Freud y las masas

El autor propone una lectura detallada del libro para una comprensión más sofisticada sobre las masas y una idea más acabada de la sutileza de las hipótesis del padre del psicoanálisis.

Por Sebastián Plut *

Es frecuente que cuando se habla de Psicología de las masas y análisis del yo de Freud se destaquen sus conceptos sobre procesos psíquicos singulares (identificación, etc.) y se formulen afirmaciones simplistas sobre las masas. Así se despoja al texto de su valor para la psicología política y se banalizan los procesos sociales.

La simplificación consiste en unificar y homologar bajo el concepto de masa un único tipo, caracterizado por la irracionalidad y la violencia. Sin embargo, Freud pesquisó un espectro de alternativas: “trata del individuo como miembro de un linaje, de un pueblo, de una casta, de un estamento, de una institución, o como integrante de una multitud organizada en forma de masa durante cierto lapso y para un determinado fin”.

Asimismo, la versión simplista suele combinarse con una visión despectiva que el mismo Freud denunció: de las hipótesis de Le Bon, por ejemplo, consideró que no aportan nada novedoso y que todo lo que plantea sobre el alma de las masas “en el sentido de su desprecio y vilipendio ya había sido dicho por otros con igual precisión y hostilidad”. De modo similar, sobre McDougall dirá que su juicio “sobre el rendimiento psíquico de una masa simple, «no organizada», no es más amable que el de Le Bon”; y de las hipótesis de Trotter: “solo lamento que no se haya sustraído del todo de las antipatías desencadenadas por la última Gran Guerra”.

En suma, Freud cuestiona algunos fenómenos de masa sin caer en un juicio moral, refuta ciertas hipótesis de estos autores y objeta la opinión despectiva y hostil. Asimismo, tampoco se opone a una valoración positiva: “…es posible individualizar otras exteriorizaciones de la formación de masa, opuestas por completo a aquellas, y de las cuales se deriva por fuerza una estimación mucho más alta del alma de las masas”.

Mi hipótesis es que algunos autores fueron influidos no solo por su posición ideológica ante ciertos sucesos políticos (Revolución Francesa) sino también por los hallazgos de Pasteur y Koch sobre las infecciones y el contagio. Los descubrimientos de la microbiología abrieron el camino para el estudio del contagio en el nivel psíquico y, a la vez, promovieron un estado de incertidumbre angustiada, como si los avances científicos sobre el contagio hubieran encendido el contagio panicoso que se expandió como la peste.

La idea de un alma colectiva (Le Bon) supone que los sujetos ligados en una masa sienten, piensan y actúan de manera idéntica entre sí y por entero diversa de lo que harían en forma aislada. Sin embargo, resulta más acorde a los hechos pensar que: a) unidad no se homologa con homogeneidad (los sujetos que participan de una masa no quedan igualados entre sí de forma absoluta); b) lo que ocurre en el individuo en la masa no difiere en un todo de sus rasgos singulares.

De hecho, Freud dice que las supuestas propiedades nuevas no serían, en rigor, nuevas, sino solo la expresión de ciertos rasgos que ven la luz por ciertas desinhibiciones que se producen en la situación de masa. En suma, ni la homogeneidad es absoluta ni las manifestaciones emergentes son todas diferentes de los rasgos singulares.

Es posible, además, que quienes atribuyen a Freud una visión negativa sobre las masas en parte estén influidos por su explicación filogenética (horda primordial). Claro que la hipótesis filogenética ha sido frecuentemente desestimada por autores posfreudianos o bien ha sido mal comprendida. Sin embargo, la pervivencia de lo arcaico en las masas o en el sujeto singular no equivale al elemento atávico de Le Bon. Por el contrario, la herencia arcaica –núcleo de lo inconciente– consiste en un conjunto de esquemas formales que permiten organizar las escenas y vivencias. Baste recordar que para Freud la noción de filogénesis permite establecer un puente entre la psicología individual y la de los pueblos.

Luego de exponer las descripciones de Le Bon sobre el bajo rendimiento intelectual de los sujetos en la masa, Freud destacó que la conducta ética en la masa puede elevarse: “mientras que en el individuo aislado la ventaja personal es a menudo el móvil exclusivo, rara vez predomina en las masas”. Preguntemos: ¿De qué modo se ha medido el nivel intelectual y en qué fenómenos particulares de masa se ha observado? ¿Es el rendimiento intelectual un requisito esencial de la participación en la masa? ¿Se trata de una disminución del nivel intelectual o, más bien, de una situación que no exige que las funciones intelectuales se exhiban con notoriedad? ¿Acaso la elevación de la eticidad no constituye un valor más significativo que un inespecífico ejercicio de la razón? La siguiente cita de Freud esclarece aun más este punto: “es un hecho que las grandes conquistas del pensamiento, los descubrimientos importantes y la solución de problemas sólo son posibles para el individuo que trabaja solitario. Pero también el alma de las masas es capaz de geniales creaciones espirituales, como lo prueban, en primer lugar, el lenguaje mismo, y además las canciones tradicionales, el folklore, etc. Por otra parte, no se sabe cuánto deben el pensador o el creador literario individuales a la masa dentro de la cual viven; acaso no hagan sino consumar un trabajo anímico realizado simultáneamente por los demás”.

La propuesta de utilizar el término masas para agrupaciones diferentes es de Freud: “Es probable que bajo el nombre de masas se hayan reunido formaciones muy diversas, que deberían separarse” y agrega que las masas de Le Bon son “efímeras que se aglomeran por la reunión de individuos de diversos tipos con miras a un interés pasajero”. Los diversos tipos refieren a la heterogeneidad presente en la masa y, quizá, a cierta inconsistencia de la ligazón en tales formaciones. El rasgo esencial de esas masas es el interés pasajero y en ellas es eficaz un ideal rudimentario, cuya brecha con el yo resulta disminuida por efecto de la desmentida (correlativa de un rechazo a la restricción del narcisismo). En efecto, no toda configuración del ideal es igual, ni en su forma (grado de abstracción) ni en su contenido (derivado de los deseos). A su vez, el líder puede ser colocado en el lugar del ideal o bien en la posición de su representante (que conserva la distancia con el ideal abstracto). No es lo mismo poner al objeto en el lugar del ideal del yo que atribuirle la representación del ideal. En la fascinación el objeto se mantiene y es sobreinvestido por el yo y a sus expensas. Por eso Freud subraya la diferencia entre que el objeto ocupe el lugar del yo o bien se ponga en el del ideal del yo. Dos variables determinantes, entonces, son el grado de separación entre el yo y su ideal del yo (si la distancia es corta no hay renuncia a la vanidad narcisista) y la diferencia entre e ideal y su representante.

