de vida.

Ventajas

Facilita la contención del paciente psiquiátrico y su  familia en situaciones de crisis y emergencias clínicas.

Otorga una atención permanente y el seguimiento más personalizado de la evolución del paciente, siendo una herramienta especialmente apta para el trabajo interdisciplinario.

Promueve la reinserción educativa, laboral y recreativa.

Permite sostener los lazos familiares y sociales que resultan convenientes, en función de la indicación médico-psicológica.

Propicia la detección temprana de síntomas ante una posible recaída, disminuyendo los riesgos a través de una adecuada contención.

Ayuda a una reducción de costos en los tratamientos, al brindar alternativas a la cronificación y a la internación institucional reiterada.

  • ADICCIONES
  • BULIMIA Y ANOREXIA
  • DEPRESIONES Y TRASTORNOS DEL ESTADO DE ANIMO
  • FOBIAS Y ATAQUES DE PANICO
  • PACIENTES CON RIESGO SUICIDA
  • PSICOSIS
  • RETRASO O DISCAPACIDAD MENTAL
  • AUTISMO Y TRASTORNOS GRAVES INFANTO-JUVENILES
  • NIÑOS CON DIFICULTADES DE INTEGRACIÓN ESCOLAR
  • PATOLOGIAS GENÉTICO/NEUROLÓGICAS EN ADULTOS Y EN NIÑOS
  • PACIENTES CON CUIDADOS PALIATIVOS
  • TERCERA EDAD

El acompañamiento terapéutico puede ser indicado por un  psicólogo, psiquiatra o psicoanalista, además de ser solicitado por equipos interdisciplinarios en Salud, Educación Especial y Discapacidad, quienes plantean las coordenadas para organizar la estrategia de esta función.

Cuando es solicitado directamente por la familia de un paciente, nuestro  equipo elabora el esquema de trabajo más conveniente.  En estos casos, si no cuenta con un profesional a cargo, se evalúa la pertinencia de indicación de una asistencia terapéutica específica.

 

 

Freud y El Quijote. El psicoanálisis en lengua castellana

Juan Pundik Freud QuijoteEl psicoanalista Juan Pundik, ofrece en su obra `Freud y El Quijote. El psicoanálisis en lengua castellana´, una hipótesis sorprendentemente sobre estos personajes y lo que pudieran tener en común.

Juan Pundik propone el castellano como la lengua en la que más peso ha adquirido el psicoanálisis y que lo que tienen en común Freud, Cervantes, El Quijote y la lengua castellana está ligado a la historia del pueblo judío, al Talmud y a la Torá. Su intento es esta recopilación de historias que pueden leerse como una novela de aventuras: la aventura del psicoanálisis.

El aporte original que el autor pretende es el resultado de un trabajo de investigación y reconstrucción, destinado a formular hipótesis acerca de lo que, sorprendentemente, estos temas y personajes pudieran tener en común.

Sobre el autor
Juan PundikJuan Pundik es psicoanalista en Madrid, miembro de la ELP-AMP. Es fundador y presidente de Filium, Asociación para la Prevención del Maltrato al Niño (1977), fundador y presidente del Comité Ejecutivo de la Comisión Nacional del Día del Niño, cuya Presidencia de Honor ostenta Su Majestad la Reina Doña Sofía (1990) y al que pertenecen personalidades del mundo universitario, político, científico, de la educación y la cultura. Filium es una Asociación Civil sin fines de lucro de ámbito nacional constituida e inscrita en Madrid en el Registro de Asociaciones bajo el nº 23.960 de 1977. Es miembro del Comité ONG (Organizaciones no Gubernamentales) de Naciones Unidas y de la Comisión de Derechos Humanos de Ministerio de Asuntos Exteriores

“En la vida de Anna Freud no cabía otro hombre que no fuese su padre”

La menor de los seis hijos del matrimonio entre Sigmund Freud y Martha Bernays ni se casó ni tuvo descendientes y fue además la máxima defensora intelectual de las teorías de su padre. Anna Freud es la protagonista de la novela biográfica que ha publicado Elisabet Riera con el título Fresas Silvestres para Miss Freud (Berenice), el relato de una vida a la sombra del creador del psicoanálisis.

-¿Cómo ha enfocado a un personaje con tantas aristas como es Anna Freud?

