Vivir entre sismos o ¿qué hacemos con el miedo que sentimos?

Por Alberto Isaac Mendoza Torres 

Vivimos sin lugar a duda momentos difíciles tras los sismos registrados en nuestro país, que han ocasionado casi 350 muertos. No perdamos de vista que fueron dos los sismos con víctimas mortales que resentimos durante este mes. El del 7 y el del 19. Claro que el del 19 es quizá el que más impacto ha provocado en el imaginario colectivo. Por una razón fundamental, quizá el origen de los males que hoy nos aquejan, como sociedad y puede que hasta como individuos: la repetición.

Este sismo repite, o reactualiza, la herida profunda que causó en los mexicanos el terremoto del 19 de septiembre de 1985. Se repite una tragedia 32 años después. Y las televisoras no pararon de repetir las imágenes de desolación y destrucción de la Ciudad de México, casi por 24 horas los dos días siguientes, hasta que el caso de Frida Sofía les estalló en la cara.

El sismo que hoy nos aqueja, algo repite.

Decía que atravesamos momentos difíciles, a consecuencia de este fenómeno natural, porque así lo he escuchado, no sólo en la clínica, sino también en las pláticas de lo cotidiano. Y lo que he leído, también, en las redes sociales.

¿Cómo nos estamos comportando en estos días? Podría decirse que como se comporta la masa ante fenómenos de naturaleza similar. Podríamos decir que asistimos a la puesta en escena de dos obras, por un lado, la coloquialmente llamada psicosis colectiva, aunque su término sea inexacto, nos sirve para poder nombrar lo que estamos sintiendo; y por el otro a una catarsis, esta sí puede ser, de hecho, lo es desde sus orígenes, colectiva.

Hay un temor generalizado, ante la posibilidad siempre presente, y siempre real, de que vuelva a temblar, y que, en el siguiente movimiento telúrico, seamos nosotros los que quedemos atrapados en los escombros y no podamos salir. Esta es una realidad. Pero no sólo por los que ha pasado en los últimos días, sino porque los temblores son fenómenos que no hemos podido predecir. Ahí está una gran herida narcisista para la humanidad. En esta época de dispositivos, de gran avance tecnológico, de viajes a Marte, no podemos decir con exactitud cuándo va a temblar. Seguimos sin dominar la naturaleza. No tener el control de lo que va a pasar en nuestras vidas nos angustia, y pensar en ello nos angustia el doble.

¿Dónde nos estamos poniendo? Claramente se puede ver que estamos recurriendo a la sugestión y a la catarsis para tratar de curarnos. Por redes sociales he visto que se convoca a cadenas de oración, a determinadas horas. Y cada vez son más cadenas. No sé si en verdad se hagan. Pero lo que también he visto es que se reproducen los mensajes de índole religioso. Esa es la sugestión. Claro que calma. La alternativa de que haya un poder superior que va a velar por nosotros, calma. El problema es que toda sugestión es temporal, y por eso se requiere recurrir a ella una y otra vez, cada vez más, porque la pequeña dosis de sugestión que funcionó en un inicio ya no es suficiente. La angustia siempre gana. Y el otro camino que estamos siguiendo es la catarsis. Como en las buenas representaciones teatrales griegas. La ayuda comunitaria, la movilización de los hoy heroicos millennials, sirve como abreacción, es decir como una descarga de emociones y afectos ligados a recuerdos, recuerdos traumáticos. Todo este llamado a la solidaridad, claro que cumple con una función de ayuda. Pero sobre todo de ayuda para quien la da. Porque si se hiciera principalmente pensando en las comunidades y en las personas afectadas, no nos lanzaríamos tan rápidamente a entregar despensas, medicinas o ropa.

Porque lo peor de la emergencia viene en un par de semanas, en unos meses. Después cientos van a necesitar donde vivir, porque los albergues se van a levantar, pero sus casas no. Y en ese momento ya nadie, lo puedo firmar, se acordará de ellos, o quizá sí, pero sólo unos pocos.

Durante esta emergencia se ofreció mucho apoyo, incluso psicológico. Es la primera vez que veo que se ofrece este auxilio, y que incluso se pide. Podríamos decir que hay un reconocimiento a que hay heridas que en el cuerpo no se ven de entrada, que son las llamadas dolencias emocionales, que, si no atendemos, tendrán de nuevo su expresión, en ese receptáculo que llamamos cuerpo.

¿Entonces, qué hacemos? Desde luego es buena idea transitar por la sugestión y por la abreacción. Pero si nos quedamos en este estadio, es difícil que algo podamos lograr, más allá de la analgesia. ¿Sirven las recetas de qué hacer en esta emergencia emocional, aquellas que dicen no veas más noticias, ten pensamientos positivos, haz deporte, come frutas y verduras? Sí, pero temporalmente.

Porque claro que el terremoto nos provoca miedo, pero siempre el miedo, como cualquier dolencia es personal. Se trata de una representación subjetiva. Cada individuo ha colocado en este fenómeno natural, o en cualquier otro, su propia carga de afectos, recuerdos, y emociones. Es decir, lo que representó el sismo del 19 de septiembre, para cada uno de los que está leyendo este artículo, es algo muy diferente, a lo que representó para mí, por ejemplo. Yo, quedé atrapado entre los escombros de un viejo edificio en un sismo de 1999. Y después de eso en cada sismo podría o no repetírseme esa escena. Fue mi propio análisis, lo que me ha llevado a colocarme en una posición distinta ante cada temblor. Es decir, fue la posibilidad de hablar de esa representación y de las demás con las que estaba ligado, lo que hoy me pone en un lugar diferente.

Por eso deseo que este sismo les haya revelado las grietas personales de su estructura psíquica, y que se den la posibilidad de hablar de ellas. No sólo para efectos catárticos o de sugestión. Sino para poder hacer algo diferente. Colocarse en otro escenario.

