La filosofía no siempre es subversiva. La filosofía ha hecho posible los fascismos

Michel Onfray tiene muchas respuestas. Demasiadas incluso para un filósofo. Es una metralleta anárquica contra todo lo asumido, todo lo oficial, todo lo institucionalizado, desde la escuela a la Academia, pasando por la Universidad. Apunta tan alto en sus objetivos, que da por buena la eliminación de la filosofía de las escuelas españolas. Explicación: lo que se cuenta en las aulas es una patraña, porque la filosofía occidental se fundamenta en lo que pensó la pareja Platón-Sócrates y ellos son los culpables de haber distraído a la disciplina de los verdaderos problemas que preocupan a la gente. Hicieron de la filosofía una distracción de las élites y desactivaron su intervención social. Ellos eliminaron, hace miles de años, la popularidad de la filosofía al priorizar la idea sobre la realidad, el concepto sobre lo real.

“Durante diez siglos la filosofía fue popular. De hecho, no hacía falta tener estudios de filosofía para ser filósofo. Uno podía ser pescadero y ser filósofo. Mi padre me dio una lección filosófica popular sin haber leído a Spinoza. Era un filósofo estoico, pero no lo sabía”. Onfray acaba de aterrizar en España para presentar el libro Comos. Una ontología materialista, en el Instituto Francés de Cultura. Con ese subtítulo, la popularidad sale despavorida y por ello los editores franceses prefirieron eliminarlo. Paidós ha respetado la idea original del filósofo anarquista, con la que quiere bajar a la filosofía de los altares partiendo de la muerte de su padre. Nada más real, nada más popular que la muerte.

Hay que volver a la filosofía real para hacer una filosofía popular para la gente de la calle

“Mi padre murió en mis brazos, veinte minutos después de que comenzara la noche de Adviento, de pie, como un roble alcanzado por un rayo que, golpeado por el destino, hubiera tolerado caer al fin, pero sin dejar de oponerse”, cuenta en el libro. Lo tomó en sus brazos y lo acostó. Un instante antes de fallecer habían estado buscando juntos la estrella polar. Pero estaba nublado. “No vamos a poder verla”. “Sí”. Y murió. “Sí”.

Vista nocturna de Nueva York.

Vista nocturna de Nueva York. Thierry Cohen

Su padre le decía que uno debía ser como la estrella polar: no perder nunca el norte y mantenerse siempre en el mismo sitio. Una referencia estricta. “Me hizo un regalo a los 84 años: morir en mis brazos. Y sentí una transmisión. Pensé que estaba heredando algo considerable. Mi padre no era rico, era un campesino, me dejó menos de 50 euros. Me refiero a otra herencia. Habiéndome dado tan poco en cantidad, me dio mucho en calidad”, recuerda en vivo. Le enseñó que la “auténtica sabiduría” es una práctica, no una teoría. Onfray aborrece las grandes palabras, que se levantan como un muro entre el lector -el ciudadano- y el conocimiento. En la línea de las confesiones íntimas y reveladoras, Onfray dice que su abuelo fue un obrero masón español.

LA ENFERMEDAD IDEAL

Todo lo que no se ve, todo lo que no se toca, todo lo que no puede ser percibido no merece la pena. Es lo que quiere decirnos. “Es una enfermedad haber dejado de ser empírico”, dice. Es decir, primero se mira y luego se piensa. No al revés. Dejamos de mirar a nuestro alrededor para mirarnos como si tuviéramos las respuestas al Cosmos. “La gran perversión de la filosofía es la filosofía occidental”, dice provocador. Cuando Platón y Sócrates se inventaron el sujeto pensante todo se fue al traste. “Sócrates y Platón nos separaron del mundo. No aceptamos la muerte, ni el envejecimiento, queremos que todo dure, no sabemos fabricar nada, ni siquiera historias… Hemos perdido el sentido del Cosmos”. Y todo por culpa de la filosofía griega.