-Empecé leyendo la obra de Anna Freud y su padre, Sigmund Freud, porque a través de lo que han escrito, aunque no sea su propia vida, puedes ver algo del pensamiento de la persona, su manera de ser y sus intereses. La obra de Sigmund la leí completa y la de Anna, que en España no está publicada al completo, la tuve que pedir a Estados Unidos. Así comencé a documentarme. Viajé a Viena a su casa natal, donde hay un pequeño Museo Freud, en el que no hay realmente mucha documentación, pero que me ayudó para la ambientación y recreación de lo que fue su mundo. Estuve en Londres también, que es donde ella vivió la mitad de su vida, y actualmente hay un museo dedicado a la familia Freud. Allí si hay disponible bastante material, cartas y documentación además de los muebles de su casa de Viena. Incluso pude visitar la clínica que Anna fundó y que se mantiene.

-Cuando Anna Freud comienza a elaborar fantasías para poder dormir, ¿por qué siempre aparecían castigos en ellas y por qué al final solían desembocar en escenas compasivas?

-Sigmund psicoanalizó a Anna durante cuatro años interrumpidamente y estos fueron uno de los temas que ellos trataron en profundidad. Ella se sentaba en el diván y le explicaba a su padre cuáles eran sus fantasías. Tras este periodo, Freud publicó un estudio llamado Pegan a un niño, que versa sobre esas fantasías que tenía Anna y llega a la conclusión de que el hecho de pegar a un niño era la manera que ella tenía de decir “papá me pega a mí y no a mis hermanos, así que me presta atención a mí”. De manera sintética, ella interpreta esta forma de castigo como una forma de amor.

-Ella competía con el resto de sus hermanos por el amor de su padre, pero en el libro se refleja como él, conforme Anna se hace mayor, la llama su “querida hija única”. ¿Logró Anna Freud con su comportamiento rebelde aquello que quería?

-A ella le marcó mucho el hecho de ser la menor de sus hermanos, es la hermana que viene de casualidad porque sus padres ya habían decidido no tener más hijos. Por ello todo su empeño era hacerse querer y sobre todo darse a valer. De pequeña lo hacía mediante rabietas que le llevaron a ganar el apodo cariñoso de demonio negro. Y conforme fue creciendo, tomó consciencia de que debía cambiar sobre todo después de que la mandaran sola a un pueblo, Merano [hoy perteneciente a Italia]. Es justo en ese momento cuando ella toma la decisión de ser como su padre quiere que sea, y cuando regresa a Viena vuelve ya convertida en la discípula de su padre.

-¿En qué condicionó Freud la sexualidad de su hija? ¿Llegó ella a convencerse de que la masturbación femenina era tan atroz como su padre decía?

-Sí que le influyó mucho, según he podido deducir por los documentos leídos. Sí que tuvo que hacer un gran esfuerzo por reprimir el instinto masturbatorio que sentía desde pequeña, y eso ya es una manera de represión claramente. Pero el hecho de que su padre insistiera tanto, en que había una sexualidad femenina normal y adulta en la que no se debía tocar, ya que eso era síntoma de la sexualidad masculina, le marcó profundamente. Cuando ella crece,a pesar de haber sentido desde siempre fascinación por las mujeres, Anna condena de forma abierta, visceral y pública la homosexualidad.

-¿Rechazaba entonces Anna Freud a los hombres debido a la figura paterna tan fuerte de su padre?

-No se sabe si era una tendencia natural de Anna, ese embelesarse con las mujeres que Freud intentó reprimir desde siempre y nunca lo consiguió, o si fue al revés. Tal vez a causa de esa admiración tan grande por su padre, de ese complejo de Edipo tan fuerte, no había cabida en su vida para otro hombre que no fuese su padre. Lo cierto es que cuando Anna tuvo pretendientes Sigmund Freud se encargó de ahuyentarlos.

-¿Fue positivo para ella ser psicoanalizada por su padre?

-Hay que distinguir la faceta laboral y la faceta personal. En lo laboral le vino muy bien porque la centró en una disciplina en la que ella pudo desarrollarse y convertirse en una profesional consolidada. En cambio en su vida personal podemos ver que hay algo que no se desarrolló del todo. Al menos su vida sexual y sentimental no fue abierta ni libre. Sigmund Freud le mandaba a su hija mensajes contradictorios como “crece pero quédate a mi lado”.

-¿Podemos decir que Anna Freud ha sido la primera psicoanalista infantil profesional?