 

Tomado de http://diariotiempo.mx/opinion/editorial-vivir-sismos-hacemos-miedo-sentimos/

El duelo nos humaniza, el arte puede hacer rituales funerarios

Doris Salcedo, ayer, en el Hay Festival de Segovia
Doris Salcedo, ayer, en el Hay Festival de Segovia

 

La artista colombiana Doris Salcedo (Bogotá, 1958), que utiliza la escultura y la instalación para abordar escenarios conflictivos donde confluyen la violencia y sus víctimas, ha explicado hoy en Segovia que se ocupa del dolor sin pensar en la identidad o nacionalidad de quien lo padece.

En una conversación con el periodista Jesús Ruiz Mantilla, durante el Hay Festival de Segovia, en la capilla del antiguo Palacio de Enrique IV, hoy Museo Esteban Vicente, ha explicado que trata de recoger la idea de la precariedad de la vida.

Ha añadido que todas las vidas son precarias aunque ha lamentado que haya personas que fallezcan sin ritual, lo que es una muestra de que no importan a la sociedad.

Salcedo ha centrado su intervención en su última obra «Palimpsesto», realizada por encargo del Museo Reina Sofía, en la cual homenajea a los migrantes ahogados mientras tratan de cruzar el Mediterráneo, que inaugura el próximo 6 de octubre en el Palacio de Cristal del Retiro, en Madrid.

«Palimpsesto» hace referencia a todas aquellas personas que han fallecido ahogadas durante los últimos veinte años tratando de emigrar de sus pueblos de origen con la esperanza de una vida mejor y con mayores libertades.

«El duelo nos humaniza», ha sentenciado quien está reconocida como una de las artistas más destacadas de su generación, cuya obra ha sido objeto de una importante retrospectiva en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago y se ha mostrado en museos y centros de arte de todo el mundo a lo largo de las dos últimas décadas.

De ahí que haya considerado que al llevar a cabo un ritual funerario, en esta ocasión a través del arte, se gana, el duelo pasa a ser un reconocimiento social y político porque, según ha opinado, «una vez reconocida la vida, los seres salen del anonimato».

Belleza y dignidad

Mientras que la meta de la violencia es dejar marca, según la escultora, la del arte es todo lo contrario, devolverle la forma, ha sostenido Salcedo, para quien la belleza y la dignidad van juntas.

Con obras también en las que plasma la crueldad que se ha vivido en el conflicto registrado en Colombia, ha explicado que, en primer lugar, su trabajo parte de una investigación, para continuar con un lado poético, herramienta esencial, y una buena práctica de la técnica en la que trabaja las formas.

No obstante, ha aclarado que «el arte no sólo representa la violencia, sería obsceno, hay que encontrar una manera de hacerlo sin violencia».

En «Palimpsesto», una propuesta de la que algunas de las obras han sido mostradas en imágenes durante la charla, a la que ha asistido el embajador de Colombia, Alberto Furmanski, la creadora ha trabajado con un equipo de 30 personas durante cinco años.

La escultora emplea materiales cotidianos y objetos personales que con frecuencia se tornan siniestros para evocar la ausencia de aquellos con quienes se relacionan, o a quien pertenecieron: desaparecidos, refugiados, asesinados, olvidados…

La superficie del edificio del Palacio de Cristal quedará totalmente cubierta con 192 paneles de los que, por medio de una ingeniería hidráulica, brotará agua componiendo los nombres de algunos de los miles de refugiados que han muerto ahogados intentando llegar a las costas de Europa. «Es la idea fantasmagórica» del agua que pone nombres a estas víctimas, ha reflexionado Salcedo.

 

Tomado de http://www.abc.es/cultura/arte/abci-doris-salcedo-humanizar-dolor-traves-arte-201709250112_noticia.html?platform=hootsuite

Compulsión a la repetición: cómo hacer para no caer siempre en los mismos problemas

Reincidir en situaciones problemáticas se encuentra en una estrecha relación con todo aquello que se vivió en la infancia. Detectar cuándo esto sucede es la clave para solucionarlo. Por qué son importantes los modelos familiares

Por Alana Gorski

“Me tropecé con la misma piedra”, es una de las frases que más se escuchan en charlas con amigos o familiares. Aunque a veces parezca un dicho inofensivo, en verdad no lo es ya que detrás de esas palabras subyace algo mucho más profundo.

La “compulsión a la repetición” es un proceso que no puede ser reprimido y de origen inconsciente a través del cual una persona se sitúa constantemente en situaciones penosas. De esta manera, repite antiguas experiencias sin recordar que siempre termina sucediendo lo mismo.

Para el gran Sigmund Freud, únicamente intervendría la interacción del principio del placer y el principio de realidad. Lo que se reitera son experiencias displacenteras, pero resulta difícil comprender en qué instancias la persona que pasa por esta situación encuentra placer, cuando en verdad se produce todo lo contrario.

Cuando uno recibe determinada información cuando es chico, tiende a repetirlo cuando es adulto (iStock)

Cuando uno recibe determinada información cuando es chico, tiende a repetirlo cuando es adulto (iStock)

La psicóloga Verónica Gomelsky explicó a Infobae que esto sucede porque repite sin darse cuenta determinadas situaciones que hay que resolver. “Lo que sucede es que inconscientemente y por naturaleza intentamos que algo se corrija o salga bien y entonces se dispara este mecanismo”, aseguró.

 No hay un tipo de persona más o menos propensa a experimentar esto porque todas las personas poseen una base emocional de la cual aprendieron conceptos e ideas de cómo desarrollarse en la vida

“Uno compulsivamente va repitiendo determinadas historias aunque no lo quiera hacer. Esto sucede porque se tiene la intención de que el resultado sea otro. Lo que pasa es que si uno no corrige su base emocional y no sabe bien porqué suceden estas cosas, inevitablemente va a seguir haciendo lo mismo y el resultado va a ser igual”, agregó.

“Lo que uno va buscando en la vida son los reemplazos de las figuras paternas”, dice Verónica Gomelsky (iStock)

“Lo que uno va buscando en la vida son los reemplazos de las figuras paternas”, dice Verónica Gomelsky (iStock)

Pero, ¿por qué cuesta tanto evitar determinadas situaciones cuando uno es plenamente consciente de que se está equivocando?: porque no puede hacer otra cosa porque no tiene elementos para salir de ese “círculo vicioso”.

