Es la “terapia” por Skype: ¿un complemento para el diván?

Los tiempos cambian. Las innovaciones tecnológicas llevan a otros hábitos casi sin darse cuenta. Todo está en el celu o la compu, desde pedir una pizza hasta tomar una clase de cualquier idioma. Y ahora también los psicoanalistas. Sí, la terapia de grupo virtual se instala con cada vez más fuerza por la comodidad que genera para ambas partes y aunque quienes la defienden aclaran que no se trata de un reemplazo, sino de un complemento, muchos pacientes la adoptan definitivamente.

“Esto empezó en el año 2009 con un grupo de alumnos a los que luego se sumó gente de distintas partes del mundo. Así se armó un grupo bastante grande que duró cuatro años”, contó aRosarioplus.com el médico psicoanalista vincular Carlos Pachuk, quien defiende la denominada “terapia de grupo virtual”. Y tiene sus firmes argumentos.

La facilidad para coordinar horarios, evitar trasladarse hasta un consultorio, no interrumpir el vínculo con el psicoanalista por viajes o vacaciones y la posibilidad de hacer terapia familiar de grupo más allá de la distancia, son algunas de las ventajas de la nueva tendencia.

“Sólo se necesita del Skype. Allí uno ve todas las caras, cada uno en su casa, un bar, o donde sea, y entonces cada uno que habla crea un conjunto. Son espejos múltiples en una computadora”, señaló Pachuk.

Para el psicoanalista, autor de Terapia de grupo virtual, curarse por internet, “los resultados son positivos”, aunque aclara: “Tiene que tratarse de pacientes neuróticos que no tengan una problemática muy grave. Adictos, psicóticos o casos de violencia de género no se pueden atender por internet. Para todos los otros casos la terapia funciona muy bien y se está difundiendo, cada vez es más común”.

“Este tipo de terapia se desarrolla mucho en casos de migración. Al atenderse con un terapeuta de la lengua materna el paciente tiene la sensación de estar acompañado por alguien del país y entonces se soluciona la sensación de aislamiento. Y para el psicoanalista es un paciente como cualquier otro, con sesiones que tienen el mismo ritmo que las presenciales”, amplió Pachuk.

Siempre hay críticas

Todos los cambios generan controversia. Lo cierto es que tarde o temprano las modificaciones se imponen y casi sin percibir cómo ocurrió el mundo termina por ceder sobre el avance de lo virtual. Algo así ocurre con las terapias virtuales.

“Siempre están las objeciones ante los cambios. Gente que no está de acuerdo. Algunos creen que solo la presencia del terapeuta genera psicoanálisis, pero yo creo que se puede aplicar en distintos dispositivos”, remarcó Pachuk.

Algunas desventajas

Los defensores de las terapias virtuales son conscientes respecto de algunas cuestiones por mejorar. Además de la imposibilidad de atender a cierto tipo de pacientes, hay otras cuestiones.

La fantasía de una disponibilidad permanente como una terapia sin límites puede ser un problema. ¿Qué pasa si el psicoanalista no contesta en el chat? Aumenta la dependencia en un doble sentido: el analista obligado a contestar en un tiempo cercano y el paciente puede transformar al terapeuta y el celular o la computadora en fuentes de consulta frente a cualquier decisión y así perder autonomía.

Tomado de: http://www.rosarioplus.com/enotrostemas/Terapia-por-Skype-un-complemento-para-el-divan-20160322-0034.html

Apuntes sobre el estrago materno

Algunas madres se centran en su rol de cuidadoras y se olvidan de sus intereses

JORGE MARTIJA 

El estrago materno

Fue el psiquiatra y psicoanalista Jacques Lacan, quien acuñó este término del «estrago materno» para referirse a la relación patológica que, en ocasiones, se produce entre una madre y su hija. Se caracteriza por una omnipresencia y omnipotencia de la madre, frente a la frustración de la niña, quien queda relegada a una posición de objeto. Según lo describen diferentes representantes del psicoanálisis, cuando la mujer se convierte en madre, existe la posibilidad de que se concentre tanto en su nuevo rol de cuidadora, que se olvide de sus propios intereses. Que deje de relacionarse con sus amigos, de dedicar tiempo a sus hobbies, a su familia, a su marido; y desarrolle una sobreprotección. Si ahora el único sentido de la vida de esta mujer es cuidar a su hija, el día en que la niña crezca y se emancipe, su vida carecerá de objetivo. Una vez sea innecesaria su absoluta dedicación ¿a qué se dedicará? De modo que inconscientemente trata de evitar que su hija alcance esa independencia.

En las consultas de terapia encontramos con cierta frecuencia a madres que muestran claros síntomas de ansiedad y preocupación por sus hijas, que de forma casi obsesiva las llaman para asegurarse de que todo está bien, que consultan a médicos especialistas ante el más insignificante síntoma que detectan en ellas. Madres convencidas de que su hija está muy enferma, cuando realmente no es así.Como consecuencia, estas hijas presentan serias dificultades para dedicarse a sus relaciones de pareja, para centrarse en sus propios deseos y luchar por sus propios objetivos, para emanciparse económicamente, para llegar a ser personas adultas. En su lugar, encontramos historias clínicas plagadas de enfermedades psicosomáticas desde temprana edad, parejas poco duraderas, en muchos casos parejas que viven en otras ciudades y con quienes la relación se desarrolla online.

El trabajo del psicólogo, una vez identificada esta relación patológica, consiste en proponer a la madre que amplíe sus áreas de interés, que redescubra sus hobbies, que vuelva a quedar con los amigos, que reactive su matrimonio, usualmente adormecido. Con la hija, por su parte, se ensayan estrategias para posicionarse ante la madre, limitar el acceso que esta pueda tener a su vida privada, así como el número de llamadas, reduciéndolas a lo estrictamente necesario. Se trabaja de igual modo la ansiedad, la asertividad, la toma personal de decisiones? Así, puede llegarse a una madre que vuelve a recobrar su vida personal y a centrarse en sus propias dificultades, y una hija adulta, autónoma e independiente, capaz de establecer relaciones sanas con otras personas.