-Ella junto con Melanie Klein, que también fue pionera en el piscoanálisis infantil y fueron muy rivales en la época las dos. Tuvieron ambas muchas controversias públicas de las que se han escrito libros. Son las dos máximas representantes del psicoanálisis infantil.

Tomado de http://www.diariodejerez.es/article/ocio/2353256/la/vida/anna/freud/no/cabia/otro/hombre/no/fuese/su/padre.html

Spellbound: psicoanálisis, sueño y suspenso

Hitchcock profesaba  admiración por dos surrealistas monumentales: Buñuel y Dalí.

Un encuentro con el surrealismo: de Buñuel a Dalí. En el libro El banquete de los genios (2013), el investigador Manuel Hidalgo nos cuenta cómo en la mansión de George Cukor se juntaron, a finales de 1972, algunos de los más  célebres directores de  Hollywood –de John Ford a Billy Wilder– para homenajear a Luis Buñuel, quien ese año había recibido el Óscar al mejor filme extranjero por su aclamada El discreto encanto de la burguesía.

En ese homenaje a Buñuel, entre los invitados se encontraba Alfred Hitchcock, tal vez el realizador hollywoodense con más afinidades con el surrealista español, por las obsesiones comunes que los persiguieron en muchos de sus filmes: el voyerismo, las mujeres y la sexualidad, las pesadillas, la muerte y la irracionalidad como rasgos ineludibles del comportamiento humano.

Hitchcock admiraba a Buñuel. Quizá por eso dijo alguna vez, entre irónico y egocéntrico, cuando le preguntaron al director que prefería: “Aparte de mí, a Buñuel”. La admiración de Hitchcock también se extendía a otro surrealista excéntrico y egocéntrico, Salvador Dalí, cocreador junto a Buñuel del escandaloso Un perro andaluz (1929).

Dalí fue contactado en los años 40 por el director inglés para que colaborara en el decorado de algunas secuencias oníricas de su filmeSpellbound (1945). Esas secuencias, aunque fueron mutiladas y reducidas de manera significativa –apenas a tres minutos–  por el productor de la película (David O. Selznick), resultaron sumamente importantes en la trama de este thriller amoroso con tintes psicoanalíticos que pretendía contar Hitchcock.

Spellbound: psicoanálisis, sueño y suspenso

Spellbound (conocida en español como Recuerda o Cuéntame tu vida , pero que también pudiera ser traducida como Hechizado oEncantado ), se inicia con una cita de William Shakespeare sobre la “culpa” y una explícita alusión al psicoanálisis como método de acercamiento a “los males de la sinrazón del alma humana”.

Así, en el filme, se hacen presentes desde los complejos de culpa y los  traumas infantiles, hasta la fobia y la amnesia, en una historia que se desarrolla precisamente entre psicólogos, aunque sin dejar de lado los típicos giros de suspenso, relaciones amorosas apasionadas y rivalidades subyacentes a los que nos tiene habituados el cine hitchcockiano.

Basada en la novela The House of Dr. Edwardes (1927), de Hilary Saunders y John Palmer, la película tuvo a Ingrid Bergman y Gregory Peck como dúo protagónico. En el caso de la sueca Bergman, encarnó a la Dra. Petersen, una fría y distante psicoanalista que, sin embargo, se enamora del recién llegado Dr. Edwardes –representado por un joven Peck–, el nuevo director de un asilo psiquiátrico, que pronto sabremos no es quien dice ser…

Aunque Hitchcock no pudo realizar todas las ideas que tenía en mente para desarrollar la trama de su filme, entre ellas darles mayor peso y centralidad a las escenas oníricas del atormentado universo que Dalí concibió en las pesadillas del protagonista, logró al menos que esa secuencia daliniana se convirtiera en un punto de giro clave para entender los complejos de culpa, los traumas y la amnesia del personaje principal.

Como se afirma en una crítica especializada sobre el tema, si a Hitchcock le interesa el psicoanálisis en este filme, es por la figura del analista como “detective de los sueños”. Igualmente están muy presentes otros tics y obsesiones importantes del director: desde los señuelos o  falsas pistas argumentales  hasta los diálogos mordaces y ocurrentes; de los objetos fetiches peligrosos –como una navaja o un revólver–  a la  sublimación de las actrices rubias –en este caso,  la bella Ingrid Bergman–.