Freud rescata (de McDougall) que las masas organizadas (a diferencia de las efímeras) presentan rasgos tales como su continuidad, su conciencia de sí, sus tradiciones y cierta rivalidad respecto de otros agrupamientos. En este sentido el concepto que permite pensar una masa organizada es el de representación-grupo, es decir, de qué modo se representa al líder, al propio grupo, a las posiciones que puede ocupar dentro de él y también al grupo hostil

Para Freud el factor de cohesión es la libido, “el amor cuya meta es la unión… vínculos de amor constituyen también la esencia del alma de las masas”. De allí que suponer que el amor en la masa es siempre sugestión es solo expresión de la incomprensión de la importancia y función del afecto en los fenómenos colectivos y políticos. Freud postula que también el odio puede tener un efecto unitivo, aunque conviene preguntarse qué es lo determinante en cada formación de masa: si la unión por el amor produce proyectivamente al grupo rival o, a la inversa, es el odio el que condujo a ciertas uniones. Recordemos que para Freud “la unión de los muchos tiene que ser permanente, duradera. Nada se habría conseguido si se formara sólo a fin de combatir a un hiperpoderoso y se dispersara tras su doblegamiento”. En esta cita advertimos, pues, que Freud no tenía una visión ingenua de la unidad (en el sentido de que no carece de conflictos) ni una mirada despectiva sobre su importancia.

El contagio afectivo ha sido objeto de una mirada restringida a lo psicopatológico pese a su importancia en diversas situaciones intersubjetivas (familiares, colectivas, transferenciales). Es preciso, entonces, delimitar un tipo de contagio diverso, como cuando un sujeto queda contagiado de la vitalidad ambiental (y ya no de la desmesura de ciertos afectos displacenteros desarrollados en otro). Freud se acerca a esta idea cuando además de jerarquizar la elevación ética refiere que “en estados excepcionales se produce en una colectividad el fenómeno del entusiasmo, que ha posibilitado los más grandiosos logros de las masas”.

En síntesis, una lectura más detallada del libro de Freud nos permite no solo una comprensión más sofisticada sobre las masas sino también una idea más acabada de la sutileza de las hipótesis del padre del psicoanálisis.

* Doctor en Psicología. Psicoanalista. Autor del libro Trabajo y Subjetividad (Ed. Psicolibro).

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-302448-2016-06-26.html

Slavoj Zizek, filósofo: “Europa ha fracasado, pues hay gente excluída que vive en la pobreza”.

No se muerde la lengua cuando se trata de críticar a Europa y se le considera un revolucionario por sus ideas para transformar el orden económico, Slavoj Žižek es un filósofo sin pelos en la lengua. Nos encontramos aquí en Liubliana, Eslovenia con nuestro invitado en the Global conversación.

Sergio Cantone, euronews:
Slavoj Žižek, según usted la globalización es uno de los principales motivos de la actual crisis de los refugiados. ¿Por qué?
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Creo que la otra faceta de la globalización es la construcción de nuevos muros invisibles. 

Tenemos paro y empleo precario, incluso aquí en Eslovenia. He leído en alguna parte que casi la mitad de los trabajadores tienen condiciones precarias de trabajo. En Europa han fracasado, pues hay gente excluída que vive en la pobreza. Por lo tanto, ya no se trata de una clara distinción de clases, sino que hay una diferenciación mucho más vaga entre quienes disfrutan de una seguridad básica, derechos civiles, etc, y quienes están excluídos. Necesitamos un nivel de poder transnacional para hacer cumplir algunas decisiones a nivel internacional. Ni la ecología, ni los refugiados se salvarán sin ese tipo de mecanismos.
Biografía: Slavoj Žižek

Slavoj Žižek es un filósofo, sociólogo y psicoanalista esloveno.

Su obra integra el pensamiento de Jacques Lacan con el marxismo, y en ella destaca una tendencia a ejemplificar la teoría con la cultura popular.

Considerado un intelectual de izquierda liberal; critica también el neoliberalismo y el capitalismo mundial.

En su última obra, “Contra el Doble Chantaje”, Slavoj Žižek teoriza una nueva lucha de clases a nivel mundial.

Conocido a nivel internacional, Žižek es investigador en las universidades de Liubliana, Londres y Nueva York.

Cuestiones que van más allá de las fronteras

Sergio Cantone, euronews:
Pero la Unión Europea, debe afrontar ese tipo de cuestiones transnacionales. Y sin embargo ha fracasado. ¿Por qué no se está haciendo así?
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Esa es la tragedia de la Unión Europea. Europa no sabe lo que quiere. Hoy en día tenemos dos Europas. Una es la Europa tecnocrática que está en Bruselas y que simplemente quiere formar parte del mercado global, sin ni siquiera tener una idea muy clara. La otra Europa, es la Europa populista, antinmigración, que a mi parecer constituye la verdadera amenaza para Europa. Yo no tengo miedo de eso que quieren hacernos ver como una invasión masiva, sin embargo, sí que les tengo miedo a quienes quieren defender hoy en día a Europa. Y si por ejemplo, Le Pen llega al poder en Francia y así sucesivamente, ¿seguirá siendo este continente, la Europa que conocemos y que nos gusta? ¿Seguirán manteniéndose en Europa valores como la seguridad social, la igualdad de derechos de la mujer, y demás?

Nuevas luchas populares

Sergio Cantone, euronews:
¿Y por qué las clases trabajadoras y las clases medias deberían unirse en la lucha de las masas empobrecidas de otros continentes?
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Esa es una pregunta abierta muy importante y que la mayoría de la gente de izquierdas, en general, evita. Cuando se dice que el ciudadano de a pie tiene miedo de los inmigrantes, existen razones para ello. Pues si Europa abre totalmente sus puertas a los emigrantes, no serán los ricos quienes sufran, sino que serán las clases populares las que tendrán menos trabajo y probablemente sueldos más bajos. Por lo tanto, la única solución que puedo imaginarme consistiría en articular una especie de lucha común. El problema no es sólo una cuestión humanitaria, sobre si vamos a acoger a los refugiados o no. El problema es que, en Europa, hay una especie de rabia latente. La caída del estado de bienestar es lo que tiene a la gente insatisfecha en Europa. Y lo que más molesta, es que parte de esa misma crisis se debe al desequilibrio del capitalismo mundial.
Por lo que es absolutamente crucial que de alguna manera unamos nuestras luchas con sus luchas. Si no aceptamos esto, si en la actual situación seguimos diciéndonos que los refugiados que vengan seguirán siendo una carga. Entonces estaremos perdidos. Necesitamos organismos transnacionales capaces de tomar importantes decisiones.
Sergio Cantone, euronews:
¿Y con capacidad para aplicar la ley?
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Por supuesto, no veo ningún problema en ello.
Sergio Cantone, euronews:
Pero esto ha sido rechazado en la Unión Europea.
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Y eso me pone muy triste. Quiero decir, de acuerdo, se ha rechazado, pero ¿cuál es la alternativa, no veo alternativa, porque si renunciamos a la UE, entonces serán los países más fuertes quienes dominen el juego… y eso es lo que quiere, por ejemplo Inglaterra.
Sergio Cantone, euronews:
El problema es que no es Bruselas, es la globalización…
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Eso es lo que dice usted, y por eso…
Sergio Cantone, euronews:
La crisis del estado de bienestar no es por culpa de Bruselas…
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Ah! Los críticos de Bruselas a menudo ignoran que Bruselas no es sólo una mala burocracia, Bruselas además impone unas determinadas normas mínimas de trabajo, y un máximo de horas de trabajo… Y esa es precisamente la batalla que aún ha de librarse dentro de la Unión Europea.

