El cuerpo como lugar de sufrimiento escapa a la ciencia

 

«El cuerpo como lugar de manifestación de un sufrimiento que va más allá de lo fisiológico es algo que no se puede abordar desde la medicina, algo que se escapa a los distintos saberes de la ciencia», afirma la psicoanalista Purificación Arias del Real. Su ponencia sobre el concepto de cuerpo a través de la historia arranca hoy el curso «Cuerpo de la ciencia, cuerpo del psicoanálisis» que organizan el Seminario del Campo Freudiano y la Universidad de León y que se celebra a partir de las 19.00 horas en la Fundación Sierra Pambley.

La profesora señala que Freud ya observa «una disonancia entre el saber médico y la observación real del sufrimiento histérico». «El hombre de todos los tiempos intenta dar una respuesta a eso que se le escapa», apunta. «La ciencia, el arte, la filosofía, las religiones, los mitos, rituales, son un intento de dar respuesta a la cuestión del cuerpo», añade. El recorrido histórico abordará «la dualidad cuerpo-alma de los filósofos griegos, los diferentes elementos de la persona que consideraban los egipcios, el cuerpo cómo cárcel del alma o cuerpo como ideal, la ciencia y pseudociencia» para dar una respuesta y poder «entender un poco esa dificultad con la que se encuentra el sujeto al hacerse cargo de su cuerpo», precisa.

La directora del curso, Mar Arias Sarmiento, señala que el objetivo «es clarificar las repercusiones en el cuerpo, ese ente idolatrado de nuestros días, que provoca la palabra, el lenguaje, como causa de múltiples síntomas y sufrimientos que se viven corporalmente».

Freud estrenó una nueva clínica «que va más allá de lo que conocemos como psicosomático», apunta, con «la dilucidación e estos fenómenos». Se distingue cuerpo (concepto científico-médico) de organismo, más lenguaje, que es el que maneja el psicoanálisis. Es como decir que «tenemos un cuerpo pero somos un cuerpo».

“Hiperconectados”, los psicoanalistas frente a los lazos virtuales

 Aquí, el diálogo entre Fernando Peirone, investigador de la Unsam y estudioso del impacto de las TIC en la cultura actual, con Ricardo Seldes, presidente de la jornada, director de la EOL y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

Por Fernando Peirone

–El avance de la llamada “Era de la información” está modificando muchas prácticas culturales que hasta hace poco parecían afianzadas. ¿Con el psicoanálisis pasa lo mismo? ¿Cuál es el impacto que la hiperconectividad tiene en la práctica psicoanalítica?

–El discurso analítico está enraizado en la hipermodernidad, y esto nos remite a la subjetividad de la época que, a partir de los avances de la ciencia y las técnicas que la soportan, inciden con sus innovaciones en los modos de gozar de los seres hablantes. En este sentido, trabajar sobre los hiperconectados nos lleva a interrogarnos una vez más sobre el quehacer del analista y su posición frente al inconsciente, a la interpretación, la transferencia y el acto. A elucidar las soluciones singulares que construyen los analizantes frente al aislamiento, la desconexión del mundo real, y los estragos subjetivos profundos que esto conlleva. Nos interesa debatir los modos en que el discurso analítico y la práctica analítica inciden en la relación del sujeto con la pulsión. Qué inventivas, qué descubrimientos, qué experiencias clínicas tenemos los analistas frente a lo real de los lazos virtuales.

–Hace un tiempo, el psicoanalista Ricardo Rodulfo decía que hoy los pacientes van proponiendo formatos de consulta que se apoyan en lo no presencial, pero que muchas veces son propuestas que tensionan con el “aquí y ahora” que constituía a la situación analítica ortodoxa. ¿Cómo se lleva el psicoanálisis lacaniano con esas innovaciones? ¿Hay un límite para las variaciones que demandan las nuevas prácticas culturales o son ellas las que terminan adecuando a la práctica psicoanalítica?

–El tema de las demandas me parece uno de los más sensibles de la práctica analítica. El primer Lacan ya decía “no responder a la demanda” y eso quería decir, entre otras cosas, hay que dejar hablar, hay que hacer hablar para poder llegar a lo que cada uno silencia. El psicoanálisis lacaniano es el que más ha innovado en los standards, sin embargo el avance de las tecnologías y las nuevas modalidades de goce nos exigen que demos una respuesta que, sin desconocer los recorridos, vaya más allá de la tradición. La hiperconectividad nos lleva a interrogarnos, por ejemplo, sobre los vínculos con el analista fuera de la sesión, Facebook, messenger, whatasapp. Sobre si es recomendable o no analizar por skype. Porque la intermediación de cualquiera de los gadgets dificulta el momento de pagar, cuando se deja oír un suspiro, un murmullo, un bostezo, cuando se hace preciso poner palabras en lugar de un silencio. Y en ese sentido, una cosa es reinventar el psicoanálisis para cada uno de los pacientes que nos consulta y otra es banalizar la práctica.

–¿Cuál es el enfoque del psicoanálisis ante la dependencia compulsiva que generan el celular y las aplicaciones con interacción online? ¿Cómo se desactiva esa compulsión en un mundo que pondera la hiperconexión?