Tomado de http://www.diarioinformacion.com/opinion/2016/03/30/estrago-materno/1744144.html

Curvas, vaginas y filosofía

 

Un acercamiento a la obra de Sara Fratini, Ana Belén Rivero y Paula Bonet, tres de los exponentes femeninos de la ilustración en EspañaSara Herranz: ‘Nos hemos vuelto más cínicos, el para siempre ya no nos lo creemos’


Días grises, o rosados, o azules, verde quizá, o con un poco más de anaranjado. Trazos limpios, bruscos, delicados. Trazos que buscan la perfección y la encuentran y transmiten emociones, sensaciones, sentimientos. Trazos con los que te identificas. Libros. Libros ilustrados, libros escritos a mano. A dos o tres manos o escritos en solitario. Libros que quieres hacer tuyos y los repasas, los calcas, los guardas bajo los párpados aunque ellos estén llenos de mar. Libros que dan cuerda al mundo, libros escritos por jóvenes, libros que muestran una nueva faceta de la historia. Jóvenes que hacen historia, que persiguen sueños, que hablan sin inhibiciones de ningún tipo sobre temas que son tabú; sobre imposiciones sociales; sobre el desamor, el desapego, el adiós. Jóvenes. Personas. Mujeres. Mujeres que se convierten en referentes. Ves sus libros, los lees, los palpas, quedas suspendida en el tiempo sintiendo las palabras: te ríes a carcajadas aunque en el metro te miren como a una loca; te aferras a una nueva oración que reza que “no hay que encajar en ningún molde (social) para ser feliz”; o simplemente, mientras lees, recuerdas y sientas a tu lado a Oliver Tate, el protagonista de Submarine y casi puedes oírlo susurrar: “Me gustaría que la vida se pareciera más a las series americanas, de ese modo, cuando las cosas se pusieran dramáticas, podrías hacer un fundido en negro y dejar todo para otro momento”.Tienes tres libros frente a ti, cada uno con un aprendizaje distinto, y detrás de cada libro, una historia más grande que las páginas que lo componen: las manos, las voces, las experiencias, los hechos que hacen que esos libros existan así, tal y como son, y no de otro modo. Te detienes. Piensas en las mujeres que redactaron y dibujaron y entiendes que cada ser es un museo, una exposición, un punto de vista. Sigues. Vuelves al papel y a la tinta, y con la mano derecha pasas las páginas de esos tomos que más tarde quedarán guardado en los anaqueles de tu biblioteca, pero que, antes, dejan para siempre en tu memoria un compendio de imágenes y de prosa. Entonces, eliges escribir sobre ellos:Ana Belén Rivero: mi amigo Coño

ANA BELÉN RIVERO
Hacer reír. O decir las cosas sin pelos en la lengua para hacer reír. O simplemente, la risa aparece en el rostro del lector por inercia, porque lo que se cuenta en el ejemplar va más allá de todo lo que ya se había dicho antes y sin embargo tú puedes verte reflejada en las situaciones que su autora plantea. O porque uno de sus personajes casi te hace llorar de la risa cuando descubres que es un coño.Sí. Un Coño: un amigo, un compañero de viaje, el protagonista del libro. Una vulva personificada: la visibilidad de esa zona de la anatomía femenina a la que, todavía hoy, tantos se refieren con cierto grado de vergüenza, pero a la que Ana Belén Rivero decidió tratar sin tapujos ni timideces, haciendo de ella un ser entrañable, “una nube de pelos con ojos, brazos y patas”, y sobre el que varias personas han llegado a comentar: “Ese es un nombre muy raro para un perro”. Pero el camino de la historia comienza desde que la Ana Belén niña estaba tan obsesionada por dibujar que lo hacía incluso en las fichas de matemáticas, convirtiendo a los ceros en caritas. Y aun así, no todo en su vida fueron dibujos, colores, viñetas y más dibujos. Hubo un tiempo en el que desterró al oficio de crear imágenes para vivir una “vida adulta” llena de facturas y responsabilidades. Una vida que, tras ochos años sin papel y lápiz, la hizo volver sobre lo que realemente le hace feliz: regresó a los trazos con un proyecto inesperado, que más tarde se tituló Somos pobres en euros, pero ricos en pelos de Coño. Empezó gracias a una viñeta colgada en las redes sociales, una viñeta en blanco y negro que llevaba consigo un mensaje en mayúsculas sostenidas: “¡¡Mi coño y yo nos vamos de vacaciones!!”. Y es que las buenas historias llegan así, de sorpresa, en medio de una frase que nadie esperaba. Así lo precisa la ilustradora granadina: “Gustó tanto entre mi círculo de amigos que decidí improvisar viñetas sobre mis aventuras veraniegas con el personaje de Coño, luego comencé a representar literalmente expresiones del lenguaje popular en las que le hacemos mención, y más tarde sobre mi relación con él. La historia se viralizó y creció tanto en viñetas como en seguidores”.Así que, después de esa primera imagen difundida en Facebook o Instagram, vinieron muchas otras. Todas forman parte del libro, que además contiene un mundo de material inédito y una linealidad que no se aprecia en lo que circula por internet: “Comienza desde la niñez, pasando por la adolescencia a la madurez sexual. Y luego tiene dos capítulos temáticos sobre la tiranía de la depilación y sobre la menstruación”.