A pesar de haber sido nominado a seis premios Óscar (entre ellos el de mejor director, filme, efectos especiales y música, único que ganó),Spellbound no llega a tener el misterio nostálgico y poético de unVértigo (1958) o el entorno entre morboso y paranoide de Psicosis(1960). No obstante, en este filme, Hitchcock anticipa algunas de las claves fundamentales –narrativas, visuales, psicológicas–  que caracterizaron lo mejor de su filmografía entre los años 50 y 60.

Ecos actuales: de Truffaut a Zizek

La trascendencia de Hitchcock, que fue catalogado durante mucho tiempo como un cineasta menor de policiacos y suspensos, comenzó a ser revalorizada  por el realizador y crítico de la nueva ola francesa, Francois Truffaut, quien en 1966 escribió El cine según Hitchcock . Resultado de las largas conversaciones y el anecdotario del veterano director, a quien admiraba, en este libro Truffaut analizó la importancia de los imaginativos códigos narrativos y psicológicos de esas películas y sus universos simbólicos.

Sin embargo, la importancia de este director ha sido también reconocida desde la filosofía y el psicoanálisis, en este caso  por el transgresor filósofo esloveno Slavoj Zizek, en un  extenso y juguetón título que remite, además, a Woody Allen: Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Lacan y nunca se atrevió a preguntarle a Hitchcock(1988). Así, por ejemplo, en el artículo “El cuerpo sin órganos de Hitchcock”,  Zizek retoma precisamente los filmes Vértigo y Psicosis , como paradigmas de un cine que puede ser analizado desde conceptos cercanos al  psicoanálisis de filiación freudiana y lacaniana.

Tomado de http://www.nacion.com/ocio/artes/Alfred_Hitchcock-Salvador_Dali-Bunuel-Preambulo-Ernesto_Calvo_0_1586041414.html

“La literatura nos ayuda a entender la vida, aunque la vida no tenga sentido”: Jorge Volpi

"La literatura nos ayuda a entender la vida, aunque la vida no tenga sentido": Jorge Volpi
Foto: Bernardo Peña | Reportero gráfico de El País

Jorge Volpi disfruta sobremanera de las entrevistas y los conversatorios a los que lo invitan con frecuencia, pero irremediablemente detesta las fotografías y por ende, a los fotógrafos.

– Poso porque no hacerlo me parecería muy grosero, pero preferiría evitarlo, había dicho hace un momento. 

Ahora, el fotógrafo le pide que se siente en el piso del lobby del hotel donde está hospedado y Volpi, cabeza gacha, como un jovencito sumiso que se dispone a algo que no quiere después de una orden de su padre, accede.

Enseguida, desde el piso,  sonríe como diciendo: ¿Viste por qué detesto a los fotógrafos?

Jorge Volpi, escritor mexicano, fue uno de los invitados al festival de literatura ‘Oiga, Mire, Lea’, realizado en Cali.

***

A veces, la realidad supera a la leyenda. En este caso la leyenda dice que Carlos Fuentes, siendo estudiante del Centro Universitario de México, ganó las tres primeras versiones del Concurso de Cuento que organizaba esa escuela dirigida por la congregación religiosa de los hermanos Maristas.  

Cuando Jorge Volpi conoció a Fuentes, se enteró sin embargo que aquello no era cierto: Fuentes ocupó nueve veces el primer lugar del concurso, con seudónimos diferentes.

– Pero, como era tan modesto, decía que apenas habían sido tres. 

Volpi también estudió allí, en el Centro Universitario de México, donde curiosamente han pasado otras grandes plumas como, por ejemplo,  José Emilio Pacheco. Era una escuela solo de hombres, y a Volpi eso le parecía un espanto. Además se sentía raro. Le interesaban sobre todo la ciencia, la historia y la filosofía. Su padre, que era médico, en cambio tenía otras aficiones: la música, la literatura.

A la hora de la comida siempre  hablaba de los libros que estaba leyendo, pero los libros favoritos de su padre eran los que Jorge no quería leer. ‘Los Miserables’, de Víctor Hugo;  ‘El conde de Montecristo’, de Alejandro Dumas.

Fue hasta que tuvo 12 años, entonces,  cuando Jorge comenzó a leer por gusto y todo gracias a un programa de televisión, ‘Cosmos’, del astrónomo Carl Sagan. No  paró de leer libros sobre divulgación científica.