–Por lo general, los primeros que sufren la dependencia compulsiva son los padres de los chicos que no se quieren levantar de “la compu” ni para ir al baño. Es evidente que la hiperconexión produce un tipo de satisfacción que anula cualquiera de las otras, como suele ocurrir con las adicciones. El dispositivo tiene la función de taponar algo, quizás la angustia, y cuando falta la angustia no se siente la necesidad de cambiar. Entonces su interrupción, porque por ejemplo se agotó la batería, produce aburrimiento, desgano. Falta el objeto en el bolsillo, como decía Lacan. Y no hay chance de desactivar esa compulsión, o cualquier otra, si el sujeto que es su propio clínico no la habita con sufrimiento sino con plena satisfacción.

–Hace poco, un colega que tiene una muy buena formación en ciencias sociales y que puede explicar con solvencia la vida moderna, me mandó por whatsapp un video de 10 segundos en el que se ve a dos niños sentados en el piso y jugando con la compu. En un audio posterior, me dijo: “Esos son mis hijos. Están jugando online con pibes que están en México, Estados Unidos y Sudáfrica. Cuando yo era chico, mi viejo tenía referencias que le permitían saber cómo era el mundo en el que vivía, también le permitían saber lo que estaba bien y lo que estaba mal, y dónde debía poner un límite. Pero yo frente a esto no sé lo que está bien ni lo que está mal; y tampoco sé dónde debo poner un límite, básicamente porque no puedo abarcar ni comprender el mundo con el que interactúan”. ¿Cuánto afecta al psicoanálisis un mundo que, por la transformación cultural en curso, presenta tantas dificultades para ser descifrado y administrado?

–En principio yo diría ¡cuánto afecta a las familias y en particular cuánto afecta a los padres; pero lo voy a decir en una forma menos equívoca: cuánto afecta al Padre. Porque hablamos de la declinación del padre, es decir de los ideales, de aquello que orientaba. Y en este punto hay que poner la mirada en la ciencia, porque la ciencia se ha inmiscuido en nuestras vidas. Digo esto porque una de las funciones que le era eminente al padre ha sido degradada por el discurso de la ciencia. Ese discurso, que nos ha llevado a la manipulación de la procreación, también hizo que muchos dispositivos tecnológicos escapen a la voz del padre. En este sentido es muy esclarecedor el planteo de Miller cuando se pregunta justamente por la relación de los niños y de los adolescentes con el saber. Antes, dice, el saber era depositado en los adultos y estaba mediado por esos seres hablantes que eran los educadores y los padres; pero en la actualidad está disponible a simple demanda de Google, Wikipedia o equivalentes, sin ninguna mediación. El saber era un objeto que había que ir a buscar al campo del Otro, había que extraerlo del Otro por vía de la seducción, de la obediencia o de la exigencia, lo que implicaba pasar por una estrategia con el deseo del Otro. Hoy el saber está en el bolsillo, no es más el objeto del Otro. Y su contrapartida es que los hombres ya no saben cómo ser padres, pasan de la completa permisividad a una rigidez inexorable. Es muy válido, entonces, preguntarse con Miller cuál es la incidencia del mundo virtual en esos saberes.

–¿El campo psi experimenta alguna dificultad interpretativa o de desacompasamiento frente a algunos procesos subjetivos actuales, como el que perciben –por caso– las ciencias sociales respecto de ciertas desclasificaciones culturales de la época actual? ¿Cómo aborda la EOL esta situación epocal: lo discute en el interior de la organización, intercambia impresiones con otras escuelas del mundo psi, participa de espacios interdisciplinarios?

–Si tomamos en cuenta la última enseñanza de Lacan y las innovaciones que posteriormente propuso Miller acerca de los Inclasificables en la clínica y las psicosis ordinarias, hemos avanzado. Esto nos permitió que una gran cantidad de pacientes que antes no eran tratables por el psicoanálisis tengan una chance, con suplencias efectivas, para su forclusión esencial. El tratamiento de las urgencias subjetivas y los nuevos síntomas que se presentan, impulsiones, neoconversiones no histéricas, son tratados por el psicoanálisis lacaniano en pie de igualdad.

–Según un estudio realizado por la Universidad de Oxford, la palabra que más se usó mundialmente en 2015, no fue una palabra, fue un emoticón (el de la risa). Este y otros indicios marcan una fuerte hegemonía de la comunicación visual en detrimento de la cultura escrita. Como si nos estuviéramos desplazando progresivamente del patrón lógico (logos) que caracterizó a occidente durante más de 2500 años, hacia un patrón icónico que trastroca las narrativas con que damos cuenta del mundo de la vida. ¿Cuál es la percepción que tiene el psicoanálisis de este proceso? ¿Percibe que esta prevalencia de la imagen tiene alguna influencia en la constitución de la subjetividad –por ejemplo– de los niños?