El fenómeno Donald Trump

Sergio Cantone, euronews:
Con el fenómeno Donald Trump, ¿está EE.UU. afrontando un período revolucionario?
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Por supuesto, Trump me resulta personalmente repugnante, sus malos chistes racistas, su vulgaridad, etc. Pero al mismo tiempo se habrá dado cuenta de que ha dicho algunas cosas muy acertadas sobre Palestina e Israel. Por ejemplo dijo que también hay que ver los intereses de los palestinos y ver las situaciones de una manera más neutral. También ha dicho que no debemos ver a Rusia simplemente como un país antagonista, sino que hay que encontrar un diálogo. Él está incluso a favor de un salario mínimo más alto. Y ha dado a entender que no quiere acabar con el sistema de asistencia sanitaria universal de Obama, sino que…
Sergio Cantone, euronews:
Es un centrista liberal…
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
¡Sí! Esa es mi tesis. Y si descarta esta idea ridícula, tengo que admitir que tras esa apariencia peligrosa, quizá sea un candidato mucho más oportunista y quizá su política no sea tan mala.
Un nuevo capitalismo autoritario

Sergio Cantone, euronews:
Rusia y China, ¿Representan un organización económica y política alternativa que también podría oponerse al modelo occidental?
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Sí, pero aquí me pongo un poco del lado de Occidente. Porque defienden una alternativa, y no un simple capitalismo autoritario, proto-fascista como alternativa. He estado en China y sé de qué hablo. He asistido a varios debates en China y todos intentan dar una sutil justificación confuciana del régimen comunista. Todos llegan a la misma conclusión: “no nos podemos permitir la democracia, por que eso significaría una explosión social”… y siempre usan términos fascistas sin darse cuenta. Ellos dicen: necesitamos cierta estabilidad corporativa en la que cada cual encuentre su sitio, debe haber un orden que garantice la solidaridad, etc. Por lo tanto, quieren una modernización conservadora. Y, por desgracia el capitalismo va en esa dirección.
¿Filosofía pop?

Sergio Cantone, euronews:
¿Podría hacerle una última pregunta? ¿Una pregunta personal?
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
Oh Dios mío…
Sergio Cantone, euronews:
A usted le han definido como el Elvis Presley de la filosofía…
Slavoj Žižek, filósofo y sociólogo esloveno:
No, no… ¡Le odio!… Está hablando ahora como un enemigo, y cuando el pueblo tome el poder le encerraremos en el Gulag durante cinco años!
Sí, cinco años. Eso son habladurías de la gente que me ataca de forma indirecta. Dicen que soy un estalinista loco y confuso… Pero usted sabe, que deben reconocer que tengo cierta popularidad. Con esa estrategia, al decir que soy Elvis, quieren decir miren es un tipo divertido, pueden ir a escucharle, pero su filosofía es filosofía pop, no se lo tomen en serio.

http://es.euronews.com/embed/334904/

Fuente: http://es.euronews.com/2016/06/09/slavoj-zizek-filosofo-europa-ha-fracasado-pues-hay-gente-excluida-que-vive-en/

“Freud era el detective de la otra escena, el que podía investigar más allá de los hechos”

 

EL APORTE DE LOS CLÁSICOS DE LA LITERATURA UNIVERSAL AL PSICOANÁLISIS, QUE PERMITIERON A SIGMUND FREUD REAFIRMAR SUS OBSERVACIONES CLÍNICAS, APARECE EN “FREUD Y LA LITERATURA”, UN REVELADOR ENSAYO DONDE EL PSICÓLOGO Y PSIQUIATRA CARLOS GUSTAVO MOTTA ABORDA UN COSTADO POCO DIFUNDIDO DEL MÉDICO VIENÉS.

El aporte de los clásicos de la literatura universal al psicoanálisis, que permitieron a Sigmund Freud reafirmar sus observaciones clínicas, aparece en “Freud y la literatura”, un revelador ensayo donde el psicólogo y psiquiatra Carlos Gustavo Motta aborda un costado poco difundido del médico vienés, que revolucionó la mirada sobre el ser humano al investigar los conflictos y tensiones latentes en el inconsciente.

“Si se piensa que el premio más prestigioso que obtuvo en vida Sigmund Freud fue el Goethe de literatura puede percibirse la importancia que ésta tuvo en su formación y en los elementos que le aportó a su creación”, sostiene Motta en el libro, en el que destaca el rol del psicoanalista como lector atento, que encontró en la literatura “elementos que enriquecen y preceden a muchos de los conceptos del psicoanálisis”.

El entramado entre los aportes de la ficción literaria al psicoanálisis y la observación clínica que Freud condensó en sus tratados sobre el tema forman parte de la obra, editada por Paidós, que incluye además aspectos de la personalidad del médico y su pasión por la lectura, que lo llevó a aprender español para poder leer a Cervantes.

“Si se piensa que el premio más prestigioso que obtuvo en vida Sigmund Freud fue el Goethe de literatura puede percibirse la importancia que ésta tuvo en su formación y en los elementos que le aportó a su creación”

Así, en el libro aparece el recorrido de obras y autores que abordó Freud como “Edipo Rey”, de Sófocles; “Hamlet”, “Otelo” y “La tempestad”, de William Shakespeare; “El delirio y los sueños en la Gradiva”, de Wilhelm Jensen, donde analiza el impulso creador; el abordaje de lo ominoso en obras de Ernst Hoffman;  “El judador” y “Los hermanos Karamazov, de Dostoievski, para hablar del parricidio; así como Thomas Mann, Goethe, Rilke y Schiller, entre otros.

“Freud citaba a Shakespere desde los ocho años, conocía piezas enteras y podía declamarlas de manera perfecta y en su idioma original. En sus casos clínicos encuentra dramas subjetivos y tragedias individuales y familiares dignos de la pluma del escritor inglés”, dice Motta, en la obra.

El libro incluye, además, una entrevista con el escritor y psicoanalista argentino Germán García, quien ofrece su punto de vista sobre la influencia del psicoanálisis en la escritura y la evaluación del principio del placer en la escritura; así como un glosario con términos propios del psicoanálisis.