Platón y Sócrates son una pareja demoníaca. Platón fue un filósofo que nos habló de la libertad restringiéndola

“Hay que volver a la filosofía real para hacer una filosofía popular para la gente de la calle”, dice. Para Onfray los ciudadanos necesitan saber qué hacer con el sufrimiento y el dolor. Volver a las cuestiones concretas, olvidarse de las abstracciones.

“Cosmos” sólo es la primera entrega de su proyecto enciclopédico, al que seguirán Decadencia, Sabiduría y Política. ¿Cuál es su propósito? Enseñar la contrahistoria de la filosofía y devolverla a la tierra. Es la contrahistoria de la historia de la filosofía oficial. “Parto de Platón y Sócrates como una pareja demoníaca. Platón fue un filósofo que nos habló de la libertad restringiéndola”, afirma. También escribió contra Freud, porque “nunca he tenido ganas de acostarme con mi madre ni matar a mi padre”. Hay pocas cosas contra las que no haya escrito Onfray y se salvan Diógenes y Bakunin.

La filosofía no siempre es subversiva. La filosofía ha hecho posible los fascismos

Por eso se revuelve cuando ve a Platón instaurado en las ediciones de bolsillo y a Diógenes (“El inventor del anarquismo”) olvidado por los programas de estudio. “La filosofía no siempre es subversiva. La filosofía ha hecho posible los fascismos. Hitler tenía un retrato de Schopenhauer. La filosofía ha justificado tiranías contra el pueblo. Los filósofos no siempre son subversivos y, desde luego, en las aulas no se enseña la filosofía subversiva”.

La filosofía en las aulas es reconfortante y amable. No le gusta. Por eso hace 13 años montó la Universidad Popular, un proyecto que él compara con los ateneos españoles: acceso libre y gratuito a un saber libre e independiente. Nadie cobra por nada. “Es una invitación para pensar y reflexionar. Los ateneos, la Universidad Popular, son lugares donde se crea la filosofía. Porque la filosofía ha sido pervertida por la Universidad”, cuenta.

Enseñar filosofía en la escuela está bien, pero es una manera antifilosófica

Onfray imparte una conferencia semanal y acuden cerca de 1.000 personas. Él se dio cuenta de que la enseñanza académica de la filosofía no servía para nada mientras fue profesor. “Enseñar filosofía en la escuela está bien, pero es una manera antifilosófica”. Por eso, el filósofo que piensa que la filosofía es encontrarse con otra persona, defiende la “tradición anarquista española”, para “reencontrarnos con el espíritu libertario”.

Tomado de: http://www.elespanol.com/cultura/libros/20160303/106739524_0.html

La natación es una alternativa para las personas con autismo

La natación, en cambio, es un deporte que les permite socializar, pero que no les obliga a seguir reglas ni a descifrar lo que la otra persona busca

La caninoterapia, la natación y la hipoterapia son algunas de las actividades recomendadas para las personas que padecen de autismo, un trastorno neurológico complejo que dura toda la vida, pues según la psicóloga Jennifer Villarreal aún no existe la cura. De esas tres, la natación es el único deporte.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa media mundial de prevalencia es de 62 por cada 10 000 habitantes, lo que significa que un niño de cada 160 padece un trastorno del espectro autista, una cifra importante y por la que la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 2 de abril como el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Según la especialista, ese trastorno se caracteriza por la dificultad de socializar.

Hay retraso en el desarrollo de las aptitudes lingüísticas y repetición de conductas estereotipadas. Se puede realizar un diagnóstico antes de que el niño cumpla los dos años. A ese trastorno neurológico se lo asocia a anormalidades en la estructura cerebral y a un desorden en la función neurológica.