ANA BELÉN RIVERO
Pero con la acogida de las aventuras genitales, los comentarios fueron luz y oscuridad al mismo tiempo, a lo que Ana Belén supo responder con altura: “Los halagos me dieron a entender la necesidad que tenemos de poder reírnos de algo tan natural, y que por convicciones de rancia moral no hacemos. Y los insultos en lugar de amedrentarme, me dieron energía para que las viñetas no quedaran aparcadas en un cajón”. “No es solo mi historia, creo que cualquier mujer va a sentirse muy identificada, porque sin entrar en lo soez, y desde el humor y el cariño, cuento algunas de las cosas que nos suceden y que jamás nos han permitido hablar de ello por ser indecoroso”, dice.Coño iba a ser el protagonista de un fanzine, pero su destino estaba en un libro: “cómo tenía todo el tiempo del mundo -dice Ana Belén- me lie la manta a la cabeza y monté un crowdfunding, con el que conseguí financiación en sólo 36 horas”. De ahí que los dos últimos años se dedicara a saborear su sueño, se convirtió en su propia editora, webmaster, directora de comunicación, su jefa y su becaria, además de encargarse de la distribución y venta, y de las muchas horas de trabajo a lo que todo lo anterior obliga. Ella va feliz en su coche viajando por media España con un peluche de metro y medio con ojos y patas que responde al nombre de Coño para que más gente pueda disfrutar de sus personajes y ocurrencias. Perseguir un sueño, alcanzarlo y saborearlo: Somos pobres en euros, pero ricos en pelos de Coño se estrena en una segunda edición. Sara Fratini: curvas sin complejos

SARA FRATINI
2012. Era la fiesta del libro de Madrid. Y ella, para festejar, colgó un cartelito de uno de los tantos árboles que visten el madrileño parque del Retiro. En él había grabada una frase que muchos creyeron mito: “Dibujos gratis”. Del mismo árbol pendían las postales, los trazos y las palabras que había elegido para esa primera tarde: “Al principio, sólo los niños se acercaban y arrastraban a los padres a coger los dibujos -dice Sara Fratini, mientras recuerda la anécdota-. Los padres no creían que fueran gratis. Muchos no dejaban que sus hijos se acercaran. Otros niños tomaban su dibujo sin problema”.Una situación hermosa y una enseñanza: siempre hay alguien dispuesto a creer en la alegría de los otros, a cambiar el mundo. “Este experimento fue muy bonito gracias a la reacción de los niños. Fueron ellos quienes rompieron el hielo y creyeron en seguida en el cartel, mientras que los adultos, quizá por el hecho de haber vivido más y de tener más decepciones en su saco, no creían que alguien quisiera regalar algo sin recibir nada a cambio”. Blanco, negro y rosa. Esos son los colores de Sara Fratini, la creativa que regala sonrisas, (digo, dibujos) en la Feria del libro, una ilustradora venezolana formada en Madrid y radicada en el sur de Italia. “A los tres años ya intentaba dibujar con los pies pero al ver que no le resultaba decidió cambiar los pies por las manos”, puede leerse en su biografía y en contraste, ella se refiere a sus primeros trazos: “No recuerdo mi infancia sin un lápiz y un papel. El dibujo es parte importante de mi vida. Digamos que es una extensión de mí misma. Me ayuda cuando no logro expresarme; y cuando lo logro, también”.Esta es la historia de una mujer que no solo decidió colgar sus dibujitos en árboles y en redes sociales, sino también la historia de un libro que, años más tarde, respondería al título de La buena vida (Lumen), 120 páginas escondidas debajo de una tapa dura: “Difundir mis imágenes en la Red fue lo que me llevó a conseguir el lenguaje y los temas que quería tratar”.”Cuando estés triste… ¡Baila! Cuando estés feliz, ¡también!” dice, o canta, la chica con curvas, de pelo muy largo que protagoniza las ilustraciones, una chica sin nombre: “Empecé a hacerla casi sin darme cuenta, fue el resultado de muchas horas conmigo misma, con mis miedos e inseguridades, a lo mejor por eso el personaje es todo lo contrario. Es segura, decidida, luchadora. No llegué a ponerle un nombre, algunas personas la llamaban Filomena, que era un dibujo con el que viajaba a todas partes y le hacía fotos en las ciudades que visitaba. Así que a lo mejor se llama Filomena. O a lo mejor, no”.

SARA FRATINI
Para Sara, el libro es la confirmación de que, “si eres fiel a lo que quieres, el camino se hace solo”. Un trabajo lleno de emociones y sentimientos, de figuras que a veces nos echan para atrás y a las que hay que sobreponerse: “Los monstruos son esos miedos, inseguridades, todo lo que nos retiene y nos impide seguir adelante. Dibujar es un juego, un modo divertido de hablar de lo que me asusta o me atormenta”.Así que, el personaje que “a lo mejor se llama Filomena, o a lo mejor no” es la representación de todo lo que la autora deseaba en el momento de su creación, y el deseo de que su mensaje llegara a todas las mujeres que lo vieran: “Crecí en una sociedad muy machista y que juzga a las mujeres por el modo en que se visten, su peso, su físico. Sé lo que es crecer con el ahogo de querer ser o, mejor dicho, creer querer ser alguien que no eres, así que quería que ese personaje transmitiera que no hace falta ser diferentes ni encajar en ningún molde para ser feliz. Lo mejor es ser única y fiel a una misma”.En ese sentido, “vale más sembrar tus sueños”, escribe Sara. Tres años más tarde, con La Buena Vida debajo del brazo, estuvo firmando en la Feria del Libro de Madrid. Así que, para agradecer que había se había cumplido uno de sus más grandes deseos, repitió el árbol y regaló dibujos a manera de celebración. Paula Bonet: la vida tras el ‘The End’

PAULA BONET
Cuando Paula Bonet llegó a la pintura era todavía una niña. Y lo hizo en el taller de Pepe Biot, que entiende a la pintura y al dibujo como oficio y como vehículo de expresión. De aquel tiempo conserva bajo la piel dos aprendizajes. El primero es un precepto: “El respeto por mi oficio”; el segundo, una premonición: “No podría desvincularme nunca de la pintura”. A la ilustración llegó por azar, por una cuestión personal e íntima: “necesitaba crear una serie de imágenes a mayor velocidad de lo que me permitía el óleo”. Y así lo ha hecho desde entonces.Una capa de niebla que suaviza los bordes puntiagudos y convierte una nube en una montaña nevada te emborrona. Abres el libro, lees, reflexionas. Ves la primera ilustración. Una ilustración que promete ser magia y guía al mismo tiempo. Descubres los trazos y los colores de un momento que tiene de banda sonora, la pista #3 de un disco de Tom Waits. Así empieza Qué hacer cuando en la pantalla aparece ‘The End’ (Lunwerg), un libro que para Paula significa “encerrar” su adolescencia y postadolescencia “entre dos cartones”. “Me explica quién soy y como me he formado: con qué lecturas y con qué discos, dónde me he equivocado y dónde no lo he hecho”, cuenta.Éste fue su primer trabajo en solitario: “Me atreví a hacerlo porque sabía que los textos estaban respaldados por mis dibujos, que son el medio en el que me siento segura, y que iban a entenderse y a tener un valor debido a la unión palabra-imagen”. Con sus publicaciones, intenta explicarse y encontrar respuestas y el tratamiento que le da al “adiós” se viste a veces de tonos fríos que regresan del mar con un tinte de rojo.