–Como dice Jorge Alemán, el psicoanálisis separa subjetividad de sujeto, en tanto el sujeto del inconsciente nunca es el resultado de una construcción histórica. Hecha esta aclaración, podemos preguntarnos: ¿De dónde obtienen poder las imágenes? Y la respuesta es: de las palabras. Todas la redes sociales, incluidas Instagram y Snapchat, están tramadas por los significantes, que son más puros porque en general prescinden del auxilio de la voz. Aun así es verdad que esas imágenes que pululan por doquier deben producir algún efecto en los niños. Si tomamos en cuenta a los llamados “nativos digitales”, podríamos tratar de captar que sucede con los adolescentes. Quizás la mayor incidencia del mundo virtual sea la fantasía de una especial extensión del universo de lo posible, de mundos posibles abiertos a todo tipo de imaginarios.

–La “extimidad” es un concepto de la tradición lacaniana que refiere aquello que siendo propio e íntimo del sujeto genera un cierto extrañamiento por la externalidad de su procedencia. Pero hace poco, en el libro La intimidad como espectáculo, Paula Sibilia efectúa una nueva acepción para referir la tendencia a exhibir la intimidad que se desarrolló con las redes sociales. ¿Es posible establecer alguna relación entre la exteriorización de la intimidad que plantea Sibilia y esa idea de que “lo íntimo está en el exterior, como un cuerpo extraño” que plantea Jacques-Alain Miller?

–Extimidad es una palabra inventada por Lacan y fue dicha en su seminario sobre la ética de 1958. La retoma Miller para hacer referencia al goce que al sujeto contemporáneo se le hace extraño. Lo más íntimo es lo más rechazado. Dicho esto, y si tenemos en cuenta que hay una erótica del espacio y una del tiempo, la del espacio perturba las relaciones de distancia, lo más próximo se vuelve distante y ese es el fundamento del Complejo de Edipo, ya que desde el punto de vista libidinal los objetos más próximos de la familia son los que se vuelven más inaccesibles. Lo mismo podría decirse del tiempo. Pero en la era digital la existencia con respecto al tiempo y al espacio cambia fundamentalmente. La evitación de los sujetos, encantados por las pantallas, respecto del encuentro de los cuerpos produce un mundo que podemos caracterizar como de “todos fóbicos”. Se quiere exhibir todo pero seguramente para esconder lo que menos se soporta ver. Se pretende decirlo todo porque, por estructura, no-todo puede decirse.

–Se podría decir que el sujeto lacaniano –permítame una lectura libre y simplificadora– es un impulso incompleto o inesencial que se construye a través de los significantes que lo nombran y aquellos con los que se identifica. Desde esta perspectiva, ¿qué lectura hace de los desdoblamientos de sí mismos que realizan (sobre todo) los jóvenes en las redes sociales, a través de innumerables usuarios que muchas veces sostienen personalidades diferentes? ¿Han observado algunas consecuencias patológicas propias de estos desdoblamientos? ¿Qué relación tiene con eso que algunos autores llaman “sujeto multitudinario?

–Efectivamente el sujeto se mueve siguiendo el desplazamiento del significante, y éste lo agita. Y esa multiplicidad de usuarios en una sola persona, si no se trata de un fenómeno psicótico, es un simulacro (palabra que tiene la misma raíz que semblante: similis). Todo lo que es discursivo no puede plantearse sino como de simulacro (o semblantes) y son éstos los que intentan tratar lo real en juego. El semblante hace creer que hay algo allí donde no hay, y bien sabemos que a través de los fantasmas los sujetos pueden estar en cualquier parte y de cualquier manera. La vida digital con los avatares permite ver en la pantalla algo que sólo los sueños deja traslucir, un goce imaginario fundamentalmente narcisista, que repite sin cesar la misma caricatura. En todo caso podemos decir que esa multiplicidad de “yo” de los multiusuarios suelen demostrar un problema en las identificaciones, algo de lo que el psicoanálisis puede ocuparse en forma adecuada. Quizás podría decirse que esos individuos gozan de la posición del “ni-ni”.

–¿Dónde queda el cuerpo en esta suerte de postergación o subordinación instrumental al que es sometido por la virtualización y las nuevas prácticas comunicacionales?

–El cuerpo tal como lo propone Lacan a partir del estadio del espejo, su dimensión esencialmente imaginaria, es la que aparecería en juego en todas las plataformas virtuales. El cuerpo está en la foto de perfil, las selfies, los videos. En fin, es lo imaginario del cuerpo lo que está en juego. Para la realidad virtual no se trataría de algo distinto. Es la imagen del cuerpo, el avatar, a partir de la cual se organiza asimismo la experiencia del mundo. Pero es también Hillary Clinton parada en una tarima y un grupo de seguidoras de espaldas a ella, retratándose con ella de fondo. Parecen más un grupo de fans de una popstar que cuadros políticos o de gente que asume la política como causa de lo social-común. ¿Sólo se trata de un hecho narcisista? ¿Cual es la verdad que hay detrás de las selfies? Mi hipótesis es que estamos ante el fenómeno de los sujetos desinhibidos o neo-desinhibidos, desbrujulados, que ante la falta de los ideales, de la caída del padre, suplen con una imagen compuesta su cercanía a quien mejor los representa.

–¿Cuál es el lugar del psicoanálisis, en un tiempo histórico que algunos autores llaman poshumanista?