 

En estos casos, la reflexión y el análisis introspectivo son unos de los primeros pasos para avanzar, ya que en el reconocimiento se abre todo un universo que poco a poco ayuda a quien está siendo “víctima” de este trastorno. “Cada uno debería preguntarse y poner un límite a esa repetición. Debe decidir dejar de sufrir y encontrarle una vuelta a la vida porque no estamos acá para pasarla mal”, explicó la especialista.

 

Por eso, es importante el tratamiento de tipo terapéutico, solo que en estos casos la persona debe estar preparada para afrontar los problemas reales. “No se va a a llegar a un punto de solución si realmente no está lista. Es muy habitual que cuando se dan separaciones, hacen el duelo luego vuelven a elegir más de lo mismo porque aunque sea doloroso o patológico, les es familiar”, detalló Verónica Gomelsky.

 

Fuente: http://www.infobae.com/tendencias/2017/09/25/compulsion-a-la-repeticion-como-hacer-para-no-caer-siempre-en-los-mismos-problemas/

La desconocida historia del intento de Neruda por ofrecerle asilo político en Chile a Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis

Paula Molina Chile, para BBC Mundo
El documento de la Universidad de Chile, de 1938Derechos de autor de la imagenUNIVERSIDAD DE CHILE
Image captionEl documento de la Universidad de Chile, de 1938, que explica por qué la institución no puede “invitar” a Sigmund Freud a vivir en el país.

Reconociendo los elogios “al eminente sabio vienés (…) la universidad lamenta no encontrarse financieramente en condiciones de invitar al Dr. S. Freud a establecerse en Chile por el resto de sus días”.

Una fotografía de este documento de la Universidad de Chile, fechado el 3 de junio de 1938, circuló hace algunas semanas en redes sociales. Allí se lee la respuesta negativa de la institución a una propuesta de “invitar” a Chile a Sigmund Freud, el famoso padre del psicoanálisis, quien sufría el acoso de los nazis en Viena.

El documento forma parte de las actas oficiales de la institución pública chilena, la más antigua del país y una de las principales de Latinoamérica, y generó sorpresa hasta en las autoridades universitarias.

“Sorprende por quién es”, le dice a BBC Mundo la historiadora Alejandra Araya, directora del Archivo Central de la institución. “Lo interesante es que tampoco lo teníamos consignado aquí en la Universidad de Chile”.

¿Por qué la universidad había negado los fondos para recibir a Freud? ¿Y quiénes habían pedido su asilo y por qué?

Quema de libros en 1933 en la Alemania naziDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn los años 30 los nazis empezaron a quemar libros de autores judíos, entre ellos las obras de Freud.

Movilización internacional

La historia transcurre en el convulsionado período entreguerras.

Tras los Juegos Olímpicos de 1936, Hitler recrudece la persecución contra los judíos. Los libros de autores judíos son quemados en piras públicas, entre ellas, las obras de Freud.

Mientras, en Viena, el destacado psiquiatra todavía duda que el nazismo vaya a llegar a su país. Sufre de un cáncer de mandíbula y paladar diagnosticado en 1923 y ha sido operado varias veces.

Enfermo y cansado, se considera “demasiado viejo para emigrar”, como le escribe a uno de sus hijos, Ernst, que ya se ha autoexiliado en Inglaterra.

En 1938, los nazis alcanzan Austria. Los bienes de Freud y su familia son confiscados. En Londres, Italia y Suiza se empiezan a movilizar las redes para ir en auxilio del “padre del psicoanálisis”.

Freud no lo sabe, pero también en Chile, a 13 mil kilómetros de distancia, un grupo de médicos e intelectuales decide acudir en su rescate.

Los lidera, entre otros, el poeta y futuro Premio Nobel Pablo Neruda.

Sigmund Freud en 1935Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCuando los nazis llegan a Austria, en 1938, los bienes de Freud y su familia son confiscados.

Patrimonio de la Humanidad

El año 2008, el académico chileno Mariano Ruperthuz, autor del libro “Freud y los chilenos”, obtuvo en Londres un documento del consulado de Estados Unidos en Chile, fechado el 16 de mayo de 1938.

El comunicado reporta que en su última reunión, la Sociedad Médica de la ciudad de Valparaíso ha decidido “invitar” a Chile al Dr. Freud.

En la resolución, los profesionales establecen que “grandes hombres cultos como Freud no pueden ser considerados patrimonio de una raza o un país,ya que pertenecen a toda la humanidad”.

Agregan que el país de Freud ha desaparecido y que el psiquiatra ha sido objeto de “persecuciones y crítica grosera”.

Grandes hombres cultos como Freud no pueden ser considerados patrimonio de una raza o un país, ya que pertenecen a toda la humanidad.”

El pedido de la Sociedad Médica de Valparaíso
Getty

Finalmente, deciden solicitar a la Universidad de Chile que “se invite al fundador del psicoanálisis a residir en nuestro país por el resto de sus días”.

La idea es que “los frutos que aún pueda brindar su poderoso intelecto, sean dados a luz en el hospitalario suelo chileno”.

La diplomacia estadounidense apunta a que la resolución tiene “cierta importancia política”, debido al poder de la comunidad alemana en el país.

La Sociedad Médica, presidida por el doctor Juan Marín, que dedicó su vida a difundir las ideas de Freud en Chile, decide comunicar su resolución a distintas instituciones, entre ellas la Sociedad de Escritores de Chile y la “Alianza de intelectuales de Chile para la defensa de la cultura”, fundada por Pablo Neruda, recién llegado desde España, donde ha visto los horrores de la Guerra Civil y la muerte de su amigo, Federico García Lorca.

Neruda funda la Alianza junto a poetas y escritores, como un espacio de resistencia en un mundo “acostumbrado al crimen fascista de cada día”, como él mismo escribe.

El grupo realiza un homenaje a Freud, planteando que el psiquiatra está sufriendo los mismos vejámenes que Giordano Bruno, Sócrates o Galileo Galilei.