Motta, que es psicoanalista, psiquiatra, realizador cinematográfico y miembro de la Aosciación Mundial de Psicoanálisis, sostuvo en diálogo con Télam que leer a Freud es “volver a un clásico”  y consideró que “los psicoanalistas debemos continuar orientándonos hacia él con la actualización que puede permitirnos Lacan y hacer una articulación de la época que nos toca vivir”.

– Télam: ¿Cómo surge la idea de abordar este vínculo que Freud tuvo con la literatura?
– Carlos Gustavo Motta: Inicié una serie de ensayos sobre el arte en Freud, que continué con películas que Lacan vio y aplicó al psicoanálisis. A Freud lo ubico como lector desde niño, lo que alimenta sus estudios posteriores como médico. Vemos a un personaje inquieto, curioso, que va más allá de lo que la información científica de la época le brindaba, en relación a la medicina. Entonces a partir de ahí voy tomando ese interés que siente por la lectura e investigo lo que es la Viena de fin de siglo en cuanto a los acontecimientos culturales de su época.

– T: Además de sus lecturas, ¿qué contemporáneos aportaron a las teorías psicoanalíticas de Freud?
– C.G.M: La experiencia que tiene con Jean-Martin Charcot (neurólogo francés y profesor de anatomía patológica) le permite pensar que en el ser humano hay algo más que las manifestaciones somáticas. Charcot ubica la cuestión de la histeria con la historia de la persona y le enseña a Freud lo que significa un síntoma, porque el síntoma de la histeria no respetaba algo orgánico ni anatómico. Entonces lo que observa en “Interpretación de los sueños” empieza a verificarlo en los estudios sobre esa patología. En algún punto, la llave del psicoanálisis está en el trabajo que Freud realiza sobre el estudio de los sueños.

– T: La personalidad de Freud sorprende en cuanto a su apertura y a su idea de cómo las demás disciplinas debían aportar al psicoanálisis…
– C.G.M: Freud pensaba que si había una escuela de psicoanálisis, los estudiantes tenían que saber historia, literatura, pintura, escultura porque supone un aporte ampliado a lo que significa el discurso de un analizante. También venía trabajando en relación al cine y por eso tenía ganas de conocer a Chaplin. Me sorprende el esfuerzo que hace por aprender castellano para leer a Cervantes y prefiere no leer a Nietzsche para no influenciarse respecto de él, aunque hay cosas que ha tomado en su ensayo “Más allá del principio del placer”.
Cuando fui a Londres  visité la casa donde vivió y observé que en su biblioteca no había libros de psicología, sino clásicos de la literatura universal, lo que demuestra que tenía una ‘necesariedad’ de leer a los clásicos para ir construyendo la teoría psicoanalítica.

– T: ¿Qué encuentra Freud en la obra de los escritores que le permite confrontar con el psicoanálisis?
– C.G.M: Creo que como lector, encuentra en el nivel discursivo otra escena que va mas allá de lo que escribe el autor, y que él puede verificar en la observación clínica. La teoría de la narración tiene distintos niveles discursivos, y en ese sentido Freud se anticipa a la semiología.
Por ejemplo, analiza cómo aparece la fantasía del doble en Dostoiesvski, que se verifica en la clínica, y hoy vemos cómo el doble termina siendo una obsesión para Borges: el escritor podía encontrar en un doble a alguien que podía ver, y de esa manera está desplazando algo que él quizá podía sentir como falta.
Creo que Freud tenía todos los elementos para ser el detective de la otra escena: poder investigar mas allá de los hechos. El discurso le permite al paciente encontrarse con la otra escena, porque a través de la interrogación que propone el método mayéutico de Sócrates el paciente encuentra una respuesta posible, que nunca es única en el psicoanálisis.

– T:¿Cómo Freud fue construyendo el complejo de Edipo, fundante del psicoanálisis?
– C.G.M: Comienza como observador, y con los “Tres ensayos sobre la teoría sexual infantil” empieza a darle la palabra al niño que antes no la tenía y dentro de esa palabra está la cuestión de la sexualidad infantil, algo que no se le perdonó en la época.
Sófocles, como creador del teatro, ubica una tragedia que seguramente aparece desde un lugar dramático como el asesinato al padre y el incesto con la madre que engendra hijos malditos.
Lo que Sófocles hace es orquestar una tragedia llevada al teatro y Freud orquesta esa tragedia llevada a la teoría, entonces Edipo permanece como una figura mediadora que ubica sus raíces en el mito.

Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201606/152177-carlos-gustavo-motta-freud-literatura-ensayo.html

 

“Para el psicoanálisis el ideal de la salud es una estafa”