PAULA BONET
Al principio, la casa se parecía a un cuerpo con un brazo amputado: demasiado evidente que no estabas. Una serie de imágenes y de palabras escritas a mano que vienen y van, bañadas de un sentimiento muy parecido a la nostalgia: “Los que me conocen saben que soy muy irónica y bastante irreverente y optimista, pero cuando escribo o pinto, la melancolía y la tristeza acaban invadiéndolo todo. Es algo que no decido, que simplemente sucede”, reconoce la autora.El libro ya se estrena en una quinta edición, pero crearlo no fue tan sencillo como el hecho de tenerlo entre las manos y ojearlo una y mil veces: “En Qué hacer cuando en la pantalla aparece ‘The End’ trabajé durante un año”, cuenta Paula. La estructura del libro es muy sencilla: 40 historias contadas con texto e imagen, ordenadas de un modo concreto y que, según el orden en el que se leen, te explican una historia u otra. “Así que pude entrar de lleno en la configuración de cada una de las historias sin preocuparme por nada más”, asegura. “Fue un proceso muy intenso y estimulante: primero cerré la parte literaria y, más tarde, me puse a dibujar”. “Este libro es, simplemente, un lugar en el que volqué inquietudes y recuerdos, angustias y temores, victorias y errores. Cuando lo di por finalizado llegó la ardua tarea de elegir el título. Intenté alejarme de él, mirarlo con la máxima objetividad posible, y fue entonces cuando me di cuenta de que casi todas las historias bien hablaban de finales, bien buscaban un final que parecía que se había estado arrastrando durante años y que no iba a aparecer nunca”.Una cita lo recoge todo, la esencia del libro. La esencia de las relaciones apasionadas y la decadencia de los fragmentos amorosos. Una cita calcada con cautela de Le mari de la coiffeuse (película de Patrice Leconte): El fracaso sólo demuestra que el deseo no fue lo suficientemente intenso. Una última consigna, para cerrar: Y de repente, un día nos despertamos y sentimos el vacío: en la pantalla aparece ‘The End’, y decidimos empezar otra historia. Una en la que nunca tengamos que fingir que no nos conocemos

Miquel Bassols: “Freud era un misógino contrariado, pero se dejó enseñar por las mujeres”

Debe de ser un ritual en la consulta de todo psicoanalista, pues igual que Freud tenía en la entrada de su estudio vienés un perchero con un sombrero, un bastón y un maletín, como si acabara de llegar o estuviera a punto de irse, en el de Miquel Bassols (Barcelona, 1958) encontramos además fotografías, bibelots de sus viajes y una gran biblioteca con los escritos de los fundadores de la nueva ciencia. Gran lector de poesía –Lezama Lima, Valente, Ferrater–, de literatura científica y neurociencia –Feynman, Poincaré, Damasio– y de la lucha social de las mujeres en el islam –Fethi Benslama, Ayaan Hirsi Ali–, Bassols se define a sí mismo como “un investigador en psicoanálisis que intenta ayudar a las personas a leer sus síntomas”.

¿Tuvo el psicoanálisis un momento iniciático, un big bang? Nació a finales del siglo XIX del encuentro de Freud con algunas mujeres que sufrían de síntomas histéricos. La inventora fue una mujer que le dijo a Freud: “Calle un poco, escuche lo que me hace sufrir y no puedo decir en otra parte”.

Esto explicaría la supuesta misoginia del austriaco cuando afirma: “La mujer es un hombre incompleto” o “La mujer tiene envidia del pene”. Freud, fruto de su tiempo, era un misógino contrariado, así como hablamos de un zurdo contrariado. A la vez, se dejó enseñar por las mujeres. Le dio la palabra a la mujer reprimida por la época victoriana y planteó la pregunta: ¿qué quiere una mujer?, más allá de las convenciones del momento. Terminó admitiendo que la sexualidad femenina era un “continente negro” cuya topografía desconocía. En todo caso, no quedó satisfecho con la respuesta que puede tranquilizar, hoy incluso, a las buenas conciencias de la igualdad cuando afirman: “No quiere nada distinto que un hombre”. Toda reivindicación de igualdad debe tener en cuenta la asimetría radical que existe entre los sexos, incluso la imposible reciprocidad cuando se trata de sus formas de gozar, del goce sexual en primer lugar. Freud fue el primero que intentó elaborar una teoría de esta asimetría, una teoría que han seguido varias corrientes feministas. El goce femenino sigue siendo hoy rechazado, segregado de múltiples formas.

“Muchas veces la mejor medicina es el médico: sus palabras y su modo de escuchar”

 

¿Se refiere a la violencia machista?Por ejemplo. La violencia contra las mujeres es una verdadera epidemia de nuestro tiempo. Se es misógino de una manera similar a la que se es racista, por un rechazo de la alteridad, de otras formas de gozar que nos parecen extrañas y que intentamos reducir a una sola forma homogénea y globalizada. Y de esta nueva misoginia no se sale tan fácilmente. Cualquier empresa educativa parece aquí destinada al fracaso. El inconsciente, esa alteridad radical que produce sueños, lapsus, actos fallidos, síntomas, está claramente del lado femenino. Y es a este inconsciente al que debemos saber escuchar en este siglo de identidades, amores y fronteras líquidas.