–Si el poshumanismo quiere decir del reino de las máquinas, el psicoanálisis no es un humanismo, ni nunca lo fue. Sin embargo puedo intentar responder a la pregunta en forma indirecta, de través de Alan Turing, el que produjo la famosa máquina que descifró el código Enigma de los nazis y creó la primera computadora. Turing planteaba que la inteligencia artificial es eficaz si una máquina logra no solamente pensar sino también engañar, hacerse pasar por humano. Este principio es el que usa el “captcha” cuando entramos en una página web y la máquina hace preguntas para definir si el otro es humano o es otra máquina (para pasar la barrera alcanza con leer algunos números de una foto o letras sueltas). Podemos seguir con la ciencia ficción desde Inteligencia artificial en un camino inverso hasta Neuromante de Gibson, el creador del cyberpunk, en donde las personas intentaban unir sus goces propios con los del otro con un gadget llamado simestim. El verdadero problema no radica ahí sino cuando los hombres empiezan a creerse que su cuerpo, especialmente su cerebro es una máquina, en especial una máquina de aprender. Es el problema que plantean las TCC (terapias cognitivas) cuando de esa manera desconocen in situ la dimensión del sujeto. Quizás podamos inventar un breve pero profundo slogan que dé cuenta de la diferencia que plantea el psicoanálisis para los seres hablantes: ¡Sujetos sí! ¡Máquinas jamás!

Disney salva a un niño del autismo

Owen Suskind, el protagonista real de Life, animated.Owen Suskind era un niño divertido y cariñoso. Jugaba con su hermano Walter y veía compulsivamente los clásicos de Disney. A los tres años su vitalidad se apagó. Sus padres se preocuparon pronto. De repente parecía desconectado de la realidad, en otro mundo. Las palabras no llegaban a su boca y nadie comprendía qué pasaba. Los médicos detectaron el problema: Owen tenía autismo regresivo. Su cuerpo había comenzado a olvidar las habilidades que ya había adquirido y le era imposible aprender otras nuevas.

Esto ocurrió hace más de 20 años, cuando los médicos todavía no sabían bien cómo actuar en una situación así y muchos daban por perdidos a los chavales. No sabían si Owen les escuchaba o si les entendía, pero sus padres no perdieron la esperanza. Lo único que parecía seguir entreteniendo a su hijo eran las películas de Disney, que seguía viendo una y otra vez. Con ellas llegó el primer rayo de optimismo. En plena proyección de La sirenita el pequeño empezó a balbucear algo.

Al principio no entendían qué decía, pero pronto se dieron cuenta de que sus palabras eran: “Just your voice” (sólo tu voz). Desconocían el significado de la frase, hasta que la malvada Úrsula del clásico animado resonó en sus cabezas repitiendo lo mismo. Es lo que la bruja le pedía a Ariel a cambio de unas piernas, sólo su voz quería.

Owen Suskind había repetido una frase de una de sus películas favoritas cuando hacía años que no hablaba. Los médicos no dieron ánimos a los padres, creían que podría ser sólo un eco de algo que había quedado grabado en su memoria más que la articulación del lenguaje, pero la esperanza hizo que en casa de los Suskind se comenzara a actuar en un mundo salido de la imaginación de Walt Disney. A los pases diarios de Bambi, Dumbo, El rey león y compañía, se unió la vida cotidiana. Se hablaba con frases de las películas y se hacía referencia constante a ellas. Si Owen podía volver era gracias a Disney.

Fotograma animado de Life, animated.

Fotograma animado de Life, animated.

La experiencia de superación de esta familia la recoge el documental Life, animated, dirigido por Roger Ross Williams y presentado en la sección Tiempo de Historia de la SEMINCI. Una película que insufla ganas de vivir al público y que, como no podía ser de otra manera, mezcla la animación con los testimonios reales de sus protagonistas. Adapta el libro del mismo nombre que escribió Ron Suskind contando la odisea de su hijo, y por el filme se pasean otros muchos secundarios de lujo. Peter Pan, Ariel, Simba… todos ellos ayudarán al niño protagonista a hablar y a poder tener una vida en la que nadie confiaba.

Owen tiene ahora 25 años, se ha graduado en el instituto y vive sólo. El documental le sigue en ese proceso de madurez y de independencia. Sabe que necesita ayuda, pero tiene que demostrar a sus padres que no tienen que estar siempre pendientes de él. En este nuevo reto le sigue ayudando Disney. Owen es el presidente de un cineclub para gente con su misma enfermedad en el que entre ellos cuentan cómo los clásicos de dibujos les ayudan en su día a día.

La vida en blanco y negro y maniquea que presenta Disney le ayudó al principio, pero también fue un problema para su adaptación a la sociedad como adulto. Owen encajaba todo dentro del mundo que conocía gracias a las películas, pero la realidad no se mueve en esos parámetros, por lo que tiene problemas para afrontar problemas complejos como su primera ruptura amorosa. Él no entiende que el amor se acabe y no sea para siempre como le ocurría a Aladdin y Jasmín.

La vida de Owen está tan ligada a las historias animadas que hasta escribe cuentos y dibuja a sus protagonistas. En ellas siempre se repite un patrón, los protagonistas no son los héroes, sino sus acompañantes graciosos: Timón, Tambor, Baloo… lo que en EEUU se llama un ‘sidekick’, el amigo fiel que nunca abandona a nadie. Él se ve así, y Life, animated le convierte en el personaje central de su propio cuento.