 
Expresó Gustavo Dessal, analista de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano (ELP de España), quien disertará este viernes y sábado en las X Jornadas de la Asociación Freudiana de Psicoanálisis.
El evento está organizado por la Asociación Freudiana de Psicoanálisis (AFP). Cuenta con los auspicios del Ente del Bicentenario, de la Facultad de Psicología (UNT), el Ente Cultural Tucumán, el Ministerio de Educación de Tucumán, el Centro de Investigación y Docencia- Tucumán (IOM), la Dirección de Cultura de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y el SIPROSA, entre otros, las Jornadas están destinadas a estudiantes de Medicina, Psicología, Filosofía, Letras e Historia y a todo interesado en estas temáticas.
El encuentro se realizará en un hotel ubicado en Avenida Soldati 330. Las actividades comenzarán a partir de las 19.
La relación entre la ciencia y el psicoanálisis es una de las discusiones fundacionales en esta disciplina. Al respecto, Dessal, a través de una entrevista vía mail, aseguró que “Freud se mostró siempre muy preocupado por este tema, ya que tenía, por un lado una formación científica, y por el otro, intentaba demostrar que su teoría y método tenían la validez de una ciencia. Necesitaba el paraguas de la ciencia para proteger su descubrimiento, que muy pronto comenzó a recibir críticas y ataques feroces. En el fondo Freud sabía que el psicoanálisis no podía aspirar a la categoría de una ciencia positiva, pero hizo todo lo que estaba a su alcance para mantener ese ideal como meta”.
En este sentido, comentó que “con Jaques Lacan nos encontramos ante una situación distinta. En su época, el psicoanálisis gozaba ya de una reputación respetable, y no era necesario asimilarlo a una disciplina científica para lograr su reconocimiento. No obstante, Lacan mantuvo una interlocución permanente con el discurso científico, porque le preocupaba otra cosa: el hecho de que la teoría y la praxis analítica podían derivar en cualquier cosa, y que era preciso encontrar modos de asegurar su rigor. Apostar por el algoritmo de Saussure, transformarlo, y llegar a la fórmula de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, fue un paso decisivo. Se trataba de postular para el inconsciente una base firme, y la lingüística se la proporcionó  en un primer momento”.
Según Dessal, “Lacan comprendió que lo fundamental no era la cientificidad del análisis, sino la relación que el invento freudiano tenía con la ciencia. De allí que concluyera que el psicoanálisis era el corolario del discurso científico, puesto que recoge el efecto de exclusión que la ciencia genera en su constitución y en su praxis: la subjetividad. Por lo tanto, la pregunta por el valor científico del psicoanálisis se responde de forma negativa: no es una ciencia, sino que ‘da la verdad de la ciencia’, entendiendo por esa verdad el hecho de que el psicoanálisis toma a su cargo ese sujeto que la ciencia necesita ‘olvidar’ para poder constituirse”.
Las personas de la actualidad, ¿son igualmente analizables que los de las épocas freudianas?
No sé cuán analizables serían los sujetos en la época de Freud. No poseo datos al respecto. Supongo que no es el grado de “analizabilidad” lo que ha cambiado, sino el modo en que se presentan los síntomas, la modalidad de la transferencia, lo que el discurso contemporáneo propaga como sujeto supuesto de saber, incluso la relación al saber inconsciente. Probablemente el método freudiano ortodoxo (que no es el que practicaba el propio Freud, que en verdad era mucho menos ortodoxo de lo que podemos imaginar, a juzgar por los testimonios escritos de sus pacientes) no sea fácilmente aplicable hoy en día. Lacan introdujo una renovación en la práctica analítica, que entre otras cosas ha tenido la ventaja de darnos instrumentos para abordar las particularidades de la época actual. Esa frase famosa de su seminario XX, donde dice “el ser que habla goza y no quiere saber nada”, es la síntesis de una larga investigación que le hace concluir, a diferencia de Freud, que no hay una “Wissenstrieb”, una pulsión o deseo de saber. En definitiva, la dificultad ahora es que los sujetos encuentran múltiples maneras de soslayar su castración mediante el recurso a variadas ofertas de goce. Pero eso no siempre funciona, y finalmente se impone la angustia, o el síntoma, o la inhibición.
¿Hay algún ideal de salud que oriente la cura analítica?
La propia idea de salud está definitivamente cuestionada por el psicoanálisis. Lacan definió el lenguaje como una enfermedad, al significante como un parásito, habló de la debilidad mental del hombre en un sentido estructural, y acabó por afirmar que todo el mundo es delirante. Para el psicoanálisis el ideal de la salud es una estafa. De allí que la cura analítica tenga su mayor apoyo en lo incurable del sujeto, y no en los ideales a los que las psicoterapias lo alienan.
¿Tiene el psicoanálisis algo novedoso que decir frente al sujeto actual?
El psicoanálisis tiene mucho para decir. Es más: sin el psicoanálisis, todo discurso sobre el sujeto contemporáneo corre el peligro de convertirse en una ideología más. Los grandes pensadores actuales saben que conceptos como los de inconsciente, goce, forclusión, objeto a, son imprescindibles para pensar el mundo contemporáneo. Ninguna sociología, ni filosofía ni antropología puede omitir esos conceptos. El capitalismo es incomprensible si solo se contempla como un sistema económico. Concebirlo como un discurso, un discurso que se mantiene gracias a la facultad de conectar con los resortes del sujeto del inconsciente, es algo que debemos al psicoanálisis, en especial al psicoanálisis orientado por la enseñanza de Jaques Lacan.
Sin el psicoanálisis resulta imposible dar cuenta del modo que adopta ahora el malestar en la cultura. Los hikikomoris en Japón, los niños trans-gender, los nuevos fenómenos de la soledad, el autismo generalizado, la incapacidad de muchos sujetos para vivir en el mundo off-line, son algunos de los innumerables ejemplos sobre los que el psicoanálisis posee una teoría muy potente, y un abordaje clínico que jamás adoptará la vía reaccionaria de la normativización.
Durante las jornadas, se presentarán 14 trabajos de integrantes de la AFP más uno del Centro de Investigación y Docencia- Tucumán del Instituto Oscar Masotta, y uno del Grupo de Psicoanálisis de Santiago del Estero.  Además, Eduardo Núñez Campero expondrá sobre la temática: Las Batallas del Psicoanálisis.
Sebastián Ganzburg
Fuente: http://www.primerafuente.com.ar/noticias/65753/para-psicoanalisis-ideal-salud-estafa

El hombre de los lobos como novela gráfica

“Hombre de los Lobos”, uno de los sueños más importantes de la historia del psicoanálisis moderno y un texto fundacional de Sigmund Freud, clave en las teorías sobre el desarrollo psicosexual, aparece en la Argentina en formato de novela gráfica, un trabajo artístico del escritor canadiense Richard Appignanesi y la ilustradora polaca Slawa Harasymowicz.

En declaraciones a Télam, desde Londres, Harasymowicz sostuvo que explorar la pesadilla y fuente de neurosis del joven aristócrata ruso Sergei Pankejeff fue “una experiencia personal, activa, subjetiva e íntima”. La obra fue publicada recientemente en nuestro país por Ediciones de la Flor.

Viena 1910, una Europa al borde de la guerra y una revolución que se siente en el aire es el contexto en el que Pankejeff llega a Freud para de-sentrañar su depresión y una neurosis paralizante. “Este caso se relaciona con un joven cuya salud se quebró a los 18 años”, escribe el psicoanalista en De la historia de una neurosis infantil, texto basal de la novela gráfica.

Freud se centra en el sueño infantil de Pankejeff, que ve una manada de lobos blancos que habitan en un nogal al lado de la ventana de su cuarto, una interpretación con la que se ganará el apodo de “El Hombre Lobo”.

Pero, además, es el puntapié para desentrañar el origen de la neurosis, dando lugar a un texto clásico reinterpretado en una novela gráfica que sirve como acercamiento -científico y artístico- al detallado estudio que reunió los principales aspectos de la catarsis, el inconsciente, la sexualidad y el análisis de los sueños, pero que también aporta, ahora, un universo visual propio, que llega de la mano de la reconocida artista polaca.

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“El mayor reto en la representación de la historia de Freud era crear una narrativa de realidad, sueño, memoria y hecho, que pareciera estar a punto de colapsar pero no lo hace, y resulta muy seductora, al igual que el Hombre Lobo y su estado mental”, cuenta Harasymowicz que explora gráficamente ideas de repetición y reelaboración de imágenes en este trabajo que nació en inglés, en 2012.

“Charlamos con la editora Emma Hayley sobre la posibilidad de trabajar con casos de pacientes de Freud en formato de novela gráfica. Elegí el del «Hombre de los Lobos». Me parecía una historia muy visual y, a medida que iba leyendo el texto de Freud, era como una obra de ficción, tenía intriga y estaba escrita de forma elegante. Parecía ser una elección segura… en el sentido de que emocionalmente no parecía tener que ver conmigo”, contó a Télam la ilustradora.