“Para Neruda la idea del intelectual comprometido era fundamental. Él decide actuar no sólo por Freud, sino por los intelectuales europeos“, le dice a BBC Mundo el académico Ruperthuz.

“Actúa también por temor a que el nazismo se implante en Latinoamérica. Estos intelectuales chilenos se organizan y abogan por Freud pensando en él como un intelectual judío, médico, que había revolucionado la visión del ser humano. Para ellos Freud era un intelectual que podía iluminar la naturaleza humana, y Chile requería mucho de eso en esa época”, enfatiza.

Pablo Neruda en 1952Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionPablo Neruda, que acababa de ver los horrores de la Guerra Civil española, quiso actuar “no sólo por Freud, sino por los intelectuales europeos”, según Ruperthuz.

“Nacis” en Chile

Aunque la Asociación Psicoanalítica Chilena -filial de la Asociación Internacional de Psicoanálisis fundada por Freud en 1910- no se organiza en Chile hasta 1949, sus ideas ya se discutían en los años 30 en el país.

“Freud ya conocía a algunos médicos chilenos”, le dice a BBC Mundo el profesor Ruperthuz.

“Uno de ellos era German Greve, que estuvo con él en 1894 en Europa. Estaba también Fernando Allende Navarro, un médico chileno formado en Suiza con Hermann Rorschach, el autor del famoso test de las manchas”.

“Allende Navarro tenía deseos de implantar el psicoanálisis en el sistema hospitalario chileno, porque la salud mental empezaba a concebirse como un problema social en Chile”, cuenta.

Pero el psicoanálisis no era la única de las ideas europeas que había llegado a Chile.

Ya en 1932 se había formado el Movimiento Nacional Socialista de Chile (también llamado Partido Nacista), que llegó a elegir tres representantes al Congreso en 1937. El partido desapareció un año más tarde, cuando más de 50 de sus militantes fueron acribillados en un intento de golpe de Estado, en la llamada “Matanza del Seguro Obrero”.

Los años siguientes, los simpatizantes locales del régimen hitleriano se organizaron para actuar en la clandestinidad y organizaron actos de espionaje y sabotaje, según documentos desclasificados por la policía de investigaciones de Chile en junio de 2017.

Emblema naziDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl “Partido Nacista” de Chile duró un año, pero luego sus miembros pasaron a la clandestinidad.

Pero la propuesta de “invitar” a Freud a Chile, en vez de ofrecerle asilo, no topaba contra el nacionalsocialismo local, sino con la neutralidad que Chile asumió hasta bien entrada la Segunda Guerra Mundial. El país fue el último en sumarse a los “aliados”, tras declarar la guerra a Japón en abril de 1945. Refugiar al psiquiatra podría haber cuestionado esa neutralidad.

Aún así, ¿por qué la Universidad de Chile no accedió a financiar la invitación?

La historiadora Alejandra Araya, ofrece una explicación: “En la respuesta formal se reconocen los méritos de Sigmund Freud, no se lo minimiza de ninguna manera. Sin embargo, la universidad no se puede comprometer económicamente con su asilo”.

“En ese momento Freud tiene 82 años”, continúa la académica. “La universidad no solo tenía que recibirlo como profesor, tenía que comprometerse con su mantención. Podría haberlo nombrado profesor benemérito, pero lo que se pedía implicaba comprometerse con un desembolso para que Freud pudiera vivir y mantenerse”.

“Las personas que integraban el consejo que recibió la propuesta de invitar a Freud y que responden que no, formaban un grupo intelectual muy importante en Chile y conocían al personaje, pero estaban atados de manos“, señala.

El libro con los documentos emitidos por el Consejo Universitario de la Universidad de Chile en 1938Derechos de autor de la imagenUNIVERSIDAD DE CHILE
Image captionEl libro con los documentos emitidos por el Consejo Universitario de la Universidad de Chile en 1938, entre ellos la negativa a invitar a Freud.

Freud no, otros sí

No hay prueba de que Freud haya recibido efectivamente la invitación a refugiarse en Chile. No hay rastro de que se haya realizado alguna gestión efectiva fuera del país en torno a su situación.

“Ningún chileno contaba con vínculos intelectuales o políticos tan íntimos con Freud como los que prevalecieron en su decisión de partir a Londres”, dice Ruperhutz.

Sigmund Freud salió de Viena en 1938, junto a su cuñada Mina, su hija Ana, su esposa Marta. Su paciente, la princesa Marie Bonaparte, sobrina nieta de Napoléon y Princesa de Grecia y Dinamarca, encabezó las tratativas que lo llevaron a suelo británico. Pasó casi un año en Londres, donde murió el 23 de septiembre de 1939.

Para el académico, sin embargo, el desconocido gesto chileno es importante.

“La preocupación por Freud es señal de una sociedad muy actual. Chile es un país chiquitito, periférico, pero intelectualmente muy potente, que en los años siguientes tendrá dos Premios Nobel (Neruda y la poetisa Gabriela Mistral, que lo ganó en 1945). Entonces, esta posición a la vez de periferia y potencia intelectual que se ve en esta anécdota caracteriza muy bien a Chile”.

A la luz de hoy, la sola idea se ve como un gran sueño“, afirma Araya.

Una placa en la residencia de Neruda en Isla Negra, con una poesía dedicada a los refugiados españoles que llegaron en el carguero francés Winnipeg.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionAunque Neruda falló en su intento de ayudar a Freud, pocos años después logró que se le diera asilo a 2.2000 refugiados españoles que llegaron en el carguero francés Winnipeg. A ellos, les dedicó el poema que puede verse en esta placa en su residencia de Isla Negra.

En Chile, la Alianza de Neruda se comprometió con la coalición política del Frente Popular chileno que, siguiendo los ejemplos de Francia y España, unió a los partidos de izquierda y centro contra el avance del fascismo y el nazismo.

A fines de 1938 , el frente llevaría al poder al primer presidente radical de Chile, Pedro Aguirre Cerda.

El gobierno del Frente Popular eliminó las restricciones a la llegada de refugiados judíos al país. Se calcula que 13 mil personas encontraron amparo en el país sudamericano entre 1935 y 1941.