Sin embargo, la psicóloga aclara que no se conoce a ciencia cierta el origen del autismo, pues otros estudios apuntan a la genética. Según el National Institute of Mental Health de Estados Unidos “el autismo es un grupo de trastornos del desarrollo cerebral a los que se llama colectivamente el trastorno del espectro autista (TEA)”. Esto porque existe una amplia gama de síntomas o niveles del trastorno pueden ir desde un desorden de personalidad hasta comportamientos de autoagresión. “Tienen dificultades para interactuar con el otro y para leer el lenguaje corporal. Se les dificulta entender y seguir reglas”, añade la especialista.

Es por esa razón que Villarreal sugiere la caninoterapia, la natación y la hipoterapia como parte de una terapia que busca alejar a las personas de su mundo y acercarlos al de los demás. Aclara que aunque las tres opciones son buenas, no todas se ajustan a las necesidades de las personas que padecen de ese trastorno. Por ello es importante la asesoría de un especialista y la terapia que se recomiende dependerá del grado de afectación. A las personas con autismo severo, por ejemplo, les cuesta, al inicio, vincularse a la hipoterapia, que consiste en aprovechar los movimientos del caballo para estimular sus músculos y articulaciones.

Algo similar sucede con la caninoterapia, donde se relacionan con canes amaestrados. “Pero todo es cuestión de tiempo y pueden adaptarse”, agrega. La natación, en cambio, es un deporte que les permite socializar, pero que no les obliga a seguir reglas ni a descifrar lo que la otra persona busca. Es por esa razón que deportes como el baloncesto, fútbol, vóley u otros no están entre sus opciones, pues según Villarroel, a las personas con autismo les incomoda seguir patrones de conducta y en esas disciplinas se ven forzados a conversar, a compartir, a aceptar sugerencias. Con la natación ellos también desarrollan destrezas motrices, de coordinación, ganan estado físico, se liberan del estrés, evitan sobrepeso.
Fuente: Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:http://www.elcomercio.com/tendencias/autismo-terapia-natacion-caninoterapia-ninos.html. 

Otto Gross: la historia de un psicoanalista salvado por Kafka, pero no por Freud

Foto: JESÚS G. PASTOR

La vida de Otto Gross, el psiquiatra, psicoanalista y anarquista austriaco que nació en 1877 y murió a la edad de 43 años en la ciudad alemana de Berlín tras una vida llena de excesos de todo tipo, podría ser digna de un guión de una serie de televisión. Pero mientras eso se hace posible afortunadamente siempre podemos sumergirnos en la nueva novela del escritor ibicenco José Morella.

Bajo el título Caminos en la Niebla, el autor nacido en Eivissa en 1972, utiliza como gancho la historia de un joven que tras romper con su novia y dejar su trabajo decide rodar un documental sobre Gross para sumergirnos en la vida de este fascinante personaje. «Sin duda estamos ante un hombre único que te atrapa desde el primer momento que tienes contacto con él porque, entre otras cosas, fue uno de los primeros discípulos de Sigmund Freud quien después le repudió por anarquista, fue defensor de las orgías terapéuticas, protagonista de la comunidad utópica librepensadora de la localidad suiza de Ascona y adicto a la cocaína, al opio y al alcohol», resumió a este periódico el propio José Morella.

Su flechazo con Gross llegó sin tenerlo previsto. Según el escritor ibicenco se encontró con él por casualidad cuando cayó en sus manos el libro El duelo de los ángeles del sociólogo y antropólogo mexicano Roger Bartra donde en un episodio dedicado a Max Weber había unas pocas páginas donde se hablaba de su amigo Otto Gross. «Había pocas referencias, pero me enganchó tanto que no pude dejar de leer e investigar sobre su figura y al final el proceso me ha llevado cuatro años de estudio y otros tres de escritura, es decir, casi siete años de mi vida», explicó Morella con una gran sonrisa.