Aunque trabajaron en forma separada, Appignanesi -creador de la serie “Libros para principiantes”- y Harasymowicz llegaron a una fórmula visual y conceptual única que rescata artísticamente uno de los sueños más famosos de la historia.

“Fue mi primera novela gráfica, así que mi enfoque no fue el de un artista de cómics con experiencia. Me interesaba más lo visual y lo intuitivo; suelo trabajar jugando con no mostrar, dejando brechas, ausencias, así que aquí mi objetivo era sugerir más que mostrar con un enfoque de cámara psíquica”, concluyó.

lanacion.com.a

El caso del Hombre de los Lobos

BY EUGENIO SÁNCHEZ BRAVO

Sergei Pakejeff, el Hombre de los Lobos, con su esposa en 1910

Historia de una neurosis infantil, más conocida como el caso del Hombre de los Lobos, fue escrita en 1914 y publicada en 1918. Está incluida en el volumen XVII de las obras completas. En ellaFreud expone el caso de Sergei Pankejeff (1886-1979), aristócrata ruso al que atiende de 1910 a 1914. Pankejeff, tras haber contraído una infección gonorreica a los dieciocho años, había desarrollado una severa neurosis caracterizada por la parálisis de los movimientos intestinales necesarios para la defecación, depresión y trastorno obsesivo. Los diez años anteriores al contagio sexual habían sido normales para el paciente pero durante su infancia había sufrido una grave perturbación neurótica compuesta de zoofobia y trastorno obsesivo de contenido religioso. Freud va a centrarse en los trastornos infantiles del paciente pues está convencido de que las neurosis adultas tienen sus raíces en el desarrollo de la sexualidad infantil. Este fue uno de los motivos principales por los que se enfrentó a Jung y Adler, quienes consideraban la sexualidad infantil como un factor no determinante de  los trastornos.

El paciente relata a Freud que, habiendo sido hasta los cuatro años un niño totalmente normal, a partir de ese momento sufrió una alteración del carácter y se mostraba siempre “descontento, excitable y rabioso; todo le irritaba y en tales casos gritaba y pateaba salvajemente”. Esta transformación parece coincidir en el tiempo con un miedo feroz a los animales que su hermana aprovechaba para atormentarle. Solía mostrarle una estampa de un libro de cuentos en la que aparecía un lobo andando a dos pies, estampa que desencadenaba en él verdadero terror. Estos miedos se transformaron en un trastorno obsesivo de contenido religioso. Antes de dormir tenía que rezar durante horas, santiguarse numerosas veces y besar todas las estampas religiosas que colgaban de las paredes. Sin embargo, al tiempo que rezaba no podía dejar de blasfemar, lo que le obligaba por penitencia a prolongar infinitamente sus rezos. Así, por ejemplo, asociaba a Dios con las palabras cochino o basura y a la Santísima Trinidad con tres montones de estiércol. En aquella época también ejecutaba un curioso ritual: cuando veía a algún mendigo o enfermo respiraba profundamente y luego expiraba como para expulsar de sí su mala influencia.

Pankejeff comunica durante la terapia extraños sueños en los que aparece agrediendo a su hermana y arrancándole sus velos o algo así. Estos sueños hacen emerger un recuerdo verdadero antitético, es decir, un recuerdo en el que él era agredido por su hermana y quedaba cuestionada su masculinidad. Había ocurrido que a los tres años y medio su hermana le había cogido el miembro y había jugueteado con él diciéndole que aquello era normal y que su amada chacha lo hacía con todo el mundo. Cuando en la pubertad intentó aproximarse físicamente a su hermana y esta lo rechazó, el sujeto, para vengarse de ella, rebajarla y reafirmarse, se aficionó a las criadas, de inteligencia inferior a la suya.

El intento de seducción de la hermana no le produjo sino asco así que orientó su libido hacia la chacha. Empezó a juguetear con su miembro delante de ella pero esta lo rechazó y le advirtió que a los niños que hacían eso se les quedaba en aquel sitio una herida. Es el primer aviso de castración, un elemento decisivo en la posterior investigación de Freud. Este fracaso impidió su correcto desarrollo sexual y experimentó una regresión a la fase anal en su vertiende sádica: se dedicó a matratar cruelmente a su chacha y a los animales, arrancando las alas a las moscas, pisoteando escarabajos, cortando en pedazos las orugas… Sin embargo, también estaba presente el tipo masoquista de la fase anal: fantaseaba con niños a los que los azotaban en su miembro. Y esto nos lleva al tercer objeto de su corta vida sexual: su padre. Había pasado de su hermana a la chacha para terminar en su padre, al que molestaba con su maldad para obligarlo a castigarle.

Esta etapa de maldad y perversidad se trunca por causa de un sueño que le provocará en adelante una intensa angustia, es el sueño de los lobos.

«Soñé que era de noche y estaba acostado en mi cama (mi cama tenía los pies hacia la ventana, a través de la cual se veía una hilera de viejos nogales. Sé que cuando tuve este sueño era una noche de invierno). De pronto, se abre sola la ventana, y veo, con gran sobresalto, que en las ramas del grueso nogal que se alza ante la ventana hay encaramados unos cuantos lobos blancos. Eran seis o siete, totalmente blancos, y parecían más bien zorros o perros de ganado, pues tenían grandes colas como los zorros y enderezaban las orejas como los perros cuando ventean algo. Presa de horrible miedo, sin duda de ser comido por los lobos, empecé a gritar…. y desperté. Mi niñera acudió para ver lo que me pasaba, y tardé largo rato en convencerme de que sólo había sido un sueño: tan clara y precisamente había visto abrirse la ventana y a los lobos posados en el árbol. Por fin me tranquilicé sintiéndome como salvado de un peligro, y volví a dormirme.

El único movimiento del sueño fue el de abrirse la ventana, pues los lobos permanecieron quietos en las ramas del árbol, a derecha e izquierda del tronco, y mirándome. Parecía como si toda su atención estuviera fija en mí. Creo que fue éste mi primer sueño de angustia. Tendría por entonces tres o cuatro años, cinco a lo más. Desde esta noche hasta mis once o doce años tuve siempre miedo de ver algo terrible en sueños.» El sujeto dibujó la imagen de su sueño tal y como la había descrito.

Dibujo de Sergei Pankejeff (el Hombre de los Lobos) sobre su sueño analizado por Freud.  Museuo Freud, Londres.