Con su madre, además, veía películas y series de misterio. Entonces Volpi quiso leer algo que se pareciera a eso, y alguien le regaló los cuentos de Édgar Allan Poe. Fue lo primero que leyó en literatura sin que nadie se lo hubiera impuesto y su vida comenzó a cambiar, aunque él  no se daba cuenta de ello.

La ciencia seguía siendo una presencia poderosísima, y Volpi dudaba entre estudiar física, química, o historia. Sentía una curiosidad suprema por la Edad Media y hasta planeó hacer una enciclopedia, de la que apenas escribió un prólogo.  En realidad fue su primer texto de ficción; el inicio de una enciclopedia, un proyecto imposible.

Y entonces, a los 16 años, en un salón del Centro Universitario de México, Jorge Volpi conoció a Eloy Urroz. Eloy ya era poeta, quería publicar un libro incluso y su única esperanza para lograrlo era que su padre, empresario, le diera el dinero.

Era tanta la pasión de Eloy por la literatura, que también convenció a Jorge para que escribiera un cuento y lo enviaran al mismo concurso que Carlos Fuentes ganó tantas veces. Volpi lo tituló ‘El águila y la serpiente’.  Ocupó el tercer lugar. Eloy, el quinto. Después conocerían al ganador: Ignacio ‘Nacho’ Padilla. El escritor que murió hace unos días en un accidente de tránsito y con quien fundaron un movimiento, una alternativa al Boom: el Crack.

Sentado en un sofá del lobby del hotel, Jorge Volpi se quiebra.

– Con la muerte de Ignacio se va gran parte de mi vida. Él era esencial para mí. Fuimos amigos durante 31 años, y  era como una especie de espejo. Espejo deformado porque éramos muy distintos, pero a la vez compartíamos vidas paralelas: tanto él, como Eloy y yo habíamos escrito nuestro primer cuento para ese concurso. Un cuento que en el caso de Nacho,  a pesar de tantos años, sigue siendo espléndido. Él fue esencialmente un gran cuentista. Así que entre el concurso y la amistad con Eloy primero y después con Nacho, fue que decidí que me iba dedicar a la literatura aunque estudiara otra cosa: derecho. 

***

Desde México, Eloy Urroz escribe sobre Jorge. El título de su correo dice: ‘Volpi hacia el Cervantes’.

Ser amigo de Jorge Volpi (o sentir que uno es el mejor amigo de Jorge) no es faena sencilla (aunque sí grata), en especial si tuviste la ocurrencia de dedicarte a la misma tarea a la que él se ha dedicado los últimos treinta años: escribir novelas, escribir ensayos, escribir, escribir… Jorge nació (o se hizo en la cuna) brillante: pero su brillo no es de esos que deslumbran de refilón, sino que exigen un esfuerzo intelectual (y moral) para reconocerlo. Al final, sin embargo, como los diamantes, su solidez se impone. Así su literatura… Así su concepto profundo de esta, aunado a su obsesión por el conocimiento y un incesante cuestionamiento moral, científico y racional.

Como amigo, estaré acaso viciado en mi opinión, pero creo que Jorge es el novelista más sólido que tiene hoy México —con la excepción de nuestros Premios Cervantes. Digo ‘sólido’ porque decir ‘mejor’ es, ya sabemos, harto subjetivo, pero igual podría haber dicho que Jorge es el mejor novelista vivo después de Del Paso y Pitol. Su obra es vastísima a sus casi 50 años. En su conjunto, sus libros son un ineludible desafío intelectual y estético para cualquier otro autor u obra escrita, hoy, en cualquier lengua. Ponerme a contar aquí cuál es mi libro favorito es casi inútil pues casi todos son mis favoritos: desde su breve novela sobre Jorge Cuesta (1992) hasta su ‘Examen de mi padre’ (2016). En 1999 le dediqué un libro entero a mi amigo: ‘Forma y contrautopía en las novelas de Jorge Volpi’. Era, entonces, una obra pionera: Jorge no había obtenido el premio Biblioteca Breve ni había escrito ‘En busca Klingsor’. 17 años más tarde aventuro (otra vez ese deseo mío por ser pionero y adelantarme al futuro) que Jorge se sumará a los Premio Cervantes que ya tenemos…

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Jorge Volpi se hizo mundialmente conocido con su Trilogía del Siglo XX: ‘En busca de Klingsor’, primero, ‘El fin de la locura’, después y ‘No será la tierra’. Cada una habla sobre tres momentos distintos: el nazismo, los campos de exterminio; Mayo del 68, el gran movimiento de la contracultura, el hipismo, los tiempos de los grandes filósofos y pensadores;  el año 1989, la caída del Muro de Berlín. A la trilogía se le  añadió una nueva obra: ‘Memorial del engaño’. La trilogía se convirtió en tetralogía.