Sólo se identifica con uno de los personajes principales de Disney, con el Quasimodo de El jorobado de Notre Dame, el héroe más atípico que ha creado la factoría del ratón Mickey. Un personaje marginado cuyo éxito final no es triunfar ni encontrar el amor, sino ser aceptado socialmente y que todos vean que las diferencias sólo existen en los ojos del que mira y juzga.

PACT: programa terapéutico de comunicación social para niños autistas

Un tratamiento terapéutico especializado que enseña a los padres a comunicarse mejor con sus hijos autistas mejora los síntomas de los pequeños a largo plazo, concluye un informe publicado en “The Lancet”.

La revista médica británica recoge los resultados de un estudio que siguió la evolución de un grupo de padres y sus hijos, de entre 2 y 4 años, que participaron en el llamado Experimento preescolar de comunicación para autismo (PACT, por sus siglas en inglés).

PACT es un programa terapéutico de comunicación social para niños autistas implementado por los propios padres, a quienes se les enseña a detectar las particularidades comunicativas de sus hijos y a responder a ellas.

Los investigadores hicieron un seguimiento de 121 niños, primero en edad preescolar y luego seis años después.

De estos niños, 59 habían recibido con sus padres la terapia PACT, y el resto tratamientos convencionales, como intervenciones puntuales con psicólogos.

Entre las familias que recibieron el tratamiento intensivo que ofrece PACT, se detectó un descenso en los síntomas de autismo de los niños.

El porcentaje de infantes considerados profundamente autistas se redujo de un 55 % al principio del experimento a un 46 % al cabo de seis años.

En el caso de los niños que recibieron tratamientos terapéuticos convencionales, el porcentaje de pequeños con síntomas de autismo profundo aumentó, de un 50 a un 63 %.

El tratamiento PACT conlleva sesiones con especialistas, en las que se graba a los padres interactuando con sus hijos para después mostrarles el vídeo y enseñarles cómo mejorar la comunicación con sus hijos y captar las sutilezas de su comportamiento.

Después, los padres se comprometen a pasar 20 o 30 minutos en casa poniendo en práctica técnicas aprendidas.

Según los investigadores, esta es la primera vez que se demuestra que una intervención dirigida en la primera infancia puede mejorar de forma permanente los síntomas en niños autistas.

Los autores apuntan que las mejoras se detectan en el plano de la comunicación social y en la reducción del comportamiento repetitivo, pero no en otros síntomas que padecen los afectados de autismo, como problemas en el lenguaje y de comportamiento o ansiedad.

“La ventaja de este enfoque, frente a intervenciones solo con psicólogos, es que tiene el potencial de tener un efecto en la vida cotidiana del niño”, afirma el director del estudio, Jonathan Green, de la Universidad de Manchester (norte de Inglaterra).

“Nuestros hallazgos son muy alentadores, pues demuestran una mejora en síntomas básicos de autismo que hasta ahora se consideraban difíciles de cambiar”, añadió.

 

Tomado de: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1277512.padres-pueden-mejorar-sintomas-de-hijos-autistas.html

Jornada y reflexión sobre la nueva ley de Salud Mental

Contó con la disertación del especialista en el tema, Hugo Fiamberti. Se trabajó sobre la legislación y si se están cumpliendo los derechos de las personas, sobre todo de los que tienen patologías.

Con una masiva concurrencia de trabajadores de la salud, estudiantes y vecinos en general comenzó a desarrollarse ayer en la Casa de la Historia y la Cultura la primera Jornada de Salud Mental y Derechos Humanos, organizada por estudiantes de primer año de la Tecnicatura Superior en Acompañamiento Terapéutico del ISFDyT N°40 y con la adhesión del Municipio de Trenque Lauquen y Rotaract.
Estuvieron presentes: el secretario de Salud del Municipio de Trenque Lauquen, Raúl Orellana; la directora de Tercera Edad, Cristina Mancini; y la titular del área de Personas con Discapacidad, Adriana Arias, además de trabajadores municipales que se desempeñan en diferentes áreas que tienen relación con la salud en general y con la salud mental en particular.
Natalia Araya y Eugenia del Canto, estudiantes de la Tecnicatura Superior de Acompañante Terapéutico, estuvieron a cargo de la apertura de la jornada. Afirmaron que la carrera “está tomando potencia” sobre todo en el marco de la nueva ley de Salud Mental y expresaron que el objetivo del encuentro fue “conocer la ley y observar si se están cumpliendo los derechos de las personas, sobre todo de los que tienen patologías”. Agradecieron a sus compañeras y compañeros de la carrera por poder hacer posible la jornada y le dedicaron un párrafo especial a Noelis Zabala, una de las grandes gestoras que tuvo el evento. También, hicieron extensivo el agradecimiento a los integrantes de Rotaract, quienes acompañaron la realización del encuentro.