Vida de película

Gracias a esta investigación, el lector de Como caminos en la niebla descubre a través de una historia novelada que mezcla personajes reales con otros ficticios la vida de este personaje tan especial. «Venía de familia burguesa, su padre era Hans Gross, considerado el fundador de la criminalística moderna y una persona muy estricta y aún así siempre tuvo de joven una gran empatía por los pobres y los desfavorecidos hasta que después de ser discípulo de Freud se hizo anarquista porque pensaba que el psicoanálisis podía cambiar el mundo», comienza su descripción Morella. «Después se unió a la comuna libertaria Monte Veritá en Ascona, donde coincidió con destacados personajes de la música, la danza o la escritura que acudían allí a curarse de sus adicciones y donde desarrolló una forma de entender el mundo en la que, básicamente, defendía las orgías y el amor en grupo para curar los celos y las relaciones de pareja». Una idea que no funcionó y que, unido a sus múltiples adicciones y a su vida desordenada repleta de hijos a los que no reconocía, fiel a su idea de que las mujeres son las que deben hacerse cargo de los niños, hizo que acabara dando tumbos hasta que su padre consiguió que lo encerraran en un manicomio. Sin embargo, la presión popular, encabezada por nombres como Franz Kafka o Hermann Hesse hizo que quedara en libertad. Tras ello, decidió alistarse como voluntario y ser médico en el frente ruso de Siberia para curar a los soldados que sufrían de tifus aunque a su regreso, desgraciadamente, no levantó cabeza. Según Morella, «intentó ir a Rusia como asilado pero no pudo, aumentó sus adicciones y finalmente murió de hambre y frío en una nave abandonada de Berlín, el  13 de febrero de 1920».

Un breve resumen de una historia que da, como ven, para una serie de televisión o, en su defecto, una tesis doctoral, como bromea el autor de Como caminos en la niebla. «A lo largo de la investigación me metí tan de lleno en el personaje que en un primer momento la novela llegó a tener 800 páginas más las notas a pie de página de los muchísimos personajes reales que aparecen y que podrían tener su historia al margen, pero que nadie se preocupe, todo ha quedado en unas cuatrocientas menos», bromeó José Morella, profesor de Lengua Castellana en Barcelona y autor también de las novelas La fatiga del vampiro (2004) y Asuntos propios, novela finalista del premio Herralde en 2009, y del poemario Tambor de luz (2001).

Tomado de http://periodicodeibiza.es/pitiusas/local/2016/03/01/179420/otto-gross-visto-traves-palabras-jose-morella.html

Freud en una novela gótica

Una Barcelona entre Freud y el misterio
El novelista Toni Hill traslada al lector a los años de la I Guerra Mundial

Hace pocos años que Toni Hill se convirtió en un fenómeno editorial con su primera novela «El verano de los juguetes rotos». Con ella inició una exitosa trilogía protagonizada por el inspector Héctor Salgado en la Barcelona contemporánea. Pero ahora el escritor ha decidido dar un giro y sorprende al lector con su nueva propuesta. «Los ángeles de hielo» –publicada en castellano por Grijalbo y en catalán por Rosa dels Vents–, pese a mantener Barcelona y alrededores como escenarios principales del relato, nos traslada a otra época, la de la I Guerra Mundial, pero en un ambiente no policial sino de la mejor tradición de la literatura de corte gótico.

En esta ocasión nos encontramos con la historia de un joven llamado Frederic Mayol quien abandona la Viena que ve nacer el psicoanálisis para instalarse en un sanatorio, cerca de la capital catalana. El edificio había servido para albergar antes un internado para muchachas de buena familia, un tenebro pasado que atrapará a Frederic. Todo ello queda narrado de manera trepidante y sin dejar de lado la mejor tradición de la novela gótica.

Tono de escritura

Hill, en declaraciones a este diario, explicó que si ha optado por dar un giro es porque «me quería divertir. Cuando estaba acabando la trilogía de Salgado ya tenía en mente que quería hacer algo radicalmente distinto. Es una época que me gusta mucho dentro del siglo XX. Lo único que es difícil, pero al mismo tiempo gratificante, es que mentalmente cambias, por ejemplo, el tono de escritura sobre todo cuando tienes, como en este caso, un diario en primera persona por una directora de un colegio de hacia 1900. Cuando empiezas, te metes en ese mundo y a partir de allí sin problemas. Eso sí, requiere un gran trabajo para captar cómo pensaba esa gente».