Dos frases más, esta vez de Lacan: “La mujer no existe” y “La mujer es el síntoma del hombre”. La primera implica que cada mujer debe inventarse a sí misma, que no hay identificación posible a un modelo, menos todavía al modelo de la madre. La lógica fálica, la que suele caer del lado masculino, quiere que un vaso sea un vaso y una mujer sea una mujer, siempre según un concepto previo. Pero precisamente la feminidad es lo que hace que algo pueda ser siempre otra cosa distinta de lo que parece. Es conocido aquel malentendido de un hombre que le dice a una mujer: “Te querré toda la vida”. Y ella le responde: “Me contentaría con que me quisieras cada día, uno por uno”. Y podríamos añadir: “Y que cada día sea de un modo distinto”. Si de algo sufre el amor es de la locura fálica que supone querer el Todo sin soportar la alteridad, hasta querer aniquilarla con el famoso “la maté porque era mía”. No, no era tuya, era siempre otra, incluso Otra para sí misma.

¿Cuándo surgió su interés por el psicoanálisis? Tuve una crisis de angustia a los 16 años, una caída en el abismo, ninguna identificación me servía. Quería saber pero no sabía qué quería, y los ideales familiares eran una contradicción imposible de resolver. Acudí a un analista y empecé a descifrar el jeroglífico en el que me había convertido. Ahora sigo descifrando jeroglíficos trabajando con otros, en esa especie de comunidad de los que no tienen comunidad y que es la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), fundada por Jacques-Alain Miller. A nivel institucional la llamamos Escuela, un concepto más cercano al de la antigüedad griega que a lo que hoy se puede entender como una escuela universitaria o un colegio profesional. Lacan la definió como una base de operaciones contra el malestar en la civilización.

 Qué hace un presidente de la AMP?Ser el agente provocador de una comunidad internacional de casi 2.000 miembros que sigue la enseñanza de Lacan, algo parecido a una ONG. De hecho, lo es formalmente, reconocida por la ONU como institución consultora.

¿Cuáles son los problemas más comunes a los que se enfrenta en su consulta? Problemas con el amor, el miedo a la muerte, la tristeza y el abandono ante el deseo de hacer algo en la vida. Muchas personas ven la felicidad como algo que hay que alcanzar a toda costa y ese imperativo puede llegar a ser tan feroz como otras morales que hoy denostamos por reaccionarias. Es por eso también que la felicidad se ha convertido en un factor de la política, y esta no sabe ya cómo responder a ese imperativo. Se terminó la época en que la política, también la política de la salud mental, daba respuestas a la pregunta de los pacientes por el sentido de la vida con recetas inmediatas. El goce es adictivo y las promesas de goce ilimitado dejan al sujeto profundamente desorientado. Lo vemos en las mil y una adicciones que empujan hoy a las personas al límite de la muerte, también en el propio campo de la sexualidad. El deseo, tal como lo entiende el psicoanálisis y también cierta tradición ética, es el mejor límite al goce de la pulsión de muerte. “Desea y vivirás”, decía Ramon Llull.

La religión nos pide renunciar ahora a un goce para obtener uno mayor… en el paraíso. Sí, es otra forma de alimentar ese feroz imperativo, pero en diferido, por decirlo así. El propio imperativo de goce se nutre de las renuncias a la satisfacción que la civilización exige a cada sujeto, pero prometiéndole una satisfacción mayor. Es también la maquinaria infernal del yihadismo.

El psicoanálisis dice: Dios es inconsciente. ¿Cómo trata a la religión y al ateísmo? Dios es tal vez la palabra que ha tenido y sigue teniendo más poder en la humanidad. Se sigue masacrando en su nombre, aunque se hagan también en su nombre las acciones más piadosas. El sentido religioso es viral, se extiende y se cuela por todas partes. No es tan fácil ser ateo, a no ser bajo la forma buñuelesca del “Soy ateo, gracias a Dios”. Lea a alguien tan decididamente ateo como parece ser Stephen Hawking y puedo indicarle párrafos en los que el buen Dios, ya sea el de Newton o el de Einstein, se sigue colando inevitablemente por algunos agujeros de su universo. No es nada fácil tampoco exorcizar a Dios de la ciencia. Sí, Lacan afirmó que Dios es inconsciente, aunque nunca dijo que Dios fuera el inconsciente, lo que sería no solo delirante, sino también entrar de lleno en una nueva religión. El psicoanálisis trata a la religión como una neurosis colectiva y a la neurosis como una religión privada, aunque no siempre como la peor ni la más insidiosa.

MIQUEL BASSOLS

Miquel Bassols: “Freud era un misógino contrariado, pero se dejó enseñar por las mujeres”

Nacido en Barcelona en 1958, es miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y doctor por el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París 8. Su interés por la práctica psicoanalítica comenzó a los 16 años, tras la lectura de un librito que le obsequió su hermana, Psicopatología de la vida cotidiana (Alianza), de Freud. Es autor de numerosos ensayos y libros: La interpretación como malentendido(2001), Finales de análisis (2007), Llull con Lacan (Barcelona, 2010), Lecturas de la página en blanco (2010), El caballo del pensamiento (2011) o Tu Yo no es tuyo(2011). Desde 2014 dirige la AMP. Bassols recomienda la lectura Vida de Lacan. Escrita para la opinión ilustrada(Gredos), de Jacques-Alain Miller.

Las sombras de Freud y Lacan recorren muchas de las disciplinas del siglo XX hasta hoy. ¿Tiene el psicoanálisis el estatuto de ciencia?No en las condiciones actuales que se requieren de una disciplina para que sea considerada ciencia: que sus resultados sean reproducibles experimentalmente y falsables en todos los casos. Pero, según este criterio, tampoco es una ciencia la pedagogía o la política, y estamos cada día en manos de sus más nobles agentes. El mundo psi trata de lo más singular e irrepetible de cada ser humano y está siempre a la espera de ser considerado ciencia. Elpsicoanálisis es hijo de la ciencia, no podría entenderse sin ella, pero le plantea objeciones de principio cuando se trata del sufrimiento humano, nunca reproducible experimentalmente.