n Reflexionar

Luego, el psicólogo Sebastián Corenfeld expresó su alegría por ver reunidos a tantos actores de la comunidad en torno a la temática de la salud mental y destacó la construcción colectiva que significó la organización de la jornada.
“Se trata de reflexionar y pensar cómo las nuevas leyes nos movilizan a repensar prácticas y abordajes” dijo Corenfeld para dejar formalmente abierta la jornada.
El encuentro comenzó con la presentación de la Reglamentada Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657 y su tratamiento con la reforma del Código Civil y Comercial de la Nación. Y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo. Ley 26.378, con Jerarquía Constitucional 2014, a cargo del licenciado Hugo Fiamberti.
El disertante es Trabajador Social; asesor en el Senado de la Nación; secretario de la Comisión de Discapacidad de la Asociación del Personal Legislativo en el Congreso de la Nación; integrante de la Comisión de Discapacidad de la Universidad Nacional de Gral. Sarmiento entre otros.
Antes del receso, estaba previsto desarrollar la temática “Distintos actores sociales intervinientes en estos proceso”. Nuevo paradigma en el que se apoya la Ley de Salud Mental-Art. 12 de la Convención. Rol del Acompañante Terapéutico. Sistemas-Prácticas-Modelos-Apoyos.
El licenciado en Psicología Carlos Graiño no pudo estar presente en Trenque Lauquen pero se había previsto su participación vía internet.

 

Fuente: http://laopinion.com.ar/jornada-y-reflexion-sobre-la-nueva-ley-de-salud-mental/

‘Histeria’, los orígenes del psicoanálisis de Freud llegan al cómic

JESÚS JIMÉNEZ (@vinetabocadillo) JESÚS JIMÉNEZ (@vinetabocadillo)

Padre del psicoanálisis, Sigmund Freud (1856-1939) sigue siendo uno de los pensadores más influyentes de la historia. Sus hipótesis y métodos fueron y continúan siendo polémicos, pero pocos intelectuales han tenido tanto impacto como él. Ahora, el guionista Richard Appignanesi (Montreal, Canáda, 1940) y el dibujante argentino Oscar Zárate (1942) recrean los inicios de su carrera, sus estudios sobre la histeria y los orígenes del psicoanálisis en Histeria (ecc ediciones).

Portada de 'Histeria' y retrato de Oscar Zárate por Ana PortnoyPortada de ‘Histeria’ y retrato de Oscar Zárate por Ana Portnoy

El famoso ilustrador nos comenta, desde Londres, cómo han enfocado este cómic: “Histeria es la suma de las preocupaciones de Freud; de su encuentro en Paris estudiando en el hospital Salpetriere casos de mujeres histéricas bajo la tutela del Doctor Charcot. Hasta ese momento se pensaba que la histeria era de origen uterino, pero Charcot derrumba ese mito y separa los casos de epilepsia de los casos de histeria. Aunque seguía pensando que los ovarios estaban relacionados con la histeria”.

“Freud -continúa Oscar- comienza a preguntarse si la histeria tenía que ver con la sexualidad; y a pensar que los síntomas de histeria son representaciones simbólicas de memorias traumáticas muy a menudo de naturaleza sexual. De regreso a Viena, instala su consultorio privado y detecta casos frecuentes de histeria en algunos de sus pacientes. También comienza a trabajar con su colega Joseph Breuer sobre un caso de histeria de unos de sus pacientes. De estos intercambios y conversaciones escribe Estudios sobre la Histeria con Joseph Breuer publicado en 1895”.

Los orígenes del Psicoanálisis

Esos estudios fueron el primer paso para desarrollar su famosa teoría del Psicoanálisis: “Cuando comenzó a ver a sus pacientes –asegura Oscar-, Freud utilizo distintas disciplinas con ellos: hipnotismo, descargas eléctricas, el método catártico, el masaje en la cabeza… pero encontraba estos métodos arbitrarios y autoritarios; el doctor le decía al paciente lo que sentía o lo que debería sentir. Freud entiende que el paciente, con todas sus dificultades, es el único que puede guiarle para descubrir los síntomas neuróticos que están en su inconsciente del paciente. Freud permite que el paciente diga cualquier cosa que navegue por su cerebro. Debe ser totalmente libre, sin censura o presión. Así descubre la técnica de la Libre Asociación, lo que le permite investigar los eventos traumáticos del paciente; una técnica nueva y revolucionaria. Y en 1896 Freud utiliza por primera vez en término psicoanálisis”.

Viñeta de 'Histeria'Viñeta de ‘Histeria’

Oscar destaca el impacto de las teorías de Freud: “El aporte psicoanalítico freudiano es inmenso en nuestra cultura occidental. Muchos de sus conceptos como: “El complejo de Edipo”, “libido”, “Etapas sexuales”, “el lenguaje de los sueños”, “personalidades anales u orales”, “ego- id-superego”, “represión” y el “inconsciente” son moneda corriente de la gente en sus conversaciones”.

“Es muy difícil –continúa el dibujante- entender nuestro mundo moderno sino leemos a Darwin y su teoría de la Evolución, o Karl Marx, o Einstein. Freud está en esa liga de pensadores que han afectado, a veces de forma dramática, la manera de pensar sobre la cultura humana. E incluso alteraron sus parámetros”.