El próximo intento de solidaridad internacional de Neruda sí encontraría éxito.

El 3 de septiembre de 1939, el gobierno apoyó la llegada del “Winnipeg”, un viejo carguero que zarpó desde Francia trayendo al país a 2.200 refugiados de la Guerra Civil Española.

  • El poema 15 de Neruda en 21 idiomas

“Allí el gobierno chileno sí dio el auspicio y el sueño se pudo cumplir“, apunta el profesor Ruperthuz. “Y esos refugiados, que eran personas comunes y corrientes, terminaron haciendo una enorme contribución al país”.

 

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-41338950

La imaginación poética del psicoanalista

“De rodeo en rodeo el sujeto en la punta de la lengua, no es una  palabra o  una frase que se pueda decir. Es el aire de las palabras que sin ese aire no tienen sentido, y uno está solo para escuchar y uno trata de escribir”

 

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Henri Meschonnic.

           Escuchar en Psicoanálisis es atender a otra escena, suspender el sentido habitual de las  palabras esperando la emergencia del sujeto del inconsciente. El análisis es un acto de escritura y reescritura, donde  la posición de  analista y paciente frente al lenguaje,  trascienden  el querer decir, comprender o explicar.

Sostendremos que en los momentos fecundos de un análisis sucede algo comparable al efecto de lectura de una obra literaria, al encuentro con un hecho artístico que conmueve,  dado que aunque el paciente intente relatar qué lo movilizó allí, algo se mantiene evanescente, resistente a la  significación; pero circula y sigue generando efectos, sujeto a la función metafórica y metonímica del lenguaje.

Sostendremos que un analista transcurre aún en su vida cotidiana,  abierto a la polisemia, que su trabajo de artesano en la palabra, se nutre también del goce estético y es por ello que muchos de nuestros ensayos refieren a las bellas formas del decir y el hacer, en escritores, poetas, filósofos o artistas plásticos.  Un camino sobre el que va Lacan en el Seminario 25:   “No hay más que la poesía, se los he dicho, que permita la interpretación. Es por eso que no llego más, en mi técnica, a lo que ella sostiene. Yo no soy bastante poeta. No soy bastante poâte”

 Henri Meschonnic, lingüista y poeta,  reflexiona sobre los vínculos entre poesía e histeria, subrayando que Freud comienza a interesarse en el lenguaje al observar los efectos de esta última sobre el cuerpo. Es en la histeria donde se evidencia que el organismo es más que referencia de lo biológico,  es cuerpo bordeado por el lenguaje,  el  lugar donde se  encarnan las metáforas.

Es en la poesía, en la oralidad, donde la fuerza de la carga pulsional toma una dirección inversa, se dirige desde el cuerpo hacia el lenguaje y ya no desde el lenguaje hacia el cuerpo como se observa en la histeria. “Poner al cuerpo en el lenguaje, utilizando su energía es la función de la oralidad”[1]

En este sentido el Psicoanálisis subvierte la práctica de la Psiquiatría como una clínica de la mirada, centrada en la observación y clasificación de síntomas y se troca en una clínica de la palabra. Debemos recalcar que se trata de la palabra otorgada al paciente.

En “El poeta y los sueños diurnos”  Freud compara la actividad del poeta con el juego en el niño y el fantasear del adulto.  Tanto el niño como el poeta crean un  mundo propio. Cuando el  niño juega lo impulsa la deriva pulsional, un hacer restitutivo  y expresivo que lo satisface.  De la misma forma la fantasía del neurótico, el ensueño diurno, recrea y permite la satisfacción de un deseo insatisfecho del que proviene la fuerza pulsional que lo dirige.

Pero solo el poeta logra que su experiencia, una impresión individual bordee  lo universal, que un objeto simple, cotidiano,  arroje una luz nueva; que  un paisaje ajeno se nos vuelva familiar, próximo y lejano a la vez; que allí  algo nos hable.

Para  Rilke  “lo abierto” designa  ese instante  en el cual sin que un límite haga obstáculo, lo seres y las cosas entran al espacio de la percepción pura. Dice en La Octava Elegía de Duino: “Con plenos ojos, la criatura ve lo abierto, solo nuestros ojos están invertidos y colocados en torno a ella por entero…”

        Siguiendo a Gérard Pommier “Lo abierto remite a esa experiencia de lo infinito en lo finito, es ese momento en el que  a partir de una mirada dirigida a una cosa simple,  todo es aceptado, consentido… Lo abierto aparece cuando tomo una palabra en el hueco de mi mano y cuando  espero”[2].

Aún lo terrible se vincula con lo bello a través de las palabras del poeta, algo se hace poético en la vía metafórica que constituye el síntoma.

       Tomemos  entonces  los  versos de la poeta Selva Casal“El universo flota en el espacio sideral / Tú  en el mar  / Como en el líquido amniótico” [3]Sus palabras son la entrada al poema: “Esto está escrito para leer bajo el agua”. Al leerlo las imágenes que evoca me llevaron de inmediato al recuerdo de esta  viñeta clínica:

Una mujer  embarazada de su primer hijo. ¿Cuáles son los rastros de su madre en ella? No tiene certezas sobre su verdadero origen. La muerte de su madre de crianza la dejó con la incógnita. Ya sin lazos familiares, los de esa familia conocida en la que todos se han ido, la inminencia de su propia maternidad  la lleva a intentar  volver a un  punto desconocido.    Un ritual  se le impone. Tiene que llenar el lavatorio con agua para meter la cabeza adentro. Una, dos, tres veces. Teme que si no lo hace algo podría sucederle a  su  bebé. Más tarde insiste en meter la cabeza en espacios continentes. Abre las puertas del ropero con la misma compulsividad.

Alguien dice que deberían internarla, le podría pasar algo al bebé.

Otro escucha, lee la metáfora  y relanza la palabra. Desata  las preguntas amordazadas para que ella misma escriba una respuesta.