En Colombia, sin embargo, su obra más leída es la ‘Tejedora de Sombras’, una novela sobre la psicoanalista Christiana Morgan, amante del psicólogo Henry Murray, ambos pacientes del psiquiatra Carl Gustav Jung. El psicoanálisis es uno de los grandes temas de la ‘literatura Volpi’. Y sin embargo él jamás ha ido al psicólogo.

– Mi interés por el psicoanálisis nació desde la escuela, cuando descubrí, a los 15 años y al mismo tiempo, a Freud y a Nietzsche. Me cambiaron por completo la manera de ver el mundo. Sin embargo, porque lo conozco, desconfío del psicoanálisis. Freud siempre se quiso entender a sí mismo, y creyó que de paso podía explicar a toda la humanidad. Tampoco voy a terapia porque tantos años en la escuela católica me generaron un horror a la confesión, dice Jorge en el lobby del hotel, para enseguida  hacer precisamente una especie de confesión: ¿por qué y de dónde el Crack?

– El nombre es un poco ridículo porque no sabíamos que era una droga, así que jamás escribimos bajo los efectos del crack.   Éramos tan ñoños que no conocíamos eso. Elegimos esa palabra por su sonido: algo que se rompe.  Estar en contra del exotismo forzoso que se nos imponía en esos años a los escritores latinoamericanos: si eres mexicano solo escribe sobre México, si eres colombiano solo escribe sobre Colombia.  El movimiento nace a partir de esta amistad con Eloy y con Nacho, y  se consolida cuando publicamos un libro juntos que se llama ‘Tres bosquejos del mal’. Después crece cuando se incorporan Ricardo Chávez y Pedro Ángel Palou, en 1994. En 1996 publicamos cinco  novelas, que se llamaron ‘novelas del Crack’. Y un manifiesto.

Las novelas del Crack, escribió a propósito Pedro Ángel Palou – “no son textos pequeños, comestibles. Son, más bien, el churrasco de las carnes: que otros escriban los bistecs y las albóndigas. A la ligereza de lo desechable y de lo efímero, las novelas del Crack oponen la multiplicidad de las voces y la creación de mundos autónomos; las novelas del Crack no nacen de la certeza, madre de  los aniquilamientos creativos, sino de la duda, hermana mayor del conocimiento; las novelas del Crack no son optimistas, rosas, amables; saben, con Joseph Conrad, que ser esperanzado en sentido artístico no implica necesariamente creer en la bondad del mundo”.

El escritor colombiano Mario Mendoza, por su parte, dice:

– Yo creo que después del Boom, y de lo que se llamó el realismo mágico, esta literatura de García Márquez monumental, gigantesca, lúcida, surgió un problema: la cantidad de imitadores que vinieron después.  Esos imitadores son sosos, ‘light’,  hipermaquillados, una literatura ingenua, tonta. Y el Crack entra  con esa palabra, esa idea de quiebre, de alguna manera un cierto gesto de rebelión contra esa literatura edulcorada que se venía tomado la década de los 90. El Crack entró como una propuesta de literatura urbana, y a mí me parece que ahí se dio algo muy importante. En Colombia muchos nos sentimos identificados con esa ruptura con el Boom, no porque el Boom no significara todo lo que significa, ni porque se quisiera ir en contra porque sí, sino porque – desde el Crack- se quería poner el foco en lo que era un nuevo mundo que estaba ad portas de nacer, la llegada de un nuevo milenio. Y en efecto fue así: en 2001 se cayeron las Torres Gemelas y la vida se transformó en otra cosa.

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Volpi abandonó el cuento por completo. Ahora solo escribe ensayos y novelas. Y no tiene un método particular. Cada proyecto necesita de una estrategia única, dice. En su tetralogía del Siglo XX hizo algo que nunca había hecho y que terminó siendo todo un método en su conjunto: una investigación muy amplia en física cuántica, psicoanálisis, el mundo Nazi, la Unión Soviética, la economía, para mezclarlo todo después con la ficción y tratar de entender, o poner en juego,  los problemas de hoy. 