En la novela aparecen los movimientos de obreros en las fábricas, lo que era «la crisis de ese momento». Es algo que lo enlaza con algunas novelas de autores como Mendoza, aunque introduciendo aquí «una parte gótica y una intriga de tipo psicológico». Hill mantiene Barcelona como uno de los escenarios principales, pero como también lo es Viena o Sant Pol, donde está el internado. «Siempre he utilizado como escenario, pero lo que me gusta de la ciudad es que no se pueden hacer rutas con mis novelas», aseguró el novelista.

También ha querido sorprender al lector con un tono distinto porque «lo que pasa en la novela, en el internado, es muy desagradable. Es un gótico más incómodo y perverso. Mientras escribía me venía a la cabeza Nicole Kidman en “Los otros” o “Rebeca”, tanto la película como la novela».

En «Los ángeles de hielo» tiene un papel importante la introducción del psicoanálisis en la conservadora España de los años 10. «Cuando empecé esto pensé en escribir sobre los conflictos que genera la represión, la sexual y otras. Entonces se me ocurrió que era ideal, al ser yo psicólogo de formación, hablar de esos conflictos porque se estaban empezando a tratar. Antes si estabas loco, necesitabas reposo y poco más se hacía. Los sanatorios eran como colegios donde si te portabas mal te ataban», apunta el escritor. Con la llegada de Freud empiezan a cambiar las cosas porque él «es el primero en decir que las mujeres tienen sexualidad y que hay unos conflictos asociados a eso. Freud era un pensador revolucionario que relata sus casos como si fueran cuentos».

La novela tampoco oculta su tono femenino. «Siempre he tenido muchos personajes femeninos, pero es que en esta ocasión toda la parte del internado está relacionada con mujeres y la directora del centro también lo es. Luego España vivió lo que vivió, pero si no hubiera pasado lo que pasó habríamos llegado a unas cuotas de modernidad que se vivían mucho antes, como cuando las mujeres reivindicaron su derecho al voto», concluyó.

Leer más:  Una Barcelona entre Freud y el misterio  http://www.larazon.es/local/cataluna/una-barcelona-entre-freud-y-el-misterio-HD12223589?sky=Sky-Marzo-2016#Ttt17bS4E7ixnF4v

La mala conducta de los conductistas. Desafíos éticos para la industria del ABA-autismo.

Introducción del conductismo y de la ética conductista

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No todo el mundo es conductista hoy en día, pero en cuanto el objetivo de modificar la conducta se focaliza en el autismo, las adhesiones aumentan de manera impresionante. Más allá de los analistas conductistas, el grupo de partidarios del método ABA para el autismo incluye a terapeutas, educadores e instructores; padres, abuelos, amigos de la familia; organismos de financiación, grupos profesionales y de presión; profesores, abogados, jueces y periodistas; políticos, burócratas y la Comisión de Derechos Humanos de Quebec. Todos han fallado a la hora de darse cuenta de que ellos mismos se están comportando de un modo poco ético. En su lugar están dando por hecho que cualquier implicación ética en relación a ABA ya ha sido tratada y resuelta…

TEXTO COMPLETO DE MICHELLE DAWSON PARA DESCARGAR

 

Tomado de: http://autismos.elp.org.es/textos-divulgativos/la-mala-conducta-de-los-conductistas-desafios-eticos-para-la-industria-del-aba-autismo/

El uso de los diagnósticos psiquiátricos aumenta la estigmatización, dice un grupo de psiquiatras

“El proyecto del DSM no se puede justificar, ni en sus principios teóricos ni en la práctica. Tiene que ser abandonado para que podamos encontrar formas más humanas y eficacesde responder a la angustia mental”.