Aunque el papel terrorífico del lobo en cuentos infantiles como Caperucita Roja puede estar asociado al sueño, la “tenaz sensación de realidad” con la que el sujeto lo experimenta le indica a Freud que debe buscar en otro lugar diferente su significado. Cree, por sus estudios sobre la interpretación de los sueños, que la sensación de realidad revela que existe un material latente que aspira a ser recordado como real y no mera fantasía. La quietud de los lobos es, a su vez la transfiguración por antítesis de algún episodio violento. Sus largas colas son símbolos fálicos y con ellas se relaciona una historia contada en aquella época por su abuelo en la que un lobo pierde la cola. Otra vez la castración. El lobo, por último, en tanto que inspira miedo y respeto, parece simbolizar al padre. Con todos estos elementos Freud cree que el sueño esconde la contemplación a una edad temprana por parte de Pankejeff de la “escena primordial“, el coito entre sus padres. Además en una posición especialmente significativa pues deja a la vista los genitales, “erguido el padre, y agachada, en posición animal, la madre”, coitus a tergo, more ferarum. Una de las consecuencias futuras de esta visión que apoya la interpretación de Freud es que el sujeto desarrollará un impulso obsesivo, inexplicable y irreprimible hacia las mujeres que adopten esa postura. Uno de tales furiosos impulsos le costará la gonorrea anteriormente citada. El miedo al lobo, que tanto angustiaba a Pankejeff, era, según Freud, una advertencia del yo contra el secreto deseo de adoptar el papel de la madre, un papel sexualmente pasivo, homosexual y, por tanto, castrante.

Ahora bien, ¿qué grado de veracidad tienen estos recuerdos construidos a partir de sueños? ¿qué influencia pueden haber tenido en el desarrollo psicológico del paciente estas dificultosas reconstrucciones? Muchos se apartaron de Freud, entre ellos Jung y Adler, por insistir en que tener en cuenta estos supuestos hechos de la infancia era el único camino válido del psicoanálisis. De todos modos, Freud está dispuesto a admitir que Pankejeff sólo hubiera visto sexo entre animales y que hubiese trasladado la escena a sus padres vestidos de blanco. Incluso así, la fantasía reconstruida es fundamental para el tratamiento del paciente.

Resumiendo lo visto hasta aquí, el historial de la neurosis del sujeto puede dividirse en cuatro fases:

  1. La época prehistórica, desde el nacimiento hasta el incidente con la hermana (3 años y tres meses). Esta etapa incluye la contemplación de la escena primordial al año y medio.
  2. La alteración del carácter con tendencias sádicas (maltrato de la chacha y animales) y masoquistas (deseo de ser azotado por el padre). Esta etapa termina con el sueño de los lobos (cuatro años).
  3. Angustia y zoofobia que terminan con la iniciación religiosa del paciente (cuatro años y medio).
  4. Neurosis obsesiva de contenido religioso hasta los diez años.

Toca examinar ahora la última transformación, la desaparición de la zoofobia gracias a la religión. En un primer momento, la Historia Sagrada le planteó severas dudas: ¿por qué Dios Padre omnipotente había hecho a los hombres malos? ¿porqué había creado el infierno? ¿por qué Cristo había dudado piediendo a su padre que apartase de él ese cáliz y lamentándose más tarde de que lo hubiese abandonado? Sin embargo, aparte de estas cuestiones típicas de la teodicea infantil, también se planteó curiosas dudas de inspiración gnóstica. Por ejemplo, ¿tenía Cristo trasero? ¿tenía Cristo necesidad de defecar?

La solución a su angustia y zoofobia fue posible gracias a su identificación con Cristo, solución fácil pues ambos habían nacido en Nochebuena. La duda sobre si Cristo tenía trasero aludía a su homosexualidad reprimida y significaba en el fondo si podría ser utilizado por el Padre como mujer. Las dudas respecto al comportamiento de Dios y la asociación de la idea de Dios con las de basura o cochino reflejaban la hostilidad hacia su padre. La costumbre de exhalar cuando estaba en presencia de mendigos o inválidos para alejar su mala influencia estaba también referida al padre, al que por aquella época había visto enfermo en un sanatorio. El exhalar estaba asociado a una respiración profunda que imitaba a la de su padre durante el coito.

En cualquier caso, las creencias religiosas le permitieron sublimar la relación con su padre. Identificándose con Cristo podía amar al Padre sin sentirse culpable y sin tener, por tanto, que ejercer represión alguna sobre sus deseos homosexuales.

A los diez años, un nuevo tutor  lo apartó de todas las supersticiones religiosas y se convirtió en sustituto amigable de la figura del padre. Sin embargo, justo antes de desaparecer los síntomas de la neurosis tuvo una grave reacción: no podía dejar de pensar en tres montones de estiércol cuando pensaba en la Santísima Trinidad. Esto es un fenómeno típico en los niños. Cuando se les regaña por hacer ruido, lo hacen aún más insoportable justo antes de dejarlo. El objetivo es demostrarse a sí mismos que lo dejan por su propia voluntad y no por habérseles ordenado.

El nuevo tutor orientó su sadismo hacia la carrera militar, los uniformes, las armas y los caballos. Esta obsesión castrense le proporciona, además, una reconfortante sensación de virilidad y orienta su deseo hacia las mujeres. Sin embargo, la neurosis había sido superada gracias a la represión de la homosexualidad predominante en el sujeto y sólo cuando en el tratamiento con Freud consigue liberarla es posible la verdadera curación.

El erotismo anal era el aspecto esencial en la sexualidad del sujeto. En este tipo de neurosis normalmente se asocia el dinero con el excremento. Cuando Pankejeff era generoso defecaba involuntariamente. Sin embargo, durante años el sujeto fue incapaz de hacer una deposición voluntaria. Sólo defecaba mediante enemas. Cuando al año y medio contempló la escena primordial interrumpió el acto de sus padres mediante una deposición.  En otro sujeto, probablemente la excitación sexual habría producido una erección o una micción pero no en el caso de Pankejeff . Este toma inmediatamente una actitud sexual pasiva.

El significado del excremento es múltiple. En principio el niño lo percibe como un regalo, una parte de sí mismo que ofrece a la persona querida. Luego, por antítesis, puede utilizarlo como modo de protesta. Así, el grumus merdae que dejan los ladrones, al mismo tiempo, burla e indemnización. El excremento también puede identificarse con el “niño”. Cuando en su etapa masoquista maltrataba animales pequeños estos significaban siempre niños. Este odio era el reflejo de los celos hacia su madre que obtenía satisfacción sexual de su padre y podía darle hijos. Esta utilización sexual de excremento es típica del complejo de castración y la adopción de un papel sexual femenino.

Un episodio relevante en la orientación homosexual del deseo de Pankejeff fue su relación con una de las criadas, Grusha. Habiéndola visto fregando el suelo en la misma postura que su madre en la escena primordial había intentado seducirla orinando donde fregaba. La respuesta de la criada fue una amenaza de castración que hizo retroceder la libido desde los genitales hasta la zona anal.