“Personalmente me interesa mucho el psicoanálisis. Es un marco de referencia para entender ciertos mecanismos inconscientes para relacionarme conmigo mismo y con el exterior” –concluye-.

Viñeta de 'Histeria'Viñeta de ‘Histeria’

“La histeria es el grito que no puede ser articulado”

Como nos comenta Oscar, el libro indaga en las primeras experiencias clínicas de Freud, en sus estudios junto a Jean-Martin Charcot en la Salpêtière y en su interés hacia el trabajo de su amigo y compañero Josef Breuer.

El libro cuenta con un prólogo de la escritora Deborah Levi (Nadando a casa) quién asegura que la histeria es el grito de rebeldía del cuerpo. Oscar afirma: “Me gusta mucho lo que dice Deborah Levy en el prólogo: “la histeria es el grito desaforado que no puede ser articulado”.

Hipócrates diagnosticó la histeria en el Siglo V a.C. pero en la actualidad se ha eliminado del Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Aun así, los traumas mentales, llámense como se llamen, siguen causando estragos en la población.

Viñeta de 'Histeria'Viñeta de ‘Histeria’

¿Abusamos de las pastillas?

En el libro también se cuentan los experimentos de Freud con la hipnosis o con la cocaína (en los que fue pionero). Preguntamos a Oscar si cree que actualmente abusamos de las pastillas para intentar curar problemas mentales: “Las compañías farmacéuticas prescriben pastillas alegremente porque las medicinas y las armas son los productos que generan mayores beneficios”.

“Hay ciertos trastornos mentales que son fisiológicos –continúa- que pueden venir del daño en alguna parte de tu cerebro. En esos casos puede necesitarse algún tipo de droga. Pero los trastornos mentales de carácter psicológico, como la memoria, pensamientos, intenciones, deseos, ideales creencias, conflicto psicológico y todo el material que está dentro de lo que nosotros llamamos la mente, no creo que necesite del uso de drogas. Yo preferiría intentar solucionar esos trastornos mediante una comprensión de los problemas reales a través de algún tipo de terapia psicológica”.

Viñeta de 'Histeria'Viñeta de ‘Histeria’

Dibujando la histeria

Un tema apasionante que adquiere una nueva dimensión gracias a las espectaculares acuarelas del artista argentino, que mezclan clasicismo y vanguardia. Algo para lo que se ha documentado profusamente: “He ido varias veces a Paris al hospital Salpetriere a investigar sobre los pacientes que vivieron ahí y de los cuales hay muchísimo material fotográfico, las fotos de esa época me fueron señalando el tono que deberían tener mis acuarelas”.

“El libro Histeria –continúa el dibujante- fue publicado en 1895. Ese mismo año la gente vio por primera vez imágenes que se movían: nacía el cine, con los hermanos Lumiere en Francia. He visto esas primeras películas y han sido la fuente de varias citas visuales en mi libro”.

“Trabajo con acuarelas –confiesa Oscar- porque es un material que amo. Me permiten contar lo que siento y lo que pienso. En este libro era importante para mí crear un clima que te llevara a la época de Viena en la cual Freud vivió. La acuarela en un solo color, el negro y todos sus matices de grises, me permitían evocar esa época, ese momento”.

Viñeta de 'Histeria'Viñeta de ‘Histeria’

En cuanto a sus influencias, el artista asegura: “El trabajo de Hugo Pratt fue muy importante para mí cuando yo era muy joven. Fue mi maestro en una escuela de arte en Buenos Aires y me hizo querer ser historietista. También me han influido el trabajo de Roy Crane, de Frank Robbins… hoy sigo viendo y reviendo sus trabajos y siempre sigo encontrando algo nuevo, estos artistas siguen siendo estimulantes en mi vida.

Destacan sus páginas completas, llenas de personajes, en las que se suceden varias acciones paralelas: “Creo que eso tiene que ver con el lenguaje de los comics –confiesa- Esas escenas de mucha acción me permitían resumir, en 2 páginas, cosas que, de otra forma, me llevarían 10. Están en la naturaleza del lenguaje historietístico que es la abreviación. Así puedes reflejar lo que estas contando y, visualmente, también lo que no estas contando”.

Páginas de 'Histeria'Páginas de ‘Histeria’

Sus proyectos

Curiosamente este no es el primer cómic sobre Freud de Oscar Zarate y Richard Appignanesi: “El primer libro que hice con Richard sobre Freud se llama Introducing Freud –asegura el dibujante-. Es un vuelo a vista de pájaro sobre la vida y la obra de Freud. Lo hicimos hace casi 40 años y sigue siendo un bestseller. Estamos hablando con el editor para otro libro sobre uno de los casos clínicos más famosos de Freud: “El pequeño Hans” (un niño que padecía una enorme fobia a los caballos por un trauma de su niñez). Solamente estamos hablando. Veremos…”

En cuanto a otros proyectos, Oscar destaca: “Hace más de dos años que estoy trabajando en un libro que estoy escribiendo y dibujando y si todo va bien creo que lo terminare a final del año que viene. Es mi proyecto más ambicioso y con más páginas también, creo que superará las 200”.