¿Puede el arte ser un buen sustituto? El arte puede producir en algunos casos, y por otros caminos, resultados tan eficaces como un psicoanálisis. Es, por ejemplo, lo que Lacan encontró en James Joyce, que sorteó el precipicio de la locura con una obra que sigue dando trabajo a una multitud de lectores y estudiosos. Acabo de venir de Cuenca, donde he podido volver a ver, después de varios años, las obras de una generación de artistas que me impresionó, el grupo El Paso. Antonio Saura hablaba, por ejemplo, de “fijar las capturas del inconsciente” con su obra, y responde a la psiquiatría de su época, en una interesante carta al doctor López Ibor, contra el cientificismo y la ideología normalizadora que ya invadía al mundo psi. Los síntomas tienen un sentido y es trabajando sobre él como conseguimos verdaderas transformaciones. En esta vía, el artista siempre nos lleva la delantera.

¿Cómo aplicarlo al gran malestar del sujeto contemporáneo, la soledad? Hay distintas soledades. El gran dramaturgo Eugène Ionesco decía que no es de soledad de lo que sufrimos, sino de falta de soledad. El sentimiento de abandono que a veces llamamos soledad es en realidad encontrarse con la peor compañía en uno mismo. Hace poco tuve oportunidad de comentar en unas jornadas con mis colegas de Argentina el testimonio que recogieron de una monja de clausura. Ella distinguía muy bien la soledad como un medio hacia otra soledad a la que solo podía acceder atravesando la primera para encontrarse a solas con el Otro. Ella lo llamaba Dios, pero costaba poco entender ese Otro como una forma de su propio goce más ignorado por ella misma.

Frente a la cada vez mayor tendencia de la psiquiatría a dar medicamentos, el psicoanálisis propone el deseo de saber como sanación. La palabra como medicina. Sí, sin excluir el recurso a la medicación cuando sea necesaria. El psicoanálisis es un método terapéutico basado en el único instrumento del poder de la palabra, pero utilizado fuera de los efectos de coacción o de pura sugestión propios de otras prácticas. Vivimos en una sociedad profundamente medicalizada, pero el llamado efecto placebo sigue siendo el enigma inexplicado. Como saben muy bien los médicos desde hace siglos, muchas veces la mejor medicina es el propio médico, sus palabras y su modo de escuchar al paciente.

“El sentido religioso es viral. Se cuela por todas partes. No es tan fácil ser ateo”

¿Sirve de algo en la política del día a día? El psicoanálisis no es una disciplina apolítica, nunca lo ha sido, ha sido perseguido y excluido bajo regímenes autoritarios. Reivindica la libertad de palabra como condición irrenunciable del sujeto. Y eso también en contra de algunas tradiciones psicológicas para quienes esta libertad no ha sido siempre defendida. “La libertad es un lujo, un riesgo, que la sociedad no puede permitirse”, decía B. F. Skinner, padre del conductismo. Frente a eso, cabría recordar las palabras del mejor lector de Lacan, Jacques-Alain Miller: “La insurrección vigilante, perpetua, de Lacan hacía ver por contraste hasta qué punto a cada momento nos resignamos, hasta qué punto somos borreguiles”.

¿Qué diría el psicoanálisis del conflicto de identidades entre España y Cataluña? Parece la historia de un amor imposible y fatal, al estilo Almodóvar; un conflicto de identidades que no encuentra reconocimiento mutuo, pero es que la propia noción de identidad ha entrado en crisis en nuestras sociedades. Ya no hay identidades verdaderas, identidades únicas de grupo, como no las hay tampoco en una sola persona. El buen padre clásico parecía dar esa identidad con su Ley, pero ya ve lo que ocurre hoy con los padres de la patria. Es un signo del declive de la función del padre, y que nosotros verificamos cada día en el diván. Frente a esto, el recurso único que el Estado español hace a la ley jurídica no resuelve la situación, más bien la agrava. El número de independentistas se ha triplicado en esta última década. Era previsible este reforzamiento de una voluntad de ser que pide ser reconocida de manera creciente como un sujeto de hecho. Imposible ignorarlo ya. Ha faltado el diálogo.

Estamos acostumbrados a ver caricaturizada su disciplina, por ejemplo en las películas de Woody Allen. ¡Pero la vida real es mucho más caricaturesca todavía! Los psicoanalistas tratamos en el diván con esos fantasmas que vemos en la pantalla, están a la vista de todos, pero permanecen indescifrados para cada uno. Descifrarlos ayuda a soportar el sinsentido de la vida, esa necesaria imperfección con la que Billy Wilder terminó magistralmente su película Con faldas y a lo loco: “Nadie es perfecto”. Me parece una sabia ironía.

¿Contempla el psicoanálisis ese mundo Otro, el de los alienígenas? Si me permite una mala noticia, o buena según se mire, ¡los extraterrestres ya están aquí! ¿Por qué no? Todo depende, de nuevo, de lo que entendamos por vida, y también por vida extraterrestre. La ciencia-ficción siempre ha imaginado lo extraterrestre a imagen y semejanza de lo terrestre, solo que un poco diferente. Cuando en realidad el primer alien con el que nos las tenemos que ver es nuestro propio inconsciente.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/21/eps/1458559714_764015.html

Genes del autismo están en todas las personas

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 Los TEA son un tipo de problemas del neurodesarrollo que afectan a uno de cada cien niños y se caracterizan por las dificultades en la interacción social, la comunicación y el lenguaje, además de comportamientos repetitivos.

El riesgo genético que contribuye a la aparición de trastornos del espectro autista (TEA) está en todas las personas, según un estudio sobre la relación genética entre estas dolencias y sus características en la población en general.