Tras el sufrimiento del síntoma algo de planteado por Lacan  en el Seminario 25,   remite a lo que muestra el caso. Leemos: “Trabajo en lo imposible de decir. Decir es otra cosa que hablar. El analizante  habla, hace poesía. Hace poesía cuando llega —es poco frecuente, pero es arte” [4]

Desde el decir poético de  Clarice Lispector  en Agua Viva: Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se ha escrito”.

Y allí estamos, en el arte de la espera. Por esa palabra que llega y lanzamos a rodar.

 

(Cabecera: fotografía de Laura Rivera)


[1] Meschonic; Henri. La poética como crítica del sentido. Mármol Izquierdo Editores. p.162

[2] Pommier, Gerard. “La excepción femenina, Ensayos sobre los impases del goce.”Alianza Editorial.1996 p.105

[3] Casal, Selva. “Biografía de un Arcángel”. Estuario Editora. Montevideo. 2012. p. 9

[4] Lacan Jaques. Seminario 25. Clase 3 1977.Ed digital.p. 9

 

Fuente: https://lasnuevemusas.com/esta-escrito-leer-agua/

LOS CURIOSOS ORÍGENES DE LA CRIMINOLOGÍA

 

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En la antigüedad existía la creencia de que había una estrecha relación entre el tipo criminal y ciertas anomalías de la constitución física del individuo, lo cual se ponía de manifiesto en las manifestaciones artísticas y literarias del pasado. En autores de la categoría de Dostoyevski, Zola y Balzac se observa n excelentes descripciones de individuos que presentan ese tipo de anomalías asociadas a perversiones del carácter y lo mismo observamos, en el campo de las bellas artes, en las pinturas de Miguel Ángel, Rafael, etc. Mas adelante, como producto de esa atmósfera cultural surgen  pseudociencias como la frenología y la fisiognomía que acogen y sistematizan esas ideas pretendiendo darle carácter científico. En ellas se postulaba que la forma del cráneo, la cabeza, las facciones o la apariencia física determinaban el carácter y rasgos de personalidad, así como  las tendencias criminales. Siguiendo esa línea de ideas, el italiano César Lombroso, quien se desempeñaba como médico forense, crea la escuela de Antropología Criminal, siendo para eso fundamental su libro “El hombre criminal”. Lombroso es discípulo de Darwin por lo que considera que existe una esencial continuidad evolutiva del animal al hombre, motivo por el cual las características comportamentales del hombre primitivo y los animales eran, en ciertos aspectos, equivalentes. De allí la idea de que el delito es atávico, es decir, que reproduce en nuestros días una manera de actuar considerada como normal por nuestros ancestros de la antiguedad. Concibe al delito como el resultado de tendencias innatas, de orden genético, observables en ciertos rasgos físicos o fisonómicos de los delincuentes habituales como la malformación del cráneo, protuberancias y asimetrías, determinadas formas de mandíbulas, orejas, arcos superciliares, etc. Sin embargo, sus obras mencionan también como factores criminógenos el clima, la orografía, el grado de civilización, la densidad de población, la alimentación, el alcoholismo, la instrucción, posición económica y la religión. Considera que los rasgos del delincuente genuino (nato) son irreductibles y, por lo tanto, no son corregibles, por lo que la sociedad, para protegerse de ellos, debe secuestrarlos para siempre o suprimirlos cuando su incorregibilidad los torna demasiado peligrosos.En los casos en que sea posible debe intentarse su readaptación. La teoría de Lombroso presenta notables deficiencias desde el punto de vista conceptual y metodológico por lo que actualmente no tiene vigencia. Tiene el mérito de haber creado la escuela de Antropología Criminal y de haber iniciado ese movimiento antropológico. Pero su obra no se limita a la Antropología Criminal debido a que, bajo la influencia de Enrico Ferri, se interesó igualmente por el estudio de los aspectos sociales del fenómeno criminal. Es interesante dar a conocer, con sus propias palabras, como Lombroso llegó a su teoría: “En 1870 yo hacía desde varios meses atrás, una investigación sobre cadáveres y sobre vivos en las prisiones y asilos de Pavia con el objeto de fijar las diferencias sustanciales entre los locos y los delincuentes, sin lograrlo: de repente, la mañana de un triste día de diciembre, encuentro en el cráneo de un bandido toda una larga serie de anomalías atávicas, sobre todo una enorme foseta occipital media y una hipertrofia de la región media del cerebelo, análogas a las que se encuentran en los vertebrados inferiores. Al ver esas extrañas anomalías, así como aparece una llanura bajo el horizonte inflamado, me pareció resuelto el problema de la naturaleza y el origen del delincuente: las características de los hombres primitivos y de los animales inferiores debían reproducirse en nuestros días”. La teoría de Lombroso ejerció larga influencia en el desarrollo del pensamiento antropológico y criminológico de la época, siendo superada al imponerse, en la concepción del hombre, las investigaciones sobre el inconsciente realizadas por Sigmund Freud.

 

Fuente: http://diariodelosandes.com/site/los-curiosos-origenes-la-criminologia.html

Élisabeth Roudinesco: “Si el psicoanálisis pierde su dimensión literaria, se convierte en mera psicoterapia”

Historiadora y psicoanalista, biógrafa de Lacan y de Freud, afirma que “los psicoanalistas perdieron la profundidad de la cultura freudiana” y que la crisis de su disciplina no es clínica, sino intelectual

 

Parecía sólo una cuestión de tiempo que la historiadora y psicoanalista Élisabeth Roudinesco (París, 1944) llegara a escribir la biografía de Sigmund Freud: es una de las mayores especialistas del mundo en la historia del psicoanálisis -autora del célebre Diccionario de psicoanálisis, entre otras obras- y ya había publicado la biografía de Jacques Lacan, elogiosamente recibida por el público y la crítica, y también por la cofradía psicoanalítica francesa.