Algo parecido viene haciendo

en los últimos meses: investigar como un reportero, o como lo que es también Volpi, un abogado, para un libro de no ficción  sobre un crimen.

Pero en sus otros libros, los  menos conocidos, no utilizó ese sistema. Aquello, explica, es uno de los contrastes con su amigo Ignacio Padilla.

Nacho, desde su primer cuento, encontró un estilo, algo que algunos pocos grandes escritores logran. Leer una línea en una servilleta y saber que es Gabo. En cambio hay otros escritores, como  Fuentes, como Mann, como Volpi, con libros muy  diferentes entre sí; una voz distinta.  

– Yo, más que un estilo, busco el tono para cada libro. Y siempre escribo con música. La que más me gusta es la  clásica, la ópera, pero oigo un poco de todo.   Eso no quiere decir que  pueda hacer las dos cosas a la vez. Es más bien como una especie de entrar y salir de la música a la literatura.  Estoy escribiendo y casi no oigo lo que está sonando. Pero la música es tan poderosa que en algún momento me saca, dejo de escribir,  oigo un momento, regreso. Ese es mi sistema.  Para mí la música es más grande que la literatura.

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En el festival ‘Oiga, Mire, Lea’, Jorge Volpi conversó en la Biblioteca Departamental con la escritora cubana Wendy Guerra y el escritor colombiano Santiago Gamboa. Este último, antes de iniciar su intervención, le dedicó  la charla a la memoria de Nacho Padilla.

Hablaron de todo: libros,  Bolaños, la paz. Al final, Santiago le pidió a Jorge, “un observador crítico de su tiempo a la manera de los grandes autores franceses del siglo XX”, algunas noticias sobre México. 

En ‘Examen de mi padre’, mi último libro, un conjunto de diez ensayos, reflexiono sobre la escritura. ¿Para qué otro libro? Por la ficción de que eso importa. De que eso te ayuda<br>a entender mejor la...<br>

En ‘Examen de mi padre’, mi último libro, un conjunto de diez ensayos, reflexiono sobre la escritura. ¿Para qué otro libro? Por la ficción de que eso importa. De que eso te ayuda
a entender mejor la…

Volpi dijo que esas noticias tienen que ver con  ‘Examen de mi padre’, un libro de ensayos que parten de la muerte de su papá en 2014.

“Mi padre, después de ser un hombre con una vitalidad extraordinaria, los últimos años de su vida los pasó muy deprimido; en una especie de decadencia. Paradójicamente, esa decadencia es contemporánea con lo que a mí me parece son los peores momentos de la historia mexicana.

Esto comenzó a partir del año 2006. Si bien el régimen priísta que nos gobernó hasta entonces era autoritario, al menos teníamos la sensación de vivir en una cierta paz.

Pero en 2006 el presidente Calderón decide copiar dos iniciativas muy extrañas que nunca se habían implementado en mi país: la guerra contra el narcotráfico, inspirada en la guerra contra el terror de George Bush, y la  política de seguridad democrática de Álvaro Uribe. Esa combinación fue espantosa. Desde  2006 tenemos cifras propias de una guerra: 150.000 muertos, 50.000 desaparecidos. México se convirtió en un campo santo gigantesco. Y la impunidad es el otro gran problema.  De todos los crímenes, solo llega a sentencia el 1%. Eso significa que algo no funciona.

Así que las noticias no son buenas. Y si a eso le sumamos la visita reciente de Donald Trump, nos sentimos, además de todo lo que nos pasa, humillados y ofendidos. Este personaje  encarna lo peor del mundo, pero no es exclusivo de Estados Unidos. Me refiero a todos estos políticos mentirosos, demagogos, que mintiendo reiteradamente logran convencer a sectores muy altos de la población para que los apoyen. Como los políticos que ustedes tienen en Colombia, luchando en contra de la paz.

Todos, en la Biblioteca, aplaudieron. Ahora, justo antes de entregarse sumiso a las peticiones del fotógrafo, Jorte Volpi dice: 

–  La literatura importa por una ficción; la ficción de que te resuelve o te ayuda a entender la vida, aunque la vida no tenga sentido.

Tomado de http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/literatura-nos-ayuda-entender-vida-aunque-vida-tenga-sentido-jorge-volpi