Los resultados, que publica Nature Genetics, “sugieren” que el riesgo genético subyacente en estos trastornos, tanto en las variantes heredadas como en las “de novo” (las que no se observan en los padres del individuo), afecta a una gama de rasgos de comportamiento y desarrollo en toda la población.

Esos rasgos tienen características severas en las personas diagnosticadas con algún trastorno del espectro autista, agrega el estudio a cargo de un equipo formado por la Universidad de Bristol, el Instituto Broad de Harvard, el Instituto Tecnológico del Massachusetts (MIT) y el Hospital General de esa ciudad.

Los TEA son un tipo de problemas del neurodesarrollo que afectan a uno de cada cien niños y se caracterizan por las dificultades en la interacción social, la comunicación y el lenguaje, además de comportamientos repetitivos.

Estos síntomas son fundamentales para diagnosticar un TEA, pero también se presentan, en diversos grados, en personas no aquejadas y forman un continuo del comportamiento subyacente.

Gracias a los recientes avances en secuenciación y análisis del genoma se está configurando una imagen del panorama genético de los trastornos del espectro autista.

Las investigaciones han mostrado que el mayor riesgo de sufrirlos es poligénica, pero algunos casos están asociados con raras variantes genéticas poco comunes, generalmente “de novo”.

“Ha habido cantidad de evidencias firmes aunque indirectas que han sugerido estos descubrimientos”, indicó el doctor Mark Daly, codirector de la Universidad Broad y autor principal del estudio.

Una vez que los expertos dispusieron de señales genéticas cuantificables -tanto del riesgo poligénico como de las mutaciones “de novo” que se sabe que contribuyen a los TEA- llegaron a la conclusión de que “el riesgo genético que contribuye al autismo es un riesgo genético que está en todos nosotros y que influye en nuestro comportamiento y comunicación social”.

Otro de los autores del estudio, la doctora Elise Robinson, del Hospital General de Massachusetts, indicó que ahora pueden usar datos de comportamiento y cognitivos en la población general para descubrir los mecanismos con los que funcionan los diversos riesgos genéticos.

Los expertos esperan que, en un futuro, este nuevo conocimiento pueda usarse para explorar las asociaciones entre el riesgo genético y los rasgos de comportamiento en otros desórdenes neuropsiquiátricos como la esquizofrenia.

Todo lo que un niño de cinco años puede enseñarte de la vida y no lo hizo Paulo Coelho

Los protagonistas de la película La habitación

Libros de autoayuda, poesía barata, frases de Paulo Coelho y tazas de Mr. Wonderful. Los seres humanos necesitamos que alguien nos explique las cosas de la manera más simple posible, como si fuéramos niños. Mientras intentamos encontrar la solución nos vale cualquier ejemplo de filosofía de baratillo. A lo mejor la respuesta era mucho más sencilla y sólo teníamos que haberles preguntado a ellos, a los más pequeños.

Las verdaderas lecciones las dan los niños, también en el mundo del cine. La última, y gran prueba de ello, es La habitación, nominada al Oscar a la Mejor película, dirección, guion adaptado y Actriz protagonista para una Brie Larson que es la gran favorita al premio. Basada en la novela de Emma Donoghue, que también firma el guion, cuenta la historia de una madre y su hijo Jack de cinco años. Juntos viven secuestrados en una pequeña estancia. Para que el niño no se entere de la dura realidad que atraviesan, la joven inventa un mundo paralelo en el que sólo existen ellos dos y los elementos de la habitación.

La película de Lenny Abrahamson está contada desde la mirada de Jack, y avanza gracias a sus pensamientos contados con la voz en off y los expresivos ojos de Jacob Tremblay (injusto olvidado en la categoría de Actor de reparto en los Oscar). Estos discursos de un crío de cinco años son algo más que el hilo narrativo del filme, son también una lúcida reflexión sobre lo que realmente es la vida. Con un lenguaje naif el joven Jack habla de temas como la maternidad, el ritmo del día a día o incluso la muerte. Estas son las cinco lecciones que nos regala La habitación.

LA MATERNIDAD

“Érase una vez, antes de yo nacer, llorabas y llorabas y mirabas la televisión todo el día hasta que te convertiste en un zombie. Pero entonces bajé del cielo a través de la claraboya hasta la habitación. Y estaba pateando desde dentro, boom boom, hasta que salí disparado hacia la alfombra con mis ojos abiertos de par en par. Tú cortaste el cordón y dijiste: Hola Jack”.

Así comienza la película. Con este primer monólogo de Jack en el que describe en dos frases cómo era la existencia de su madre hasta que él llegó. Una vida gris que cambió en cuanto vio sus ojos. Un sentimiento común en todos los padres novatos cuando ven a su hijo por primera vez.

Los protagonistas de la película La habitación

Los protagonistas de la película La habitación Universal

LA INFANCIA

“Huevos de Serpiente es el amigo más largo y chulo, Baño es el mejor para hacer desaparecer la caca, Lámpara el que más brilla, y tú (a su madre) eres la mejor leyendo y cantándome canciones excepto cuando tienes un Día Ido. Y yo soy el mejor pintando y saltando y creciendo y en casi todo”.

Todo el mundo tenía amigos imaginarios cuando era pequeño. Nunca fallaban y siempre estaban ahí cuando se les necesitaba. ¿Se acuerdan de Bing Bong, el entrañable bicho rosa de Del revés? Pues olvídense, porque aquí todo está pegado a la sucia realidad. Jack personificará cada elemento que encuentra en esa habitación, y hará una serpiente con cáscara de huevos para imaginar aventuras.

Por muchos amigos invisibles, para un niño hay alguien por encima: su madre, a la que en La habitación se refiere como la mejor cómplice posible.

EL ESTRÉS

“Llevo en el mundo 19 horas. He visto tortitas y escaleras y un gato, y ventanas y cientos de coches y pájaros, y policía y doctores, y al abuelo y a la abuela, y personas con diferentes caras, tamaños y olores hablando al mismo tiempo. El mundo es como todos los planetas de la televisión al mismo tiempo, así que no sé qué mirar o escuchar. Puertas y puertas, y detrás de ellas hay otro dentro y otro fuera y cosas que nunca dejan de ocurrir”.