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A pesar de que Freud en su tiempo y en el nuestro (Debate), acaparó elogios, ganó dos premios literarios, se perfila como la biografía definitiva y se está traduciendo a diecisiete lenguas, recibió el rechazo absoluto de los psicoanalistas franceses. “No les gustó nada la biografía de Freud porque no les gusta la historia, prefieren las leyendas. Se dedican a escribir, interpretar y sobreinterpretar cosas que nunca ocurrieron. Hay una negación total de los archivos, los datos y los acontecimientos”, enfatiza Roudineso, discípula de Tzvetan Todorov, Michel de Certeau, Gilles Deleuze y Michel Foucault.

La apertura de documentos clasificados del fundador del psicoanálisis que se pusieron a disposición del público en 2010 (miles de cartas, textos y postales, e historias de 120 pacientes), reunidos en la Biblioteca del Congreso de Washington, coronó una faena en la que Roudinesco se venía concentrando desde hacía años: estudiar, escribir y enseñar Freud. En la elaboración de esta exhaustiva y documentada biografía, la escritora se aleja tanto de las hagiografías como de las leyendas negras, plagadas de rumores y mentiras, y se aferra con ahínco al dato y la evidencia para reconstruir la vida cotidiana de Freud, el entorno vienés, sus vínculos familiares y la etapa del exilio.

Freud logró crear una doctrina “a medio camino entre el saber racional y el pensamiento salvaje, entre la medicina del alma y la técnica de la confesión”, afirma Roudinesco. Si el siglo XX fue el del psicoanálisis, el siglo XXI es el de las psicoterapias múltiples adoptadas y consumidas por las clases medias de los países democráticos en los que el psicoanálisis se expandió: tratamientos cortos para soluciones concretas e inmediatas. Roudinesco sabe que el psicoanálisis hoy está asediado y cercado por las neurociencias, el avance de la farmacología y el consumo de psicofármacos, y la proliferación de diversas psicoterapias.

“Para el conductivismo y las terapias actuales la voluntad individual es más potente que el peso del pasado”, sostuvo en su paso por Buenos Aires, adonde llegó invitada por la Biblioteca Nacional, el Institut Français d’Argentine y Penguin Random House para participar de la inauguración del Centro Argentino de Historia del Psicoanálisis, la Psicología y la Psiquiatría de la Biblioteca Nacional y presentar también El inconsciente explicado a mi nieto (Libros del Zorzal).

Freud ya había sido biografiado por diversos autores. ¿Qué descubrió en estos archivos en Washington?

No hay primicias. Contrariamente a todos los rumores, no hay documentos que puedan cambiar radicalmente la visión de Freud. Todavía hay archivos que no están desclasificados, que atañen a los pacientes o de discípulos de Freud, cuyas familias aún no quieren que sus historias se revelen. Pero no creo que la apertura de esos archivos sobre pacientes produzca un cambio radical en la imagen que tenemos de Freud. Por el momento conocemos cincuenta casos, pero es posible que haya más de ciento veinte. Sería un trabajo muy interesante de hacer: investigar y explorar las historias de esos pacientes.

¿Qué privilegió en su búsqueda?

Las curiosidades. Hay muchísimos pequeños testimonios, cartas breves de gente que conoció a Freud y todos los archivos sobre el período de su exilio. Existe el testimonio de un librero en Viena que cuenta todos los libros que Freud iba a buscar, un encuentro con un desconocido en Roma, las entrevistas que le hicieron a Freud, hay de todo: es el depósito de toda esa memoria en movimiento.

Es curioso que Freud haya sido biografiado por norteamericanos e ingleses y no por franceses, en tanto Francia es el reino del psicoanálisis.

Soy la primera francesa en hacer este trabajo. No, no es curioso que esto pase. Desde hace cincuenta años los trabajos historiográficos son norteamericanos, anglófonos o alemanes, no son franceses. Y eso se debe a que los psicoanalistas franceses no se interesan por la historia, leyeron la biografía de Peter Gay o la de Ernest Jones pero ningún psicoanalista francés fue a los archivos de Washington. Ninguno. No se les ocurre. Uno puede ser psicoanalista e ir a los archivos aunque no quiera hacer una biografía. Pero no.

¿Pero por qué cree que su trabajo ha sido tan criticado por los psicoanalistas franceses?

No les gustó porque la cuestión central, que es la vida cotidiana de Freud, cómo vivía, su entorno vienés, no les interesa. Para ellos es “leo a Freud, tengo una transferencia con el texto y me quedo encerrado en Jones”. Estudian los grandes casos de Freud – “el hombre de los lobos”, “el hombre de las ratas”-, pero no estudian a las personas reales. Estudian sólo las interpretaciones de “los casos”, no las personas. Ése el primer punto. No se interesan por la historia porque además consideran que es destructivo para la clínica, que hay que atenerse al texto.

¿Se abstraen totalmente del contexto y la época?

Bueno, saben que Freud es judío, saben generalidades y saben cosas de manera imprecisa, pero cometen muchos errores. En Francia se interpretan y sobreinterpretan acontecimientos que no ocurrieron y por lo tanto hubo un florecimiento de las leyendas. Por ejemplo, muchos psicoanalistas franceses ahora saben, gracias a mí, que Freud no dijo “les estamos trayendo la peste” cuando llegó a Estados Unidos. Ahora lo saben porque hace veinticinco años dije que Lacan fue el que contó eso. A pesar de esto hubo psicoanalistas que escribieron textos enteros para comentar frases que Freud nunca pronunció. Hay legiones de psicoanalistas que analizan la cuestión judía de Freud e interpretan el hecho de que sus hijos hayan sido circuncidados, pero sus hijos nunca fueron circuncidados. Incluso hubo debates e interpretaciones en torno a su fecha de nacimiento, cuando el documento dice que nació el 6 de mayo y no el 6 de marzo, como sostuvieron algunos y construyeron a partir de eso una historia equivocada. La fuerza de la negación del archivo es muy grande. Mi Freud no es el mismo que el de Peter Gay, pero en lo que atañe a los hechos, bueno, hay que establecerlos y el libro muestra las leyendas que fueron fabricadas a partir de los hechos que no sucedieron.

Freud fue el principal explorador del orden íntimo, del psiquismo. En ese sentido, encarnó una revolución. ¿Qué alcances tuvo esa exploración?