En el comunicado, titulado “No más etiquetas diagnósticas” (No more psychiatric labels), amplio grupo de psiquiatras, liderados por el doctor S. Timimi realizan una revisión exhaustiva de los motivos y de la evidencia científica en la que sustentan esta posición, estableciendo las siguientes conclusiones:

  • Los diagnósticos psiquiátricos no son válidos.
  • El uso de los diagnósticos psiquiátricos aumenta la estigmatización.
  • La utilización de diagnósticos psiquiátricos no ayuda a la decisión sobre el tratamiento a elegir.
  • El pronóstico a largo plazo de los problemas de salud mental ha empeorado.
  • Estos sistemas imponen las creencias occidentales sobre los trastornos mentales en otras culturas.
  • Existen modelos alternativos, basados en la evidencia, para proporcionar una atención eficaz en salud mental.

El escrito, supone una declaración sin tapujos, de lo que estos psiquiatras consideran acerca del quehacer de su trabajo y del futuro de la salud mental.La psiquiatría se encuentra atrapada en un callejón sin salida”, aseguran en la introducción al texto. La recopilación de estudios científicos sobre epidemiología, las investigaciones transculturales y los ensayos clínicos de eficacia del tratamiento “ponen de relieve hasta qué punto los datos son inconsistentes con el modelo médico dominante, basado en diagnósticos, y considerado como el paradigma organizativo de la práctica clínica”. “El uso continuado de los sistemas de clasificación diagnóstica para la realización de la investigación, la formación, la evaluación y el tratamiento de las personas con problemas de salud mental es incompatible con un enfoque basado en la evidencia, capaz de mejorar los resultados”. Por tanto,“ha llegado el momento de facilitar que la teoría y la práctica en salud mental superen este estancamiento, eliminando los sistemas de clasificación diagnóstica CIE y DSM”.

En relación con la etiología de los trastornos mentales, el comunicado señala que “el fracaso de la investigación científica básica para revelar cualquier disfunción biológica específica o cualquier marcador fisiológico  o psicológico que sirva para identificar un determinado diagnóstico psiquiátrico es sobradamente reconocido”. “La única excepción importante a la falta de apoyo sobre la etiología de un diagnóstico es el trastorno por estrés postraumático, que atribuye los síntomas al resultado directo de un trauma”. Además, existe un amplio cuerpo de evidencia que vincula los episodios psiquiátricos, considerados como más graves, como las alucinaciones auditivas y la psicosis, a situaciones de trauma y abuso, incluyendo el abuso sexual, el físico y el racial, la pobreza, el abandono y el estigma”. Por este motivo, “es importante tratar de comprender las experiencias psicóticas dentro del contexto de la historia de vida de la persona. No hacerlo puede resultar perjudicial porque empaña y añade confusión acerca de los orígenes de las experiencias y conductas problemáticas, teniendo la posibilidad de ser entendidas”.

Los autores del texto se muestran preocupados ante la falta de validez de los sistemas de clasificación diagnóstica y manifiestan que  “el hecho de que la investigación científica básica no haya podido establecer ningún marcador biológico específico para ningún diagnóstico psiquiátrico, pone de manifiesto que los sistemas de clasificación actuales no comparten el mismo valor científico para pertenecer a las ciencias biológicas que el resto de la medicina”. Sin embargo, afirma el comunicado, “nuestra incapacidad para encontrar correlatos biológicos no debe ser vista como una debilidad. En lugar de empeñarnos en mantener un línea de investigación científica y clínicamente inútil, debemos entender este fracaso como una oportunidad para revisar el paradigma dominante en salud mental y desarrollar otro que se adapte mejor a la evidencia.

A este respecto, el documento recoge los estudios y meta-análisis que avalan la eficacia de determinadas intervenciones psicológicas, así como las investigaciones sobre el efecto placebo asociado a los psicofármacos, afirmando que el modelo biologicista en enfermedad mental está obsoleto. El desequilibrio bioquímico en el que se basa el tratamiento farmacológico en salud mental, “no se ha podido demostrar”, según señala.