En cualquier caso, según Freud, la curación de Pankejeff pasa por la liberación de la libido homsexual. El siguiente texto es indicativo de ello, además de ofrecer una visión sintética de la complejidad de la contemplación de la escena primordial:

El nuevo nacimiento [curación] tiene por condición que la irrigación le sea administrada por otro hombre, y esta condición sólo puede significar que el sujeto se ha identificado con su madre, que el auxiliar desempeña el papel del padre y que la irrigación repite la cópula cuyo fruto es la deposición, el niño excremental, o sea el paciente mismo. La fantasía del nuevo nacimiento aparece pues, íntimamente enlazada con la condición de la satisfacción sexual por el hombre. La traducción sería ahora la siguiente: Sólo cuando le es dado sustituir a la mujer, o sea a su madre, para hacerse satisfacer por el padre y darle un hijo es cuando desaparece su enfermedad. En consecuencia, la fantasía del nuevo matrimonio era tan sólo, en este caso, una reproducción mutilada y censurada de la fantasía optativa homosexual. Examinando más detenidamente la situación, observamos que el enfermo no hace sino repetir en esta condición de su curación la situación de la escena primordial: Por entonces quiso sustituirse a la madre, y como ya supusimos antes, produjo, en la misma escena, el niño excremental, hallándose todavía fijado a aquella escena, decisiva para su vida sexual, y cuyo retorno en el sueño de los lobos marcó el comienzo de su enfermedad. La escena primordial ha quedado transformada en una condición de su curación.

Aquello que su lamento representa y aquello que es representado por la excepción del mismo puede ser fundido en una unidad que nos revela entonces todo su sentido. El sujeto desea volver al claustro materno, pero no tan sólo para volver luego a nacer, sino para ser alcanzado en él, ocasión del coito, por su padre, recibir de él la satisfacción y darle un hijo. Ser parido por el padre, como al principio supuso; ser sexualmente satisfecho por él y darle un hijo, a costa de esto último, de su virilidad y expresado en el lenguaje del erotismo anal: con estos deseos queda cerrado el círculo de la fijación al padre y encuentra la homosexualidad su expresión suprema y más íntima. Creo que el presente ejemplo arroja también luz sobre el sentido y el origen de las fantasías de volver al claustro materno y ser parido de nuevo. La primera nace frecuentemente, como en nuestro caso, de la adhesión al padre. El sujeto desea hallarse en el claustro materno para sustituir a la madre en el coito y ocupar su lugar en cuanto al padre. La fantasía del nuevo nacimiento es, probablemente siempre una atenuación, un eufemismo, por decirlo así, de la fantasía del coito incestuoso con la madre o, para emplear el término propuesto por H. Silberer una abreviatura anagógica de la misma. El sujeto desea volver a la situación durante la cual se hallaba en los genitales de la madre, deseo en el cual se identifica el hombre con su propio pene y se deja representar por él. En este punto se nos revelan ambas fantasías como antítesis en las cuales se expresará, según la actitud masculina o femenina del sujeto correspondiente, el deseo del coito con el padre o con la madre. No puede rechazarse la posibilidad de que en el lamento y en la condición de curación de nuestro paciente aparezcan unidas ambas fantasías y, por tanto, ambos deseos incestuosos.

Freud terminó la terapia con Pankejeff en 1914, justo antes de la explosión de la primera guerra mundial. Cuando esta terminó, Pankejeff se instaló en Viena. A pesar de que lo había perdido todo en la guerra, patria, fortuna y familia, tras el tratamiento el sujeto “se ha sentido normal y se ha conducido irreprochablemente. Es muy posible que su misma desgracia haya contribuido a afirmar su restablecimiento, satisfaciendo su sentimiento de culpabilidad”. Sin embargo, los enemigos del psicoanálisis aifrman que Pankejeff estuvo enfermo toda su vida y recibía una subvención de la Asociación de Psicoanálisis a cambio de no dejarse ver demasiado.

Fuente: https://auladefilosofia.net/2009/03/01/el-caso-del-hombre-de-los-lobos/

Freud y Einstein hablando de violencia

Dra. Yolanda Pica
1932, Paris, la Liga de las Naciones le propone a Einstein, genio de la física que elija a la persona que él decida para intercambiar ideas acerca de un tema que lo inquiete, escogió a Freud, padre del psicoanálisis, el tema elegido fue: “¿Existe algún camino para evitarle a la humanidad los estragos de la violencia?” Añadió: “sé muy bien que la pulsión agresiva opera bajo muchas formas, sería una gran servicio que expusiera el problema de la paz mundial a la luz de sus descubrimientos.”

Freud respondió: “Los instintos de los hombres pertenecen a dos categorías los denominados [eróticos o amorosos] que tienden a conservar y unir y los de [agresión o destrucción] que tienden a destruir y matar. Cualquiera de estos instintos es imprescindible para que la vida se manifieste. Así el instinto de conservación, sin duda de índole erótica precisa disponer de la agresión para efectuar su propósito” añade Freud: “El nacimiento de un estado de derecho y de un sistema jurídico se encuentra en la forma mas primitiva de la organización humana –en donde el mas fuerte ejerce su voluntad a través de su fuerza física- a un sistema en donde “la mayoría” se agrupa para controlar al individuo mas fuerte, a través de la violencia colectiva. La prevalencia del estado de bienestar para la mayoría dependerá de la capacidad del grupo de reconocer intereses en común y comprometer libertades con la finalidad de generar acuerdos fraternos sin violencia.”

El intercambio de los genios fue entre la primera y la segunda guerras mundiales, en esta última el número de refugiados solo se ha visto superado por la cifra actual con 51.2 millones de personas desplazadas por actos de guerra, pobreza y religión. Los movimientos anti alianzas recuerdan los tiempos mas deleznables de la historia y se vuelven comunes en países desarrollados. La incapacidad de los estados de cimentar una plataforma en donde el acceso a la educación y atención médica estén por encima de raza o religión ha dividido regiones en el mundo dando nacimiento a grupos extremistas que con el acceso a la tecnología actual incentiva la violencia más primitiva.

Un ejemplo a seguir de integración cultural del islam no radical es el caso de la elección del nuevo alcalde en Londres Sadiq Khan (el pasado 9 de mayo). Será más difícil para los grupos terroristas radicalizar a jóvenes si se dejan de sentir excluidos de los intereses comunes.

Han pasado 84 años desde este intercambio epistolar y el control de la violencia sigue siendo un reto a resolver en nuestra generación. En las palabras de Freud: “El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización” en las de Einstein: “Triste época es la nuestra! Es mas fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.”

*Médico psiquiatra y psicoterapeuta.

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Fuente: http://www.razon.com.mx/spip.php?page=columnista&id_article=311935