“Hay tanto espacio en le mundo que hay menos tiempo, porque el tiempo tiene que extenderse por todos los lugares como una capa extra delgada de mantequilla. Así que las personas no paran de decir: date prisa, vamos, acaba ya o acelera”.

La habitación tiene dos partes diferenciadas. La segunda cuenta cómo Jack y su madre deben reinsertarse en una sociedad que no conocen. Especialmente un chaval que había vivido toda su vida en un cuchitril regido por unas normas inventadas. El descubrimiento del funcionamiento de la vida real servirá para que explique al espectador cómo el frenetismo del día a día hace que disfrutemos menos las cosas.

LA MUERTE

“Mamá tenía prisa de subir al cielo y se olvidó de mí. Tonta. Así que los aliens la devolvieron para abajo”.

Jacob Tremblay en un fotograma de La habitación

Jacob Tremblay en un fotograma de La habitación Universal

La habitación también se atreve a tratar desde el mismo punto de vista temas más serios, incluso la muerte, o cómo afrontaría un niño la posibilidad de que su madre falleciera. El darse cuenta de que todo tiene un final y que todos estamos condenados a morir, aunque para él esto tiene que ocurrir junto a ella. No da cabida a que su madre pueda abandonar este mundo si no es con él.

LA RELIGIÓN

“Hay una calle en una ciudad en un país llamado América en la Tierra, que es un planeta azul y verde que siempre está girando así que no sé por qué no nos caemos. Hay un espacio exterior, y nadie sabe dónde está el cielo”.

Jack, sin saberlo, hace referencia dos veces a otro tema espinoso: la religión. Y lo hace de una forma atípica, ya que nunca habla de Dios. En ese mundo en el que estaban su madre y él no había espacio para ningún tipo de creencia. Por eso este niño no sabe “dónde esta el cielo”, e incluso habla de los aliens en vez de un ser todopoderoso.

En dos horas de película un chaval de cinco años nos hace abrir los ojos igual que hace él cuando ve las nubes y los árboles por primera vez al salir de esa habitación.

Llevan al cine, vida del primer autista que ingresó a la Universidad de La Plata

Fausto Celave tiene 24 años y también tiene autismo. Sin embargo su condición no le impidió lograr cosas hasta ahora inéditas en personas con ese diagnóstico: Fausto se convirtió en el primer joven con autismo en ingresar a estudiar a una universidad pública en la Argentina: estudia Diseño Multimedial en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Y su historia quedó plasmada en el documental “Fausto también”, de Juan Manuel Repetto.

La idea del documental es lograr que se conozca más sobre el espectro autista y, a la vez, “hacer un llamado de atención a los padres, que sepan que un diagnóstico no es todo. No hay una barrera o un límite fijo. Depende de cada chico y de las oportunidades que le des”, afirma Mercedes Torbidoni, la mamá del protagonista.

Para ponerlo en palabras más claras, Mercedes grafica: “Si le hubiéramos hecho caso al diagnóstico en un primer momento, Fausto ahora estaría para internar”. Y añade: “Me hubiera ayudado mucho ver chicos con autismo ya grandes”. Y ese es, en gran parte, el objetivo del documental: demostrar todas las posibilidades y potencialidades que se pueden lograr más allá del diagnóstico.

Como prácticamente todos los padres que tienen que enfrentar la situación de un hijo con algún tipo de trastorno del desarrollo, hasta llegar al diagnóstico la familia y el propio Fausto debieron pasar por montones de consultas, estudios y largos períodos de incertidumbre. “Nosotros lo pasamos con Fausto hace 20 años y vemos, a partir de las consultas que nos empiezan a llegar por la película, que no cambió nada”.

“El primer diagnóstico que tuvimos con Fausto fue sordera. Hasta le pusieron audífonos”, explica. Tan errado fue ese diagnóstico que hoy Fausto estudia en el Conservatorio de La Plata y toca el piano. “Resulta que tiene oído absoluto (puede identificar una nota musical sin otra referencia que el sonido)”, agrega Mercedes.

 

El documental, que reúne testimonios de profesionales que acompañan a diario a Fausto, de autoridades de la Universidad Nacional de La Plata, donde comenzó a estudiar Informática en 2012 (año en que se filmó) y de sus familiares, llega al Espacio Incaa Gaumont en la semana sobre el autismo: el 2 de abril se celebra el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, designado por la ONU.

La película hace un recorrido por la vida de Fausto, con imágenes de archivo que muestran de forma mucho más gráfica el punto de partida de este joven, que logró hablar a los 8 años. Ese, y sus otros logros, fueron el fruto de trabajo de toda la familia y todo su entorno, tanto médico, como social y educativo. Gracias a ese acompañamiento, logró hacer la primaria en una escuela común. Luego la secundaria en la escuela técnica Albert Thomas de La Plata, donde además se fue de viaje de egresados con sus compañeros. “Trabajamos mucho, de forma articulada. En el polimodal tuvo el mismo grupo durante toda la secundaria. Los chicos del colegio participaban de las terapias, con autorización de sus padres, hacían algunas salidas que eran parte de una terapia relacional”, recuerda Mercedes.

A la universidad Fausto va con sus acompañantes pedagógicos, que lo ayudan en caso de que se pierda algo de la clase, no entienda alguna consigna o necesite repasar algún contenido. “Son como un backup”, dice Mercedes. En el ingreso a Informática, que registra el documental, rindió sus exámenes en una sala aparte. Pero el objetivo es que Fausto pueda hacerlo con los demás estudiantes, que logre una integración plena.

Su mamá insiste en un mensaje: “Para uno, como madre o padre, tener un nene chiquito, con una etiqueta que no sabés qué proyección va a tener, y después ver que ya es un chico grande, que se va desenvolviendo y que puede ser autónomo, es muy estimulante”.

Tomado de: http://www.clarin.com/sociedad/gustado-ver-chicos-autismo-grandes_0_1549045336.html