Asimismo, detallan los graves perjuicios que puede suponer para las personas ser tratadas bajo la perspectiva biológica (la estigmatización, la falta de búsqueda de las verdaderas causas del problema, la confianza ciega en la medicación…), así como los riesgos y la falta de eficacia del tratamiento farmacológico, citando las investigaciones, incluso realizadas por la Organización Mundial de la Salud, que evidencian, al comparar transculturalmente poblaciones de personas con trastorno mental que no habían recibido ningún tratamiento farmacológico con personas con trastorno mental que sí lo habían recibido, que  “los pacientes con trastorno mental, fuera de EE.UU. y Europa, presentan unas tasas de recaída significativamente más bajas y son significativamente más propensos a alcanzar una plena recuperación y menor grado de deterioro a largo plazo, aunque la mayoría haya tenido un acceso limitado o nulo a medicación antipsicótica”.

“En resumen, parece que actualmente contamos con una evidencia sustancial que muestra que el diagnóstico en salud mental, como cualquier otro enfoque basado en la enfermedad, puede estar contribuyendo a empeorar el pronósticode las personas diagnosticadas, más que a mejorarlo”, señala el documento. “Por lo tanto, la única conclusión basada en la evidencia que se puede extraer es que los sistemas psiquiátricos diagnósticos formales, como el DSM y el CIE, deberían abolirse.

Como alternativa, el grupo de psiquiatras que ha elaborado el documento, propone la implantación de nuevos paradigmas, basados en la evidencia, “que pueden ser desarrollados e implementados fácilmente”, e instan a la colaboración y el debate conjunto con otros profesionales de la psicología, sociología, filosofía, medicina, etc. Concluyen su comunicado, enumerando los siguientes “buenos puntos de partida”, tanto en la búsqueda de factores causales como en la realización de la práctica clínica:

  • Etiología: las investigaciones sobre la estrecha asociación entre situaciones traumáticas, sobre todo, en la infancia y adolescencia, y trastornos mentales como la psicosis, dan cuenta de que los factores contextuales deben integrarse en la investigación.
  • Práctica Clínica: Si bien los resultados sobre la eficacia del tratamiento farmacológico no ha mejorado en 40 años de investigación, existen otras alternativas, “en áreas tan diversas como los servicios de psicoterapia, los servicios comunitarios en salud mental, abuso de sustancias e intervención con parejas”, que han incorporado el peso que juega la alianza terapéutica o el apoyo social en la eficacia de la intervención, mejorando la eficacia de las resultados. Determinados movimientos basados en un enfoque de “recuperación” o “rehabilitación”, en vez de en un modelo de enfermedad y de clasificación diagnóstica, así como los programas que defienden un modelo integrado de atención a la salud mental y física, “son buenos ejemplos de cómo la evidencia puede incorporarse para facilitar un cambio de la cultura institucional”.

Fuente: http://www.infocop.es/view_article.asp?id=4586

150 años de “Crimen y castigo”

«Crimen y castigo es la primera novela filosófica de Dostoievskibasada en un crimen. Pero es, a la vez, mucho más que esto. Es también una novela psicológica, y una novela policíaca, una novela de aventuras y una novela social». Quien así hablaba es el profesor gerundense Augusto Vidal, uno de los grandes conocedores de la novelística rusa y uno de los primeros traductores de estas obras al español desde el idioma original. Entre ellas, por supuesto, Crimen y castigo, de cuya publicación por entregas a lo largo de 1866 en la revista literaria El mensajero ruso se cumplen ahora 150 años. La verdad es que Dostoievski siempre ha tenido prestigio y aprecio popular en España, incluso durante el franquismo, más allá de circunstancias políticas e ideologías, muy por encima de Tolstói y Chéjov.