“Sucede en tiempos distintos: Inglaterra en el 1800, Argentina en la década de los 70, en Inglaterra en 1982 e Inglaterra en el presente. Y la historia gira alrededor de un artista real, Thomas Girtin (1775-1802), que fue amigo y rival de Turner (1775-1851). Girtin fue un artista excepcional que revolucionó la historia de la acuarela. Pintaba paisajes y era un artista romántico”.

“Cuento cómo tres amigos se acercan al arte de Girtin de distinta manera, de acuerdo a sus necesidades personales o lo que quieren proyectar en el arte de Girtin. Uno cree que fue el artista por excelencia, que murió por su arte, otro prefiere ver a Girtin como un artista religioso y el tercero Girtin lo ve como un arte político, porque Girtin apoyaba ideas republicanas. Los tres amigos traen al presente cosas de su juventud no aclaradas, no solucionadas y el arte de Girtin comienza a ser un detonante de sus limitaciones”.

Viñeta de 'Histeria'Viñeta de ‘Histeria’
Fuente: http://www.rtve.es/noticias/20161025/histeria-origenes-del-psicoanalisis-freud-llegan-comic/1431921.shtml

El Ventrílocuo, un viaje humorístico sobre los contrastes del ser humano

  • por ANTONIO DÍAZ

Una escritora que desea crear la mejor novela del mundo termina en una serie de sesiones de psicoanálisis, donde descubre sus atavismos existenciales

El Ventrílocuo, un viaje humorístico sobre los contrastes del ser humano | La Crónica de Hoy

Gaby es una joven escritora que intenta crear la mejor novela del mundo, el problema es que está bloqueada emocionalmente, por lo que acude a terapia psicológica para saber cuáles son las emociones que le aquejan, es parte de la historia que narra El Ventrílocuo, la más reciente producción de la Compañía Los Tristes Tigres, dirigida por el dramaturgo Adrián Vázquez.
En entrevista, la actriz Estefanía Ahumada explica los retos que requiere “Gaby”, papel que interpreta y algunos detalles de lo que se podrá ver hasta el 13 de noviembre en el Teatro Sergio Magaña.
“Es una terapia que es llevada al extremo, creo que retoma los elementos del absurdo, pero es una especie de experimento para llevarnos al fondo de nosotros mismos, para saber quiénes somos, porque El Ventrílocuo tiene una dinámica de una historia dentro de otra historia, como una especie de cebolla y mientras avanza, los personajes van perdiendo su máscara, que es uno de los propósitos del psicoanálisis”, indica la actriz.
Desde el punto de vista de Estefanía Ahumada, el psicoanálisis sirve para quitarse las capas usadas por todas las personas frente a la sociedad: “La obra tiene ese nombre porque al inicio hay un número del ventrílocuo, para hacer una metáfora de las relaciones humanas, una metáfora entre dominado y dominante, una dinámica entre manipulado y manipulador, representados por dos actores que son “El Ventrílocuo –Rafael Balderas-” y “Gaby”, que luego son paciente y doctor, enemigos, amantes, en distintas facetas, que invita al espectador a que recurra a su yo interno, quien se oculta día a día por la civilidad”.
Estefanía Ahumada es recién egresada de la Universidad Veracruzana por lo que reconoce que dar vida a “Gaby” es un reto actoral por los cambios emocionales: “Es una obra compleja, pero lo más complicado es el viaje emocional que ella emprende. Es un experimento que te lleva al extremo y recorrer tantos estados emocionales y diversas relaciones que van del amor al odio, de la traición a la venganza, de un humor involuntario a un terror”.
The Ventriloquist (2006), es un texto original es del escritor canadiense Larry Tremblay, con quien el equipo de la puesta en escena no tuvo contacto, caso contrario con el traductor: “Tuvimos contacto con Boris Schoemann, que tradujo la obra y quien nos dio los derechos de autor, para esta propuesta que respeta el original”.
En México, El Ventrílocuo ya ha tenido otras temporadas, sin embargo este proyecto es diferentes porque “es una apuesta por la actoralidad, limpio, sin grandes recursos escénicos-técnicos, en todo el montaje en el que Rafael Balderas y yo, que sólo nos valemos un poco de proyecciones y multimedia, elementos contemporáneos, ausentes en otras propuestas”, dice Estefanía Ahumada.
Dichas proyecciones, asegura Estefanía, brinda un acompañamiento al actor: “Es una obra para adultos porque exige ciertos referentes no necesariamente relacionados con el psicoanálisis y también porque hay escenas un tanto eróticas. Es decir, la obra toca las fibras humanas por el hecho de que todos tenemos capas por ciertas cosas que no queremos decir. El Ventrílocuo es una obra provocadora, habla de temas que no queremos decir, de lo que no debemos decir, por lo que se convierte en un acto de rebeldía”.
Una de las mayores conclusiones a la que el espectador podrá llegar es que no todas las máscaras que se usan, son necesarias: “Es evidente que tenemos determinadas normas para poder convivir como sociedad, pero entre más nos conozcamos a nosotros mismos y vayamos a ese lado obscuro, tal vez seamos mejores humanos. Es una especie de acto liberador”, finaliza Estefanía Ahumada.

 

Fuente: http://www.cronica.com.mx/notas/2016/991270.html#