En esos años todo el mundo exploraba lo íntimo. La psicología se estaba desarrollando, por eso todos los eruditos de la época exploraban el orden íntimo, buscaban la clave. Lo que yo diría que fue totalmente nuevo en Freud es que en lugar de llevar a cada sujeto a una nosografía y reducirlo a una enfermedad del alma, Freud dijo: “Esto se parece a las tragedias griegas”. Freud dio una dimensión mitológica a los problemas del orden íntimo y dijo: “Todos los neuróticos son príncipes, reyes, son Edipo y Hamlet”. Freud les dio una suerte de dignidad mitológica y literaria y eso es mucho más interesante que el complejo de Edipo de la psicología. ¿Por qué? Porque les dio una dignidad a los enfermos. Lo que era increíble con Freud, según cuentan periodistas y escritores de la época, es que había una epidemia en Viena en la que todo el mundo se creía Edipo. Y cito un texto de un gran escritor, Elias Canetti, que va a Viena en 1921 en donde cuenta esa locura. Por eso también los ataques incesantes que recibió Freud. Se decía que estaba loco, se lo acusaba de hacer literatura y de inventar cosas que no existían, de confundir fantasía con realidad, y sobre todo de dar una dimensión mítica, política y mesiánica a su movimiento. Tenía discípulos pero no discípulos clásicos como tienen hoy los Departamentos de Psicología, esto es, alumnos de alumnos. Freud hizo un movimiento emancipador, hizo una internacional y creó un movimiento para cambiar el mundo.

Fue una generación obsesionada por la introspección que no vio venir la Primera Guerra Mundial, el nacionalismo y los horrores del siglo XX.

Absolutamente, es así.

Existe una crisis del psicoanálisis. ¿Cómo la caracterizaría? ¿De dónde vienen hoy los mayores cuestionamientos? ¿De las neurociencias, la proliferación de psicoterapias o del consumo de psicofármacos?

Las amenazas vienen de todos lados. Si se pierde la dimensión literaria y mitológica de Freud, es una psicología ordinaria. Hoy los psicoanalistas perdieron la profundidad de la cultura freudiana. Siguen considerándose superiores a los psicoterapeutas pero perdieron la cultura. Por eso hacen una defensa clínica del psicoanálisis y no tanto una defensa intelectual. Entonces, el psicoanálisis es atacado por el cientificismo que hoy le reprocha a Freud que el psicoanálisis no sea científico, algo que nunca fue; está la potencia de los medicamentos -la gente toma drogas- y la elección de psicoterapias breves. Si el psicoanálisis abandona la dimensión literaria y mitológica, si el psicoanálisis no reivindica ser algo superior en términos intelectuales, se convierte en una mera psicoterapia. Ésa es la verdadera crisis del psicoanálisis. Esta crisis es visible y lo es particularmente en Francia porque los psicoanalistas franceses caen de muy arriba.

¿En qué sentido lo dice?

En que todavía tienen la arrogancia de los que fueron maestros del mundo gracias a Lacan y ahora se ven reducidos a ser meros psicoterapeutas. Creo que los psicoanalistas latinoamericanos no caen de tan arriba porque jamás se montaron a nada y son mucho más pragmáticos. Como no conocieron directamente a los grandes maestros, es más sencillo. Y se adaptan.

Parecería que cada país, cada escuela, cada psicoanalista construye su propio Freud, una suerte de Freud a la carta. ¿Podría identificar algunas características de la práctica psicoanalítica en la Argentina?

En 1942 la Argentina se pensaba como la nueva Viena y creo que la característica del psicoanálisis en Buenos Aires es que es una cultura: Freud y el psicoanálisis son para la Argentina una práctica y una cultura que no están necesariamente ligadas a una neurosis o al hecho de “estar mal”. Uno va a psicoanalizarse para conocerse y eso está muy bien. Además, en Buenos Aires, es una historia de familia y tiene que ver con las oleadas inmigratorias: acá siempre parece haber una esposa, un ex esposo, un tío, un primo psicoanalista o parientes que se han psicoanalizado.

Pero hoy en día difícilmente haya pacientes dispuestos a encarar un tratamiento psicoanalítico que dure veinte años y requiera diván tres veces por semana. ¿Qué cambios debería introducir el psicoanálisis para sobrevivir y reinventarse?

Hay gente que consume curas toda su vida: curas clásicas con diván, un poco de medicamentos, un poco de terapia corporal y meditación, psicoanálisis kleineano, psicoanálisis lacaniano. Son los pacientes modernos, bastante depresivos, que necesitan apoyos permanentes y pueden estar veinte años en análisis pero no de un trecho: van y vienen. Con el psicoanálisis se puede hacer todo. Creo que el psicoanálisis puede hacer algo mucho más corto: puede hacer psicoterapia pero con el espíritu del psicoanálisis. Se pueden resolver problemas en tres semanas. No es un análisis pero se trata con análisis. Los psicoanalistas acá y en otras partes han cambiado sus prácticas. En lugar de limitarse a la cura standard, al diván tres veces por semana, se ven obligados por los pacientes mismos a hacer otra cosa, porque los pacientes de hoy vienen y dicen “tengo tal problema”, “quiero resolver tal problema”, “¿cuánto tiempo?, “¿cuál es el precio?”, “¿cuántas veces por semana?”

También hay una migración a terapias de vidas pasadas, constelaciones familiares y otras prácticas.

Todo se puede hacer, pero es mejor que esas prácticas sean encaradas por psicoanalistas, algo que no siempre sucede. Lo que yo digo es: hay que instalarse en todas las terapias pero con orientación psicoanalítica.

Biografía

Élisabeth Roudinesco nació en París en 1944. Se formó en la Escuela Freudiana de París como psicoanalista. Fue discípula de Todorov, De Certeau y Deleuze. Es investigadora en la Universidad de París VII. Es autora de Lacan, esbozo de una vida, Diccionario de psicoanálisis y Freud en su tiempo y en el nuestro.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2062983-elisabeth-roudinesco-si-el-psicoanalisis-pierde-su-dimension-literaria-se-convierte-en-mera-psicoterapia