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En su lúcido Curso de literatura rusa, Vladimir Nabokov, sin embargo, lo postergaba en su canon: «Tolstói es el mayor escritor ruso de ficción en prosa. Dejando aparte a sus predecesores Pushkin y Lérmontov, podríamos enumerar así a los más grandes artistas de la prosa rusa: primero, Tolstói; segundo, Gogol; tercero, Chéjov; cuarto Turguénev. Esto es un poco como calificar exámenes [se burla, puñetero, el profesor de San Petersburgo nacionalizado estadounidense], y sin duda Dostoievski y Saltikov estarán esperándome a la puerta de mi despacho para pedir explicaciones por sus bajas notas». Colocar a Dostoievski a la altura de Mijaíl Saltikov -autor de la gran pero lúgubre novela La familia Golovliov- no puede ser, en puridad, otra cosa que una bonita exageración pedagógica.

Hoy, en cualquier caso, Crimen y castigo es una de las obras capitales de las letras rusas, de la narrativa decimonónica europea y de la historia de la literatura en general. Nadie discute esto 150 años después. En realidad, Fiódor Mijáilovich Dostoievski (1821-1881) la tenía ultimada en 1865, pero hombre de todo o nada, insatisfecho con el resultado, destruyó a finales de noviembre sus papeles en la convicción de que debía dar otra estructura a la obra. «Lo he quemado todo… No me gustaba. Me ha seducido una nueva forma, un nuevo plan, he vuelto a empezar desde el principio. Trabajo día y noche», confesaba en un carta en febrero de 1866 a su amigo el barón Vránguel.

Era una fase de debate interior para Dostoievski. No en vano, Crimen y castigo sienta las bases de la época dorada que su producción estaba por alumbrar: Los demonios, El idiota y Los hermanos Karamazov, con lo que apuntala lo que los estudiosos señalan como esa cima de «la gran novela de ideas» que engrandece al autor de El jugador. Y cuyos títulos suponen el hito mayor en cuanto a la prospección de las simas del alma y la condición humanas que representa el proyecto vital y literario de Dostoievski.

Los extremismos del escritor no le favorecen hoy en estos tiempos de lo políticamente correcto, pero no hay que dejarse llevar y ver Crimen y castigo únicamente como un dramón desaforado. Es otras muchas cosas, como apuntaba Vidal. Dice Víctor Gallego Ballestero, otro de sus más insignes traductores y experto conocedor de su literatura, que las claves del pensamiento explícito de Dostoievski son muy claras: «Un nacionalismo exaltado que cae de lleno en el chovinismo, un desprecio sin paliativos por la ciencia y por cualquier adelanto técnico, una defensa encarnizada de la autocracia más retrógrada, una idea mesiánica del destino y la misión de Rusia, un rechazo a ultranza de todo lo extranjero, un antisemitismo furibundo, una fe ciega en la verdad del pueblo y en la que predicará a todas las naciones de Europa».

Dualidad de los contrarios

Quizá haya que buscar aquí las motivaciones del suspenso de Nabokov. Pero también es evidente que en la compleja psique de Dostoievski bulle sin pausa un enfrentamiento de oposiciones -anota Gallego-: el narrador muestra «siempre una gran receptividad por los contrarios». Esta dualidad es lo que hace tan atractivamente humano a Dostoievski, como corrobora el crítico Mijaíl Bajtín: «El pensamiento de Dostoievski es bilateral y ambos no pueden separarse ni siquiera abstractamente».

Este encendido debate late apasionadamente en Crimen y castigo, donde Dostoievski hace pasar al estudiante Raskólnikov, en su camino hacia la verdad divina, por el error, el pecado, el crimen y la mortificación moral. Según Ricardo San Vicente, otro de los grandes traductores de la lengua rusa al español, «la razón puede crear monstruos que solo la fe y el amor lograrán destruir». En fin, lo que se juega aquí es la odisea de la vida sin romanticismo alguno y sin escatimar sus aristas más tortuosas (por no mencionar su marcado carácter confesional).